Carlos Miranda Pacheco

¿Por qué no podemos encontrar más gas y petróleo?

viernes, 6 de marzo de 2020 · 01:12

He intentado tener respuestas simples a esa pregunta en el sector público y privado. Sin éxito. Pero como desde el 2006 YPFB es oficialmente el custodio de toda la riqueza hidrocarburífera del país, veamos algunos de los argumentos que presentan por no haberse descubierto nuevas reservas. 

La empresa estatal informa que en los últimos 14 años ha gastado más o menos  750 millones de dólares, acompañados de más o menos 350 millones de dólares de los operadores privados en el país para la perforación de pozos exploratorios. Con esos 1.100 millones de dólares indican haber perforado en el área tradicional 114 pozos exploratorios, en 110 posibles estructuras.

Ante la magnitud de esas cifras no se puede evitar dudar si el control de los pozos exploratorios ha sido el adecuado. Por las cifras globales, YPFB indica haber perforado ocho pozos  exploratorios, todos y cada uno de los 14 años pasados; que para estar debidamente supervisados requería de un gran número de personal, geólogos ingenieros, con la experiencia en exploración.

De acuerdo a la información estatal, los montos erogados por las empresas privadas y el número de pozos perforados, éstas habrían estado perforando cuatro pozos exploratorios por año durante los últimos 14 años, con requerimientos de personal de supervisión similares a los indicados anteriormente.

En general, las cifras de dinero, número de pozos y estructuras perforadas no son muy racionales. Asimismo, las cifras de dinero son o muy altas o muy bajas. No se puede dejar de pensar que los montos teóricamente utilizados en exploración pudieran haber sido similarmente desviados para otros propósitos, como sucedió con Petrobras en el Brasil.

La industria petrolera al igual que otras tradicionales  tiene sus verdades incólumes. Una de ellas indica que en una comarca probadamente petrolera ésta no puede resistir el asedio de personal exploratorio altamente calificado con equipo y presupuesto satisfactorio para que se ubiquen yacimientos petrolíferos en el subsuelo. 

Lo anterior, magnifica aún más lo increíble que se nos reporta: que la perforación de más de 100 pozos, dirigida por personal de gran calidad y sin ninguna restricción presupuestaria, no hubiera sido suficiente para descubrir nuevos yacimientos. 

La triada que exige la naturaleza de comarca probada, gran capacidad técnica y presupuesto ilimitado para la exploración satisfactoria  no puede fracasar en más de 100 casos en 14 años. Algo está muy mal. El no haber descubierto nuevas reservas, tentando más de 100 veces, con personal calificado y sin restricciones presupuestarias, parecería estar señalando que la capacidad productiva de la comarca probadamente petrolera (área tradicional) ya ha llegado a su límite. 

Esta es la noticia más grave que la industria petrolera nacional puede recibir. No significa que Bolivia ya no tiene más hidrocarburos; existen otras áreas potencialmente productoras como el Chaco, el noreste, el altiplano, pero se requerirán varios años y grandes inversiones de trabajo exploratorio para hacer estas áreas más proclives a ser productivas.

El dejar el área tradicional para buscar hidrocarburos en áreas no tradicionales, como las mencionadas anteriormente, nos plantea el problema de que YPFB no tiene excedentes financieros para esta perforación, mucho más riesgosa que la anterior. 

Que pocos fondos estatales puedan efectuar esa exploración requeriría  fundamentalmente de inversiones extranjeras. En este último caso, la industria privada extranjera manifiesta, en diferentes formas, que los problemas geológicos bolivianos son difíciles, pero solubles. Lo que realmente les espanta es el resto de medidas legales, como las de medioambiente, que son insolubles porque sería necesario modificar la Constitución Política del Estado.

 

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y experto en hidrocarburos.
 

 

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