Hablando de energía

Gas en el segundo centenario de la fundación de la República

viernes, 25 de enero de 2019 · 00:12

Hace más de dos años, nuestro Primer Mandatario adelantó que Repsol perforaría un pozo para descubrir unos cuatro TCF, los que reforzarían nuestra situación de reservas.

El 17 de julio de 2017, Repsol inició la perforación del pozo Boyuy X2 que tenía como uno de sus objetivos importantes alcanzar el grupo arenoso Huamampampa en el Devónico. Cuando la perforación llegó a la formación Los Monos, que antecede a  Huamampampa, la expectativa por esta última se volvió muy difundida. 

El nombre Huamampampa salió de los archivos geológicos y se hizo popular en los medios de prensa, y en los círculos políticos. La información de haber llegado y penetrado en ese horizonte llegó al Palacio de Gobierno y motivó una visita del Primer Mandatario, acompañado de una numerosa e importante comitiva, con el propósito de recibir el pozo a nombre del país. 

La visita encontró al pozo en perforación. La presencia del señor Alejandro Ponce Bueno, director de la Unidad de Negocios de Repsol, sirvió para aclarar la situación, dar mayor información y estimaciones de los resultados del pozo. 

El señor Ponce informó que a los 7.640 metros de profundidad habían ingresado al grupo arenoso Huamampampa, que es uno de los más productivos en los megacampos actuales, con un espesor de cerca a 200 metros. A la fecha de la visita, el pozo Boyuy X2 había alcanzado 7.882 metros de profundidad y como se seguía perforando el grupo arenoso, se decidió que la profundidad final sea 8.000 metros.

Adicionalmente informó que el Boyuy X2 es el pozo más profundo perforado en Bolivia y que llegará a ser uno de los más profundos de Sudamérica. Añadió que no es usual perforar tan profundo para explotar gas. Además, que una vez alcanzado los 8.000 metros de profundidad, se requerirán aproximadamente unos dos meses adicionales para hacer pruebas y determinar su capacidad de producción. 

Esto muestra nuevamente lo inoportuno y malintencionado de convertir la información incompleta en un discurso preelectoral sin que se sepan resultados económicos ciertos, y se prometa una era de mejores ingresos que los que se ha tenido: platino en vez de oro.

Por otro lado, no es prudente vanagloriarnos de tener pozos tan profundos para la producción de gas. Perforar hasta 8.000 metros no sólo es difícil, es también muy caro. A la fecha se estima en más de 120 millones de dólares  el costo del Boyuy X2, frente a los  30-40 millones de dólares que cuesta perforar para los megacampos que actualmente explotamos. 

El representante de Repsol indicó que la perforación del Boyuy X2 es un hito histórico en la industria petrolera local y continental. El haber logrado alcanzar niveles de areniscas productoras por debajo de la falla regional de Mandiyuti permite vaticinar el haberse descubierto una nueva cuenca de grandes extensiones que beneficiará la región norte de la Argentina, los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz.

Estos hechos han despertado la esperanza en las otras compañías contratistas de poder contar con nuevas reservas, ahora que se están terminando las descubiertas a principios de siglo. Así tenemos a YPFB Chaco, YPFB Corporativo, Total, Shell, Petrobras y Vintage perforando otros seis pozos exploratorios. Parecería que todos pretenden llegar a 8.000 metros de profundidad porque están utilizando equipos de 3.000 caballos de fuerza. 

Los diámetros de perforación son suficientemente grandes para permitir llegar a los 7.500 metros con diámetros de agujero que permitan terminar el pozo sin mayores dificultades.

La perforación del Boyuy X2 es una muestra de la creatividad de la empresa petrolera privada, ha sido fruto de una audaz interpretación geológica del área y un frío cálculo financiero. El contrato de Repsol con el país fenece en la década de los 30, dando ajustadamente el tiempo para que recupere la inversión en el pozo más caro de nuestra historia. 

Las otras empresas también han debido efectuar el mismo cálculo.

El Primer Mandatario informó que existe un acuerdo verbal en sentido que si la exploración es positiva, se podría prolongar el contrato con la empresa hasta 2050. Lo anterior también sería aplicable al resto de las empresas, por tanto, todas ellas han emprendido una campaña de perforación exploratoria.

El señor Ponce también estimó que con los descubrimientos debajo de los 7.000 metros se inicia una nueva era del gas natural boliviano que podría tener nuevos volúmenes de reservas para grandes producciones y largos compromisos para el año 2025. 

Esta afirmación dejó complacido al Primer Mandatario, quien interpretó que como él estima que continuará hasta 2025 como Presidente, su gobierno  podría tener otro gran rubro de ingresos en el gas natural. 

Con los resultados de las pruebas de abril sabremos si el Boyuy X2 fue un éxito total para el país y la empresa, justificando así la extensión del contrato con Repsol.

 

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y experto en hidrocarburos.
 

 

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