Andrés Gómez

Triunfo del hecho fraude sobre el invento «golpe»

domingo, 23 de mayo de 2021 · 05:09

John Medina, científico estadounidense, es conocido por su labor en la investigación de biología molecular aplicada al cerebro humano. Descubrió que un suceso con carga emocional es el estímulo externo mejor guardado que se ha medido jamás. Estableció, además, que los “emotionally competent stimulus (ECS)” persisten durante más tiempo en nuestra memoria y se evocan con más precisión que los recuerdos neutros. 

Esta es la explicación por la que el invento “golpe de Estado” no logró borrar de la memoria colectiva el hecho fraude. La posverdad “golpe” no es un suceso con carga emocional; es apenas un insípido y estólido colage de falsedades.  

Por ello, la mentira “golpe” no causó asombro como lo hizo el hecho fraude. Sólo abrió un signo de interrogación en gran parte de la sociedad e indujo a una conclusión: ¡Mentirosos, quieren borrar un hecho con una falsedad!

En cambio, el hecho fraude sí fue un suceso con carga emocional fuerte porque en 37 años de democracia nunca antes los bolivianos habíamos visto un fraude en vivo y directo. 

El fraude de 1989 fue cometido por “la banda de los cuatro (vocales)” de la entonces Corte Nacional Electoral que anuló, entre cuatro paredes, ánforas, alteró resultados, borró minorías y manipuló actas con el objetivo de perjudicar al MNR para evitar que aumente su votación y tenga menos parlamentarios.

A diferencia de aquel hecho, el fraude de 2019 fue visto en tiempo real por millones de ojos a través del internet. Así, a las 19:40 del día de las elecciones, 20 de octubre, miles denunciaron que el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) se paró justo en el momento en que el cómputo iba por el 83,76% de las actas y la diferencia entre Evo Morales (45,28%) y Carlos Mesa (38,16) era de 7,12. Este tendencia proyectaba segunda vuelta.

De inmediato, las dudas comenzaron respecto a los vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), bautizados como “la banda de los siete”. La desconfianza subió cuando ninguno de los vocales pudo explicar  la interrupción del TREP. 

El primer suceso con carga emocional fue la reposición del sistema del conteo rápido a eso de las 18:40 del lunes 21 de octubre con la tendencia cambiada. Al 95,30% de actas computadas, Morales había subido al 46,86% y Carlos Mesa había bajado al 36,72%. Un día antes, la segunda vuelta era un hecho. Tras la interrupción del TREP, el fraude dio al candidato del MAS 14 décimas, suficiente para ganar en primera vuelta con 10,14%.

Dicho de otro modo, 23 horas después del corte del TREP, millones de bolivianos constataron que funcionarios del TSE contaron en la oscuridad 11,54% de votos para beneficiar a Evo Morales hasta hacerlo ganar en primera vuelta.

El segundo suceso con carga emocional que quedó en la memoria popular fue la publicación del informe preliminar de la misión de expertos de la Organización de Estados Americanos (OEA) la mañana del domingo 10 de noviembre de 2019.

“La auditoría OEA detectó que el flujo de la información de transcripción, tras la interrupción fue redirigido a un servidor (BO20) que no pertenecía a los previstos para el TREP en la nube, ni a los equipos físicos de la Dirección Nacional de Tecnología de la Información (DNTIC). Sumado a esto, no era controlado por la empresa auditora, ni funcionarios del Serecí (Servicio de Registro Cívico) ni técnicos de la DNTIC, sino por alguien externo. No figura en los informes que nos entregó el tribunal, y todos los actores omitieron su existencia hasta ser detectado por los auditores de OEA”, afirmó el informe.

El fraude había sido descubierto, y la OEA concluía que “esto resulta extremadamente grave y afecta a la transparencia del proceso” y que no es posible dar certeza de los resultados.

El mismo informe constató irregularidades en actas y dijo que la tendencia de voto en el último 5% del cómputo era “inusual” porque “Morales incrementó el promedio de votación en un 15% comparado con el 95% anterior, mientras Mesa cayó en una proporción prácticamente igual”.

Ante las evidencias de fraude, Evo renunció la tarde del domingo 10 de noviembre. Este episodio fue el que causó una mayor carga emocional y quedó grabado con el rótulo: Recuerda siempre este fraude. El invento “golpe” no es un ECS. Por eso, quedará en el agujero negro del olvido.  

John Medina estableció que el registro de hechos asombrosos está relacionado con la amígdala, localizada en el córtex prefrontal. “Cuando el cerebro detecta un suceso con carga emocional, la amígdala libera dopamina en el sistema, lo que mejora la memoria y el procesamiento de información”. 

Andrés Gómez es periodista.

 

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