Alberto Bonadona Cossío

¿Divergencia o convergencia?

sábado, 30 de octubre de 2021 · 05:09

Vivimos tiempos difíciles o recios, como diría Mario Vargas Llosa. Recios por complicados, por ser momentos en que no parece claro nada. Es un momento en el que Bolivia parece tener enfrente, únicamente, la vía de la confrontación. Esto es, gana la divergencia y se aleja de la convergencia. Parece un tiempo en el que hay que acentuar las diferencias y menospreciar las similitudes.

Hasta las redes sociales ayudan a divergir. Los insultos abundan en las redes, particularmente en algunas, como Facebook. Frente a las personas que escriben una opinión o un sano criterio, no faltan los que insultan mostrando  garras y dientes de ira virtual que desfiguran a las personas participantes. Tanto los que defienden como los que atacan se llenan de rencor, afloran sus prejuicios y en medio de una intolerancia reinante alimentan la divergencia.

Hace algunos días, en un grupo de grandes y buenos amigos, de mi primera época de universitario, encontré expresiones dirigidas a terceros o a cualquiera que, dentro del grupo, podría, tal vez, pensar como esos terceros. Me puse a reflexionar sobre lo que me unía a ese grupo. Por supuesto encontré en mis viejos y más preciados recuerdos a muchos de mis compañeros que en la universidad compartimos tantos buenos momentos de aprendizaje, confrontación libre de ideas y el cultivo del entendimiento entre seres humanos. A pesar de muchas diferencias en ideas, aspiraciones o tendencias políticas que nacían en nuestras cabezas, logramos forjar diálogo, comprensión y sobre todo una gran amistad. Concluí en que no se puede perder eso que nos unió a lo largo de nuestras vidas por causa de las tendencias que, ahora, el medió telemático nos trae con mensajes de odio y desesperanza. Lo que me une a esos compañeros es la amistad y eso es lo que debo alentar, reanimar y resaltar.

Veo que situaciones parecidas se encuentran en más de un grupo de WhatsApp, de Facebook o de Instagram. La gente parece empeñarse en mostrar su peor lado, el más denso, el que parece el único y es el que ahora nos separa. Frente a estas circunstancias tan adversas para las relaciones que nos costó años cultivar, no podemos olvidar lo que nos une.

Manteniendo las distancias, algo semejante acontece en el conjunto de la sociedad. No solo es en la boliviana. Se hace presente en todas porque estamos dando rienda suelta a lo que nos inducen las redes. Y no es el medio en sí, al final Face o WA son medios que debemos controlar y no a la inversa.

En Bolivia la diversidad es grande pero no es la más grande. En países como la India existen más de 400 etnias. En Bolivia la diversidad se ha vuelto mestizaje y es este el que nos une. No se trata de tolerarnos porque no queda otra alternativa. Debemos ser tolerantes con las diferencias para superarlas o aprendiendo a convivir en armonía con ellas.

El gran riesgo que tenemos enfrente es que las diferencias nos lleven a mayores divergencias. El gran riesgo es que lleguemos al punto de no reconocer en el otro lo idéntico o similar que tenemos. Lo peor que puede ocurrirnos es que lleguemos a enfrentamientos fratricidas en los que perderemos todos.

Para John Stuart Mill la democracia es el gobierno sobre la base de la argumentación. No es democrático que todos debamos estar de acuerdo porque eso es imposible. Podremos fingir estar de acuerdo por miedo. La argumentación es propia de los seres humanos para alcanzar la convivencia y una vida colectiva que permita construir sin dejar de utilizar la razón y sin alejarnos de la razonabilidad. Esto es, apartándose de la capacidad de razonar y de argumentar nuestras razones, podemos llegar a una confrontación irreparable. Puede ser que se llegue a consagrar un ganador de tal contienda, pero será una victoria pírrica, donde la destrucción no deje más que desolación. Hoy es el momento de converger y construir un futuro mejor para todos. Tenemos tantas potencialidades para aprovechar, como son más las cosas y causas que nos llevan a la convergencia que a la divergencia.

 

Alberto Bonadona es economista.

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