Tinku Verbal

¿Quieres que se vaya el masismo?

domingo, 09 de diciembre de 2018 · 00:10

El tema de esta columna nació de tres charlas. La primera:  —Los candidatos de la oposición son de lo peor— me dijo un amigo que se autodefine izquierdista.

— ¿Quieres que se quede Evo?
— Quiero que se vaya porque es un falso socialista.
— Para echarlo tienes dos caminos: o apoyas a un candidato de la oposición en las urnas o armas una revolución 
— Una revolución socialista.
— ¿Revolución socialista para aniquilar a los que piensan diferente y perpetuar en el poder a un tirano en nombre de la dictadura del proletariado?
— No, una verdadera revolución que garantice derechos.
— Entonces, quieres una democracia liberal, pues, para garantizar derechos y libertades necesitas un Estado de Derecho y para garantizar un Estado de Derecho necesitas una democracia liberal. 
— La democracia burguesa no funciona.
— Si no funciona, ¿cómo llegaron al gobierno dos políticos (Evo y Álvaro) que atentaban contra la misma democracia liberal que después los benefició?
— Fue por las luchas populares.
— Entonces funciona, porque las luchas populares se desarrollan en un Estado que garantiza derechos, entre ellos la libertad de expresión. Un Estado totalitario encarcela a los luchadores sociales por sus ideas; ejemplo: Franklin Gutiérrez (cocalero de Yungas), Elsner Larrazabal (Achacachi), Félix Becerra (ex-Conamaq). Persigue y acosa a periodistas, controla medios de comunicación, cambia las reglas de juego de la democracia para perpetuarse en el poder, controla todos los poderes y hace del odio política del Estado y del culto al jefe una religión. 
— La derecha también persigue y viola derechos humanos. 
— Seguramente, pero ¿quién mató a Trotsky? ¿Acaso no fue el socialismo? El trotskismo necesita de la democracia para respirar libertad y seducir con sus ideas. La izquierda necesita de la democracia liberal para desarrollarse como propuesta. ¿Quieres Estado Plurinacional o democracia liberal? 
— Ninguno.
— Entonces, quieres que el Stalin andino siga; luego no te quejes cuando corras la misma suerte que Trotsky.
Segunda charla, esta vez con un desencantado del proceso de cumbia, digo: de cambio.
— Yo no apoyo a nadie de la oposición, ninguno me convence.
— ¿Quieres democracia o dictadura?
— Democracia.
— Entonces, si no apoyas a nadie, votarás indirectamente por el MAS.
— Es que los de la oposición son de derecha y neoliberales. 
— Entonces, vive tranquilo en la “democracia socialista” y respalda al “gobierno de izquierda” del “hermano Evo”.
— Es que no es “democracia socialista” ni “gobierno de izquierda”, es una prostitución del socialismo.
— Si no hay “democracia socialista” ni “gobierno de izquierda”, ¿qué hay en Bolivia?
— Dictadura. 
— A partir de tu respuesta, otra vez pregunto: ¿quieres que el “hermano Evo” se quede hasta tu muerte y sea el único presidente que conozcan tus hijos y  nietos?
— No.
— Entonces, o apoyas a uno de los candidatos de la oposición o armas una subversión.
— Hay que armar un nuevo proyecto.
— Buena idea, pero el proyecto tardará y la democracia necesita auxilio urgente. Te planteo otra pregunta: ¿Fueron peores los derechistas o los izquierdistas que gobiernan hoy?
— Los masistas superaron a los neoliberales.
— En consecuencia, ¿quieres larga vida al masismo o quieres democracia?

Estos diálogos reflejan los sentimientos encontrados de una parte de la población que desea que se vaya el jefe masista para recuperar la democracia, pero cuyas acciones contradicen sus sentimientos y conducen a eternizar en el poder a quien quiere echar.   

A este grupo de cumpas digo: El fin determina los medios o caminos. Según la última encuesta de Página Siete, siete de cada 10 bolivianos quieren que se vaya Evo. De esos siete, tres ya tienen su candidato definido, dos se reparten entre los otros candidatos de la oposición (no contemplo a Patzi porque es azul pastel) y dos quieren echar al Stalin andino; pero si no apoyan a un candidato de la oposición, no podrán cumplir el fin pronto.

Estos dos últimos saben muy bien que no sólo está en juego el gobierno, sino la democracia, en última instancia, la felicidad de un pueblo. Por tanto, es un objetivo de vida optar entre la democracia o Evo. Última charla.

— Súmate a mi proyecto ( oposición) —me invitó un político.
— ¿Quieres recuperar la democracia o ganar un titular en un medio de comunicación?
— Recuperar la democracia.
— Entonces, cuelga tus ambiciones y odios personales en el perchero de la historia y mira la realidad. ¿Ves?, ahí está agonizando la democracia.

Andrés Gómez es periodista.

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