Carlos Miranda Pacheco

Más sobre el COP 25

viernes, 24 de enero de 2020 · 00:12

Se ha establecido que los cambios climáticos que están causando verdaderos desastres a la humanidad en gran parte son el resultado del calentamiento del planeta. También se ha establecido que el uso de los combustibles fósiles que tienen la molécula carbón es el principal causante de este calentamiento, causando una especie de efecto invernadero. Por estas razones se llegó al Acuerdo de París, para entrar a un programa de la eliminación del uso de estos combustibles, con miras que para en 2050 ya no sean utilizados. 

Para este efecto se programó la reunión de 2019 en Madrid, para revisar el avance de los compromisos voluntariamente adquiridos.

Lamentablemente, los resultados fueron tan desalentadores y las soluciones que se proponen no han podido ser discutidas, que inclusive se ha calificado a la COP 25 como un fracaso.

La energía generada por los combustibles fósiles, a medida que éstos van desapareciendo, debe ser sustituida por electricidad (carros eléctricos, motores, etcétera). Esa electricidad debe provenir de fuentes  renovables (hidráulicas, solares, eólicas, etcétera). Para lograr esa transformación, hasta mediados de este siglo, los requerimientos de fuentes de electricidad son tan grandes que la respuesta parece ser el retorno al uso de la energía termonuclear. 

El desarrollo de plantas termonucleares ha disminuido notablemente por preocupaciones en las dimensiones de las instalaciones, su seguridad, operación y problemas geopolíticos en caso de accidentes. Se ha logrado mucho progreso en estos aspectos, tal es así que Brasil anuncia que para 2030 tendrá de seis a siete plantas termonucleares con tecnología VI. Argentina está en tratativas similares con Rusia.

En general, la Comisión de Energía Atómica Europea estima que sin un uso más extensivo de la energía termonuclear será imposible reemplazar los combustibles fósiles en los tiempos señalados en el Acuerdo de París.

El retorno a la energía eléctrica termonuclear  tiene el obstáculo de superar el almacenamiento de la basura nuclear que genera. Todas las plantas termonucleares producen desechos radiactivos termonucleares. Al presente, las 400 plantas termonucleares de potencia y las medianas utilizadas en medicina, agricultura e industria cada año están produciendo mayor cantidad de deshechos nucleares. 

La producción de desechos nucleares es creciente cada año, siendo el 2017 de 1.800  toneladas. ¿Pero qué son los desechos nucleares? Según se definen en la industria, los forman los residuos radiactivos que derivan de numerosas fuentes. En la producción de energía, industria, investigación y medicina se usan sustancias radiactivas y éstas generan esos residuos, que se clasifican según su peligrosidad en bajo, mediano y alto nivel.

Lamentablemente, el avance en el tratamiento de los desechos nucleares no ha sido similar al logrado en el avance tecnológico de las plantas.  Hasta la fecha no se tienen depósitos especialmente preparados para guardar estos desechos hasta la época de su expiración. 

Los desechos menores con pocas semanas o meses de expiración son fácilmente manejados por los gobiernos, e inclusive incluidos en sus sistemas agrícolas, sin el menor riesgo posible. Los de mediana duración, menos de 10 años, están siendo distribuidos en diferentes plantas y mayormente en piscinas en las plantas eléctricas termonucleares, donde las barras que se utilizan se van despojando de su fina corteza termonuclear, que dura pocos años. 

El problema que todavía no tiene solución son los lugares de almacenaje de los desechos graves. Se ha probado en Alemania viejas y profundas minas sin resultados muy satisfactorios. Se ha intentado depósitos en el fondo del mar, también con resultados negativos. No se anima a materializar el despacho de basura termonuclear grave en naves que abandonen el planeta. La posible falla de una de esas naves colocaría a la Tierra en el peor desastre que se podría concebir. 

Afortunadamente, las instalaciones pacíficas escasamente generan basura nuclear grave. Ese tipo de basura es derivada en usos militares. Las basuras graves incluyen desechos de plantas que han manejado plutonio con una vigencia estimada de 1.400 años de radiactividad. Esa basura grave está siendo almacenada en las plantas donde han sido generadas, hasta encontrar un sistema internacionalmente aceptado.

No obstante  el terrible problema del manejo de esta basura, hay varios países que iban a proponer a la reunión COP 25 de Madrid el retorno a las plantas termonucleares. 

El proyecto de una planta termonuclear instalada en El Alto está a años luz de que sea una planta de  potencia, porque inclusive no tiene un curso de agua para utilizar como refrigerante interno de la planta. 

Por todo lo anterior, parece muy pertinente que para el 2023 el Acuerdo de París tenga una reunión especial para considerar el retorno de las plantas termonucleares. Se deberá evaluar cuidadosamente la velocidad en lograr el desplazamiento de los combustibles fósiles frente a la ausencia de instalaciones para disponer de la basura nuclear.

Carlos Miranda Pacheco  es ingeniero, experto en hidrocarburos.

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