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Cuba

domingo, 24 de marzo de 2019 · 00:10

Cuando despuntaba el llamado “proceso de cambio”, un periodista de Prensa Latina me visitó en ERBOL y me invitó a un viaje a Cuba para conocer a Fidel. No acepté, pues, no tenía ningún interés en conocerlo; sí me hubiera gustado visitar la Isla, pero no por invitación de su gobierno porque no es ético que un periodista reciba este tipo de regalos. No quise decirle que Castro era un dictador y que no simpatizaba con su régimen.

De este episodio se enteró un amigo abogado y me cuestionó: ¿por qué no aceptaste la invitación si tú eres izquierdista? Un izquierdista no debe respaldar gobiernos totalitarios de ninguna laya y menos fomentar el culto a un político que hace una revolución para instaurar una dictadura, repliqué.

Entonces, mi amigo repitió cifras de los supuestos logros sociales del régimen de Cuba para justificar el largo reinado y dinastía de los Castro. Hace unos 15 días, este mismo amigo me dijo: Cuba no había sido lo que pintaba la propaganda socialista. ¡Ah!, aproveché para vengarme: ¿por qué blasfemas contra la revolución cubana si tú eres izquierdista? 

Cuento esta anécdota  para lanzar una pregunta: ¿por qué cambió la percepción de gran parte de los bolivianos respecto a Cuba?

Para interpretar la situación política, voy a aplicar la teoría dramatística del estadounidense Kenneth Burke que propuso una péntada (cinco preguntas) para responder a una pregunta fundamental: ¿Qué pasa aquí?

¿Qué sucedió? -el acto. ¿En qué contexto? - la escena. ¿Quién realizó el acto? – el actor o actores. ¿Cómo se hizo? – es lo que denomina agency (medios). ¿Por qué? – propósito.

¿Qué sucedió? Una mayoría de la población boliviana cambió su percepción respecto a la revolución y Gobierno cubanos.

¿En qué contexto? En un contexto de decadencia de los gobiernos populistas. El escenario ya no es el mismo de 1993, cuando llegó Castro a Bolivia. En aquel tiempo, buena parte de la intelectualidad boliviana añoraba la Revolución cubana. Tampoco es el tiempo político de los inicios del auge izquierdista de principios de siglo.

Además, aquellas veces, el sentimiento antiimperialista impedía que la mayoría diferencie la propaganda de la información. Hoy, conoce de lo que es capaz el régimen cubano por lo que hace en Venezuela. Constató cuán sanguinario y cruel puede ser con tal de sostener en el poder a un gobernante (Nicolás Maduro) que sirve a sus intereses.

El discurso de la injerencia imperialista se cayó porque las informaciones develan la abierta intervención cubana en Venezuela, a tal extremo de usar los médicos y los servicios de salud para presionar a los electores a votar por Maduro, según un reportaje del New York Times.

El cambio de sentido político de la región, tras la caída de los gobiernos populistas de Ecuador, Argentina y Brasil, completa el nuevo escenario.

¿Quién realizó o quiénes protagonizaron el acto? El Gobierno cubano y sus aliados: Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Evo Morales. En este momento, todos ellos proyectan una imagen negativa más que positiva. Por ejemplo, Maduro es un dictador para gran parte de la comunidad internacional; y Ortega ya se ganó el título de gobernante sanguinario e inmoral.

En tanto, Morales se posesionó como dictador después de que violó la Constitución y desconoció el mandato de su pueblo, expresado en un referendo, para que se vaya de Palacio el 22 de enero de 2020. Aunque él se esfuerza por decir que sólo quiere un periodo más, el actor pueblo boliviano percibe que quiere quedarse, a toda costa, en el poder como Castro: hasta morir.

¿Cómo se hizo? Los medios usados por los actores señalados contradicen los medios y valores democráticos liberales establecidos en la región hace más de tres décadas. Maduro está matando de hambre y a bala a su pueblo para sostenerse en el poder. El Gobierno cubano respalda esa matanza sin importar que ya hundió a Venezuela en la peor crisis humanitaria de su historia.

¿Por qué Cuba respalda a Madura? Porque Venezuela es su principal proveedor de petróleo a precios subvencionados. Un artículo de la Deutsche Welle señala que la Isla recibe 115 mil barriles diarios. Sin el petróleo venezolano, puede sufrir una crisis similar a la que padeció después de  que Rusia cortó su  subvención. Esta realidad derrumba el discurso de que Estados Unidos quiere intervenir Venezuela porque quiere petróleo.

De yapa, el gobierno socialista de Morales expulsó esta semana a cinco ciudadanos venezolanos pobres -que huyeron de la dictadura de Maduro- por haber protestado frente a la Embajada del Gobierno cubano. Esta acción fue percibida como una crueldad.

Quiero conocer Cuba, pero cuando sea libre.

Andrés Gómez Vela es periodista.

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