Carlos Miranda Pacheco

El Acuerdo de París y nosotros

sábado, 16 de noviembre de 2019 · 00:09

El 4 de noviembre, en el Santoral Católico, está dedicado a San Carlos de Borroneo. Los que trabajamos en el sector energía, que llevamos el nombre del Santoral, siempre vemos el 4 de noviembre con optimismo porque celebramos un año más de vida. Lamentablemente, el desarrollo del sector energético mundial esta vez es tan preocupante, que algunos de nosotros estamos pensado en ver cómo podemos cambiar de nombre.

Las razones para lo anterior: el 4 de noviembre de este año el Gobierno de Estados Unidos ha notificado oficialmente su retiro del Acuerdo de París; por otro lado, en esa misma fecha, se entregó el informe de Naciones Unidas para su publicación a partir del 5,  titulado La Verdad tras las Promesas del Clima y todo lo anterior se confluye a la reunión cumbre de países   miembro  del Acuerdo de París, el próximo mes de diciembre.

El retiro de EEUU del Acuerdo de París significa que la economía más grande del mundo, también la mayor productora y entre las primeras emisoras de gases contaminantes que provocan el efecto invernadero, que está resultando en un sobrecalentamiento del planeta, con terribles efectos en el clima y sus demoledores resultados en el suministro de alimentos, número de huracanes e incendios de bosques, se está abstrayendo del esfuerzo mundial para evitar todos esos desastres.

El retiro norteamericano ha sido meticulosamente efectuado. El 4 de noviembre de este año era el primer día para notificar el retiro oficial del acuerdo, que se hace efectivo después de un año. El  presidente Trump, con una tenacidad observada y criticada por todo el mundo, notificó que a partir del 4 de noviembre de  2020 EEUU estará totalmente fuera del Acuerdo de París.

Naciones Unidas encomendó a un panel de expertos la preparación de un informe sobre el avance que habían logrado los países miembro  en el control de los gases contaminantes para ser evaluado en la próxima reunión de España. Presidiendo el panel el doctor Robert Watson presentó el informe antes mencionado para su publicación a partir del 5 de noviembre.

Las conclusiones del informe son devastadoras. Entre ellas menciona que los compromisos de los países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el marco del Acuerdo de París son claramente insuficientes, demasiado escasas y llegan demasiado tarde.  

Además, indica que incluso si todos los compromisos climáticos, que son voluntarios y vinculantes, se llegaran a aplicar plenamente, no se alcanzaría ni la mitad del esfuerzo que se necesita para frenar la aceleración de la crisis climática. Así también el informe indica que de los 184 compromisos, casi el 75% resulta parcial o totalmente insuficiente para impedir que se siga acelerando el problema en la próxima década.

Lo originalmente pactado en el Acuerdo de París está dirigido a la sustitución de los combustibles fósiles por electricidad de fuentes renovables, como la hidro, solar y eólica. Esta sustitución posiblemente ocasionará el retorno de la energía eléctrica termonuclear.

Todos esos grandes aspectos y otros serán considerados en la reunión de España para ver si se llegarán a los objetivos voluntariamente para 2025.

Como se puede ver, en España todos los países miembro  harán una especie de autoconfesión en el cumplimiento de las metas acordadas. Nosotros presentaremos una situación lamentable y planes deplorables para su corrección, después de 14 años de un manejo de inexpertos y con poca visión de futuro, que ha tratado el sector como una herencia de unos tíos lejanos. 

Cuando firmamos el acuerdo teníamos grandes excedentes de gas. Los hemos consumido exportando y convirtiendo la economía de nuestro país dependiente de esos ingresos. Al mismo tiempo, la gasificación de nuestro consumo energético ha sido superada por el consumo de combustibles fósiles contaminantes como el diésel y las gasolinas. 

Nuestro suministro eléctrico es mayormente efectuado por termoeléctricas a gas en vez de plantas hidroeléctricas y los avances que hemos hecho en plantas solares  y eólicas son ínfimos frente al consumo que deberían llenar. Esperemos que el cambio político que estamos experimentando sirva para reorientar el manejo de tan importante sector.

Es de anticipar que en España se inicie una reasignación de responsabilidades, incluyendo la posibilidad del retorno de EEUU, porque sería muy lamentable que después de una de las pocas reuniones de todos los seres humanos, como es el Acuerdo de París, no se pueda parar la autodestrucción de nuestro planeta.

El hombre no es una especie de tan mala índole como para destruir en tan corto tiempo, 20.000 a 30.000  años, el planeta azul que tan generosamente nos ha acogido.

 

Carlos Miranda es ingeniero, experto en hidrocarburos.

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