Tinku Verbal

Entre la era neoliberal y la era del masismo

domingo, 31 de marzo de 2019 · 00:10

Aunque usted no lo crea, los actores de la oposición son causantes de la larga vigencia del Movimiento Al Socialismo (MAS). ¿Por qué? Porque, en su mayoría, son los mismos que fueron derrotados por la historia y los votos de la sociedad el 2005, antes que por las virtudes del masismo. 

Por ello, los estrategas del partido gobernante se preocupan de mantenerlos vigentes en el teatro mediático. Pues, es más fácil descalificarlos, asociándolos con el anatemizado pasado neoliberal que, pese a las virtudes que tuvo, la propaganda se ocupó de sellarlo como la peor etapa de la historia de Bolivia. 

Nunca entendí por qué los protagonistas de aquel tiempo político no recordaron, narraron o se enorgullecieron de sus logros, de sus momentos épicos, emblemáticos y justos, sin dejar, obviamente, de criticar los errores que cometieron. ¿Por qué se callaron a tal punto de sentir vergüenza de sus gobiernos? ¿Acaso los masistas se avergüenzan de las barbaridades que hacen? Un ejercicio de este tipo, los ayudaría a comparar lo bueno de sus gobiernos con lo malo del actual régimen, y zafar de ese pasado fabricado.

Por ejemplo, una analogía entre la era neoliberal y la masista en materia de justicia daría luces a la sociedad para que concluya cuándo Bolivia estuvo mejor en ese tema. Saltarían nombres de gente notable frente a los masistas que tomaron, hace 13 años, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Constitucional. ¿Acaso Eduardo Rodríguez Veltzé no es un aporte de la era neoliberal al masismo? Nunca antes la justicia estuvo tan mala como ahora.

Otra comparación en el ámbito de la Defensoría del Pueblo dejaría en enorme desventaja a la era masista porque la neoliberal nombró en ese cargo a una señora dignísima: Ana María Romero de Campero. El masismo impuso a David Tezanos Pinto.

Y si se animan un poco más, pueden enfrentar a los notables de la Corte Nacional Electoral, Huáscar Cajías, Iván Guzmán de Rojas, Jorge Lazarte, Alfredo Bocangel, Alcira Espinoza, Rolando Costa Arduz frente a los masistas que ocupan ahora el llamado Tribunal Supremo Electoral, sin olvidar a la inefable banda de Wilfredo Ovando.

Sigo. ¿Aprobó el masismo una ley tan histórica como la Ley de Participación Popular que cambió la vida de los pueblos, que mostró el camino al poder político a los actores indígena originario campesinos y que paró en cierto modo la migración del campo a la ciudad? ¿Tiene la misma jerarquía la Ley de Autonomías? 

Quisiera ver un cara a cara entre la capitalización y la nacionalización, en materia de hidrocarburos. Desde el lado masista repiten que la capitalización significó la enajenación de los recursos naturales; desde otro lado dicen que no hubo nacionalización. Lo evidente, la nacionalización no se explica sin la capitalización; tampoco se explica el último boom económico (que ya acabó) sin los recursos gasíferos descubiertos en aquel tiempo y sin el contrato de gas firmado con Brasil hace 20 años. 

¿No sé por qué los opositores no se animan a comparar las Constituciones de ambos periodos? Los electores se enterarían en qué momento la Constitución fue más coherente y menos violada; ergo, constatarían quién es el violador número uno.

En materia de medio ambiente, la comparación sería reveladora. ¿Qué más hizo el masismo después de haber aprobado la Ley de los Derechos de la Madre Tierra? ¿Cumple esa norma? ¿Cuántos parques creó? ¿Cuándo fueron más avasalladas las reservas? ¿Quién entregó los parques a las transnacionales petroleras?

En tema indígena. ¿En qué tiempo fueron respetados los pueblos indígena originarios campesinos? ¿Cuándo fueron corrompidos? ¿Qué gobierno los dividió y acabó con sus organizaciones? ¿Qué gobernante respetó sus territorios? ¿Qué presidente ordenó reprimirlos?

En política, la credibilidad del emisor es determinante; los opositores no la recuperarán mientras algunos se sigan avergonzando de ser de derecha. ¡Que se avergüencen los corruptos, los mentirosos, los demagogos, pero no los seres que abrazan una ideología de manera honesta y consecuente!

Mucha agua ha pasado bajo el puente, suficiente como para diferenciar el agua turbia de la cristalina entre ambos tiempos políticos. 

Andrés Gómez Vela es periodista

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