Carlos Miranda Pacheco

¿Terminó la era de suministrar gas a Brasil?

viernes, 28 de junio de 2019 · 00:12

Julio es importante para nuestro gas natural. A las 10:30 del 11 de julio de 1999, hace 20 años, el primer pie cúbico de gas natural boliviano pasó la estación de medición del Mutún y se interno en Brasil. Este fue el primero de los casi siete millones de millones de pies cúbicos (7,0 TCF) que YPFB acordó vender a Petrobras en 20 años.  Así se inicio la más grande operación internacional de compra y venta de gas natural en Latinoamérica y el más grande contrato de exportación de un recurso natural de nuestro país, que fenece este año. 

La operación de compra venta ha sido la culminación de un proceso de negociación que tomó más de 20 años. Toda la exportación se realizó por un gasoducto que tiene una longitud de 3.150 km: 557 en Bolivia y 2.593 en Brasil. 

Esta compra y venta internacional de gas natural ha sido satisfactoria para ambos países y los ha influenciado fuertemente. 

El mercado brasileño de gas natural reaccionó con mucho más entusiasmo del que se estimaba mostraría y, por otro lado, la capacidad de producción de Bolivia también mostró volúmenes impresionantemente grandes.  Por estos motivos, YPFB y Petrobras ampliaron los volúmenes y acortaron los plazos de entrega del contrato, que originalmente tenía un tope de 24MMm3/después de 12 años de aumentos paulatinos se convirtió en un contrato con un tope de 30MMm3/d, después del quinto año de operación. 

Estas ampliaciones ocasionaron el aumento de los ingresos por concepto de venta. En esta forma, durante todo el contrato la facturación anual fue de 2.000 a 3.000 millones  de dólares, siendo el ingreso más importante del presupuesto nacional. Si a partir de fin de año no se contaría con estos fondos, los efectos serían demoledores en la economía nacional.

Por otro lado, el gas natural en estos 20 años gasificó el consumo de energía de Bolivia y también se ha convertido en un componente indispensable de la matriz energética brasileña. El consumo interno boliviano subió de menos de 1MMm3/d a los actuales 15MMm3/d, con una tasa del 4% de crecimiento. 

En Brasil el consumo de gas subió de 1,5MMm3/d a los actuales 70MMm3/d. El consumo brasileño de gas es abastecido por producción nacional en tierra firme del Brasil, la importación de Bolivia y gas de ultramar que recibe como GNL.

Es interesante anotar que el gasoducto Bolivia-Brasil en ese país atraviesa los estados de   Matto Grosso de Sur, Sao Paulo, Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sur, pasando por 135 municipios. En esta forma, el gas natural provee de energía a los estados del sudeste de ese inmenso país que no estaban pudiendo ser cubiertos por Electrobras. En forma progresiva, la mayor parte del gas boliviano es consumido en esos estados.

Estos 20 años de compra y venta de gas boliviano con Brasil han sido exitosos, pero quedaron cortos en dos grandes objetivos. El primero, que Bolivia hubiera descubierto nuevas reservas de gas que reemplace lo exportado, y que, además, haya desarrollado otras fuentes de ingreso por exportación diferentes a las del gas natural. En Brasil el gas se ha vuelto imprescindible, pero para abastecer ese consumo no cuenta con producción nacional disponible y tiene que recurrir a la importación de ultramar como GNL y de Bolivia.

Como gran resumen se podría decir que Bolivia quisiera vender más gas a Brasil, pero no tiene suficientes reservas para garantizar esa exportación por largo plazo. Por otro lado, la producción brasileña de gas está encerrada en los pozos del PreSal, a más de 200 km de tierra firme en el mar, haciendo que el costo de incorporar esa producción al mercado sea sumamente alto. 

En palabras simples: los dos países que estaban ligados por un contrato de compra y venta están llegando al final del mismo, sin ninguna solución al respecto. Una solución podría ser que Bolivia y Brasil suscriban un contrato por tan sólo 15 MMm3/d por los próximos 10 años. 

Una solución similar está preparando Brasil, porque al haber resistencia interna a que Petrobras sea el importador, lo hagan las empresas distribuidoras directamente. En tal sentido, la Agencia Nacional del Petróleo de ese país está licitando parte de la capacidad del gasoducto para importar gas boliviano para los estados del sudeste brasileño.  Esta solución podría evitar el fin de la era de abastecimiento de gas boliviano a Brasil, que ha sido beneficiosa para ambos países.

 

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y analista energético.
 

 

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