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La democracia en peligro

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miércoles, 06 de febrero de 2019 · 00:11

Casi 300 muertos en Nicaragua y el dictador no desea dejar el poder; en Venezuela más de 100 muertos y Maduro no reaccionó intentando salvar la vida de los jóvenes venezolanos; al contrario, Ortega y Maduro se aferran al poder sin que les importe la vida humana. La certeza del presente es que no hay y ni habrá Socialismo del Siglo XXI, esa ilusión se cayó en Venezuela, Nicaragua y Bolivia. El régimen venezolano está debilitado, lo cual no implica que caiga mañana ni en algunos meses; en rigor no se sabe cuánto durará, pero lo cierto es que el proceso político iniciado por Chávez ya se acabó.

Maduro está cercado políticamente. Primero, por los venezolanos de su país, que desean democracia y, segundo, por la diplomacia internacional. La Unión Europea, Estados Unidos y muchos países de América Latina han desconocido a Maduro, y han reconocido a Guaidó, todo eso muestra que la dictadura venezolana está aislada. Pero, como latinoamericanos, esperamos que no haya ninguna intervención militar, lo que deseamos es que retorne la democracia en ese país, que tenga elecciones libres, que haya libertad de prensa y libertad de opinión, las mismas que han sido cercenadas por Maduro, en alianza con los militares y con el apoyo de tropas, y de la inteligencia cubana.

El régimen del MAS desea seguir los pasos autoritarios en Venezuela de Maduro, apuesta ciegamente a reproducir su poder a cualquier costa, por eso el dilema actual de la política boliviana es democracia o dictadura, sabemos que el MAS no quiere entregar el poder, sabemos que no desea la alternancia en el poder, tenemos la certeza de que no le interesa la libertad sino solamente el control del Estado. 

En Bolivia la anomia estatal se ha impuesto, la norma no existe, el respeto a la ley se evaporó. Sólo prima la voluntad del caudillo, éste hizo aprobar una Constitución a su medida, donde no se separaba el Estado de la sociedad civil, sino que a ésta se la incluía dentro del Estado. Ese es el caudillo que violó su Constitución y la sigue violando cotidianamente. 

En rigor, la única ley que existe es la de su palabra y su capricho; tan alejado está de la democracia que su único club de amigos es el compuesto por Cuba –que no sólo nos manda canciones de la nueva trova, sino que nos tiene controlados con su equipo de inteligencia militar–, Nicaragua y Venezuela, gobernados por expertos en asesinar a quienes buscan democracia.

Lo más sagrado de las personas es la palabra empeñada. El caudillo dijo que respetaría los resultados del referendo del 21 de febrero. No lo hizo. Dijo que no conocía a la señora Zapata, después sólo afirmó que era una “cara conocida”. Expresó que se preocupaba por su hijo, que le daba dinero para su manutención; sus obsecuentes, desde el segundo de a bordo, lo aplaudieron por ser un padre ejemplo que se ocupaba por su hijo; luego, afirmó que tal hijo no existía. Para otros de sus hijos tuvo que ser la justicia quien lo obligue a pagar pensiones. Esa es la estatura moral del poder. 

Para perpetuar su gobierno y su memoria se construyó un museo propio y edificó su palacio personal. Las dictaduras más abyectas, esas que se basaban en el culto a la personalidad han hecho exactamente lo mismo.

Las instituciones no existen, el Poder Judicial no sólo es venal, sino sumiso al poder, el Tribunal Constitucional fue el que decidió la repostulación de Morales. Actuando con cinismo reconoció el “derecho humano” del caudillo a repostularse. El Poder Legislativo es sólo caja de resonancia del Ejecutivo. El TSE planificó con calma el golpe de Estado, aprobó la Ley de Organizaciones Políticas y, luego, su reglamento para habilitar a Morales. 

Uno de sus miembros fugó aduciendo enfermedad, pero no estuvo enfermo para firmar el reglamento. Su expresidenta huyó por temor. De acuerdo a su plan, hicieron las vergonzosas primarias, otra de las integrantes del TSE renunció aclarando las maniobras de esa institución que le prepara a la carta las decisiones que necesita el poder. Ese abyecto TSE se debe ir, pues con certeza puede estar preparando el fraude electoral.

La Fuerzas Armadas sobornadas gritan vergonzosamente “Patria o Muerte” en los cuarteles. La Policía pincha las redes sociales de opositores y comunicadores para recibir favores del Gobierno. Buena parte de los movimientos indígenas fueron envilecidos usando corruptamente el Fondo Indígena. La COB apoya al binomio cobrando algunas migajas. Los empresarios cruceños, ésos de alma conservadora, son aliados fundamentales del MAS. El MAS no quiere democracia, no aprecia la libertad, no quiere elecciones libres; los ciudadanos estamos obligados a ganar la democracia en las urnas y en la calle.

 

Carlos Toranzo Roca es economista.
 

 

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