Columna vertebral

Planeta Bolivia

domingo, 4 de septiembre de 2016 · 00:00
El martes 23 de agosto se estrenó el documental "Planeta Bolivia” parte del proyecto del mismo nombre creado por Ramiro Molina Barrios, Juan Carlos Enríquez y quien escribe estas líneas.
 
Producido por Plano Medio (Mario Espinoza) y realizado por el director Marcos Loayza, contó con el apoyo de la CAF, Banco Mundial, BID y el Banco FIE. Varias razones de fondo nos impulsaron a promover esta iniciativa.

En el último cuarto de siglo Bolivia ha vivido un proceso de toma de conciencia, tanto de la sociedad como del Estado, sobre la importancia del tema ambiental. En 1992 se aprobó la Ley del Medio Ambiente y desde entonces diferentes gobiernos intentaron adecuar sus estructuras a los desafíos pendientes para aplicar políticas ambientales, expresadas en la creación del ministerio de Desarrollo Sostenible y el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP).

Estos esfuerzos respondieron en buena parte a demandas desde la base de la sociedad. Sin embargo, esta creciente toma de conciencia, preocupación y acción, tanto estatal como social, no han dado como resultado todavía algo fundamental, una exacta valoración en la opinión pública boliviana en torno a los verdaderos y principales problemas ambientales del país.

Los esfuerzos realizados hasta hoy, ciertamente importantes, se han traducido en campañas relativamente significativas en los medios de comunicación, entre las que se cuentan la realización de algunos documentales sobre la cuestión ambiental, con efectos sin duda apreciables pero limitados en sus resultados.

Esto tiene que ver con la cuestión clave que está referida a las percepciones. La tarea más importante es que el ciudadano sepa cuál es la dimensión exacta de nuestros verdaderos recursos ambientales y sus problemas, cuáles son los riesgos en el futuro y en qué medida esos riesgos afectan directamente nuestra vida cotidiana. Que el medio ambiente no sea entendido solamente como la preservación del paisaje, de la fauna y de la flora (aspectos sin dudas fundamentales), sino también, como parte intrínseca de la vida cotidiana, del día a día.

Una de las lecturas más frecuentes que hacemos los bolivianos es que los problemas del medio ambiente, o son responsabilidad de "los otros” (países industrializados, transnacionales, etc.), o que Bolivia es una excepción donde, dado su menor desarrollo relativo, se preserva un aire más puro, una agua clara y una vida más saludable, lo cual contradice las dramáticas evidencias de nuestra realidad. Parte de esta visión está fuertemente ligada a los mitos del progreso basados en frases hechas referidas al desarrollo, a la vez que la paradoja del "mendigo sentado sobre una silla de oro”, que vale tanto para la idea de nuestros "infinitos” recursos naturales, como para nuestras "inconmensurables bellezas ambientales”.

El futuro del equilibrio medioambiental del país está en riesgo y lo primero que hay que lograr es que los ciudadanos se enteren de que ese riesgo es inminente, que los preconceptos, ideas generales, frecuentemente equivocadas, se contrasten con la realidad.

No se trata de buscar culpables, o responsables, no se trata de hacer admoniciones sobre lo que se viene, la idea es colocar en su exacta dimensión la realidad. En el caso de la tierra uno de los principales problemas es la creciente erosión y desertificación del territorio. El uso del suelo se hace aplicando prácticas no compatibles con su vocación. La población asume que la tierra que puede distribuirse es ilimitada. Se tiene la idea de que cualquier espacio verde es naturalmente fértil y productivo.

En el caso del agua se da la paradoja de que siendo uno de los países con las cuencas hidrográficas más caudalosas de la región, afrontamos serios problemas por la imposibilidad de su aprovechamiento útil, la reducción acelerada de los glaciares y el mal uso del agua a la que tenemos acceso. La población asume que como el agua es tan abundante, tiene derecho a su acceso gratuito y su uso irrestricto y que el único problema es que está mal distribuida. Esta creencia ha hecho que la contaminación sea un problema crítico, en la medida en que no hay formas de vida, tradiciones culturales y educación ciudadana, que frenen este proceso, ni hay acciones locales, regionales o estatales, suficientes para solucionar las fuentes de contaminación.

Como cuestiones transversales que han sido incorporadas en los cinco videos que hacen la totalidad de los documentales (Planeta Bolivia, Tierra, Agua, Cambio Climático y Ciudades), está presente de manera dominante el cambio climático y sus efectos, cuyo impacto sobre el equilibrio del medioambiente es fundamental.

Los documentales, siendo didácticos no buscan el pedagogismo ni la moraleja. Marcando la gravedad de los problemas, no quieren ser una voz de la conciencia de nadie, mostrando las causas de esos problemas, no pretenden apuntar a nadie en particular, ni al Estado, ni a empresas transnacionales, ni a grupos concretos de interés. Nos interpelan y proponen que cada uno de nosotros se coloque frente a la realidad y establezca qué grado de responsabilidad le toca y tiene en el conocimiento, la conciencia y la acción de garantizar la salvación de este maravilloso "Planeta Bolivia”,  cuyos riesgos son inminentes.

Estos los enlaces en las redes:Facebook.com/documentalesplanetabolivia, YouTube.com/c/PlanetaBolivia, Instagram.com/planeta_bolivia, página web planetabolivia.net

Carlos D. Mesa fue presidente de Bolivia.

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