Carlos Miranda Pacheco

Empresas petroleras estatales antiguas con nuevos problemas

viernes, 24 de julio de 2020 · 00:12

En América Latina, indudablemente Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y Petróleos Mexicanos (Pemex) son las dos empresas estatales petroleras más antiguas, habiendo sido creadas en la tercera década del  siglo pasado.

 Ambas han desarrollado sus actividades dentro del clásico esquema piramidal de organización. A fines del siglo pasado y comienzos del actual, ambas han mostrado la necesidad de cambiar de modelo organizativo.

Pemex hace poco más de un año realizó la reforma energética de su constitución después de una batalla político legal demasiado larga. Se la califica como “demasiado larga” porque en la tramitación de esa reforma perdieron los mejores momentos de precios del crudo y los más grandes intereses de inversiones para la búsqueda de nuevas reservas en el Golfo de México.

 Cuando al fin se aprobó el cambio el precio del petróleo estaba bajísimo, el interés de las empresas había desaparecido; en síntesis, el cambio fue casi un fracaso. 

Pero Pemex está preparada para cambiar su esquema organizativo a uno con más capacidad de asociarse con capital privado, que está retornando a México muy lentamente. 

El actual presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), no obstante que la reforma ha sido hecha por ley, en su campaña aseguro que retornará el estatus de Pemex a su calidad de empresa monopólica, con la que había hecho su carrera el siglo XX. 

Adicionalmente, basó gran parte de las finanzas del Estado en los rendimientos de Pemex. Lamentablemente, los rendimientos de Pemex no han mejorado, su producción ha bajado de 2,15 millones de barriles por día, en 2016, a 1,67 millones de barriles por día, en 2019. 

Para complicar la materia, la semana pasada, Standard & Poor’s otorgó a las finanzas de Pemex el grado de “Investment”. Con todos estos antecedentes, Pemex está bajo una presión muy grande de los prestamistas institucionales, a los cuales debe varios cientos  de millones de dólares, exigiéndole que haga una venta masiva de equipo y materiales para poder recaudar fondos de repago. El equipo comprado con esos fondos es calificado por los prestatarios como “basura de materiales”. 

La situación es muy seria y se estima que la venta masiva será incontenible de producirse una nueva calificación negativa para Pemex. 

El Estado mexicano está haciendo todo lo posible para evitar esa situación, pero lamentablemente  en los círculos estrechos y cerrados de Pemex ya se está hablando de esa venta masiva.

El YPFB que dejó el MAS, después de 14 años de manejo indiscriminado, es una mezcla contradictoria, y sin ningún futuro, de un intento de haber hecho de YPFB una corporación para así absolver todo lo que había sido renacionalizado en mayo de 2006. 

Desde la salida del MAS se ha tenido que hacer tres veces el cambio de sus máximas autoridades. 

Ahora, adicionalmente, se ve que, además, la llamada YPFB Corporación no cuenta con funcionarios para actividades importantes, como vicepresidencidencias y gerencias que controlen el manejo técnico, la importación de combustibles y, sobre todo, se ve un desorden total en el manejo geológico en la exploración. 

Se ha llegado al extremo de que el YPFB corporación compite con las empresas filiales Chaco y Andina. 

Con ese adefesio de corporación es comprensible, pero no perdonable el mal rendimiento de la petrolera en los últimos años.

Ahora que se está en una etapa de transición al gobierno definitivo, se tendrá que hacer serios ajustes en su organización, inclusive es muy cuestionable que el modelo corporativo sea el correcto.

 

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero experto en hidrocarburos.

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