Andrés Gómez Vela

David, lejos del masismo; Luis, muy cerca

domingo, 8 de agosto de 2021 · 05:10

Benito Mussolini dividió a los italianos en tres categorías: “los italianos ‘indiferentes’ que se quedarán en sus casas esperando; los ‘simpatizantes’, que podrán circular; y por último, los italianos ‘enemigos’, y estos no circularán”. 

Recordé esas palabras del jefe fascista italiano la tarde del jueves 5 de agosto, cuando un grupo de masistas evitó con violencia la marcha del Conade en rechazo al cierre del caso “fraude electoral”. Iba a ser una protesta más hasta que fue bloqueado el ejercicio de dos derechos universales: la libertad de expresión y de participación.

En el cumpleaños de Bolivia, el vicepresidente David Choquehuanca dijo frases lindas: “justicia para la vida, sin impunidad, sin corrupción”; “equilibrar y armonizar lo que está dividido”; “trabajar la unidad con identidad propia”; “escuchar al otro, a su diferencia es una virtud”. Es más, pidió a políticos y comunicadores trabajar para reducir la polarización.

David dio la sensación de que está lejos del masismo. Pero los mensajes no son percibidos tal como los construye el emisor, la decodificación pasa por filtros mentales del receptor que van desde su cotidianidad, sus fuentes de información hasta su red social. 

Desde esos tres elementos, el Vicepresidente tiene su credibilidad lastimada porque su inacción desmiente sus palabras. Ya había dado un bonito mensaje de unidad el mismo día que juró a la Vicepresidencia, pero luego calló sobre la decisión de su gobierno de inventar un hecho que nunca sucedió (golpe de estado) para encarcelar a políticos de oposición y militares. Mentir para quitar la libertad es injusticia y venganza. 

David quiso dar a entender que está trabajando en silencio contra el evismo dominante en su partido al citar una frase de Lao Tse: “El mejor gobernante es aquel de cuya existencia la gente apenas se entera”. Esta cita comunica el distanciamiento de David con el jefe de su partido y causante de la crisis de 2019 con un saldo lamentable de más de 30 muertos. 

Sin embargo, el vicepresidente también debía leer a Juan Linz que alerta sobre el alma autoritaria de los políticos que alientan o toleran la violencia de sus grupos afines. Una forma de tolerarla es no condenarla. 

Si quiere ser creíble, David debe traducir sus palabras en acciones. Por ejemplo, éstas: “La democracia es ponernos de acuerdo y si no somos capaces de lograr acuerdos con consensos, es porque no convencemos o no tenemos razón, es ahí cuando la patria se pone en grave riesgo, cuando se busca vencer en lugar de convencer”.

En el mismo acto del 6 de agosto, el Presidente Luis Arce comunicó que, en teoría, es todo lo contrario del Vicepresidente. Cuando se presentó como Presidente sólo del 55% que votó por él, dio la sensación de que desprecia al porcentaje que votó por otros candidatos. Transmitió que quiere resolver la exclusión con exclusión; y racismo con más racismo. No escuchó a David que dijo que la injusticia no se puede resolver con injusticia. 

El momento que señaló que “en las elecciones del 20 de octubre de 2019 se escamoteó la voluntad popular al desconocer el triunfo del MAS-IPSP”, Arce sabía que estaba mintiendo porque el informe de la OEA demostró el fraude. El Presidente está consciente que Morales quería eternizarse en el poder, por eso violó la Constitución, se burló del referendo y nombró en el TCP y en el TSE a sus amigos y amigas. El fraude del 20 de octubre fue un eslabón más de esa cadena de hechos.

Cuando indicó “vamos encontrando cada vez más elementos contundentes que demuestran que hubo una ruptura constitucional”, pensé que estaba hablando de la ruptura que cometió su partido y no del inventado golpe de estado. Luis debería agradecer a los protagonistas de la rebelión de Octubre, gracias a ellos es hoy Presidente. Si hubiese triunfado la tiranía, hubiese seguido siendo sólo ministro. 

El Presidente hubiera sido contundente en su mensaje si sólo comparaba los datos económicos y otros logros de sus nueve meses de gobierno con los 11 meses del gobierno transitorio constitucional. Los perceptores, incluso aquellos que no estaban predispuestos, se hubiesen quedado con los datos que sienten en su vida, y no con el odio disparado como balas verbales.  

En suma, el Vicepresidente comunicó que está distanciado de Evo;  el Presidente, que está muy cerca del jefe de su partido; y que está dispuesto a todo para congraciarse con él. 

Un día, un periodista pidió a Mussolini resumir su programa, éste respondió: “Consiste en romperle los huesos a los demócratas (...), y cuanto antes mejor”. Esta frase traduce al evismo. Por el respeto que le tengo, quisiera que Luis se aleje de Evo y se acerque a David; y pido a David actuar. 

Andrés Gómez Vela es periodista.

 

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