Carlos Toranzo Roca

La palabra la tiene la ciudadanía

miércoles, 23 de septiembre de 2020 · 00:11

 En catorce años de gobierno, el presidente fugado contó a su favor con dos capitales fundamentales que le facilitaron la administración del Estado y de la política. 

El primero, el extraordinario boom de los precios de las materias primas; si los “neoliberales” gobernaron con el precio del barril del petróleo a 12 dólares, durante el gobierno de Morales ese precio, en dos años, alcanzó a 150 dólares y en la mayoría de los demás años se fijó en 100 dólares. Las exportaciones de Bolivia se multiplicaron por 13 veces, por efecto precio y no por aumento del volumen exportado. Ese es el boom económico que Morales malgastó en corrupción, canchitas de fútbol, industrias que se han convertido en elefantes blancos que no producen nada y, además, en gastos prebendales para adormecer a su clientela política.

El segundo capital a favor del MAS, para que éste haya gobernado tanto tiempo, fue la división, la dispersión de la oposición, la debacle de los partidos políticos enfrentados al gobierno. Los opositores, en gran medida, se ocuparon de lidiar entre sí, sin enfrentar eficazmente a un gobierno que ha sido marcado por la corrupción, el autoritarismo y la violación de la Constitución y de las leyes. Cada partido opositor esgrimió discursos de unidad, pero sólo fueron palabras que nunca tuvieron el correlato de acciones prácticas para generar efectivamente la unión de las fuerzas opositoras.

Por otro lado, muchas agrupaciones ciudadanas también tuvieron  discursos sobre la unidad, pero cada una de ellas, en realidad, quería o quiere la unidad en torno a su organización, partido o líder preferido. Cada partido opositor y cada agrupación ciudadana se esmera en hacer críticas a quienes podrían ser viables para lograr la unidad o, por lo menos, para concentrar el voto opositor. Es inmensa la cantidad de peros y peros que ponen contra quienes podrían enfrentar de manera viable al MAS,  que es el símbolo del autoritarismo y de la corrupción. Es una certeza que nadie asimiló la experiencia venezolana, pues en ella, el poder, primero, de Chávez y, luego, de Maduro, se basó en la división de la oposición.

El bien mayor en la política actual en Bolivia radica en fortalecer la democracia, evitar el retorno del autoritarismo conectado al narcotráfico, pero para lograrlo se requiere capacidad de renunciamiento; la presidenta Áñez ya lo hizo, su actitud es encomiable y no hay que mirarla con mezquindad, devaluando su decisión. Si los partidos opuestos a MAS, si las agrupaciones ciudadanas y los ciudadanos, son ganados por la mezquindad; entonces, todos ellos habrán despejado el campo para que el autoritarismo retorne al poder. 

Hay políticos que parecería que han perdido el norte, hay candidaturas que no son viables, pero insisten en dispersar el voto; tienen todo el derecho a ser candidatos, pero, a la par, poseen la obligación de cuidar la democracia. El único beneficiario de la dispersión del voto es el MAS, no la democracia.

Hay tres encuestas que coinciden en mostrar el futuro electoral, ellas señalan que si continúa la dispersión del voto, entonces se le abre las puertas al MAS para que éste gane en primera vuelta. Así que no tendría sentido pelear por el segundo lugar, pensando en la segunda vuelta, pues, el delegado del huido podría ser ungido como Presidente de Bolivia para que, al día siguiente, retorne Morales y cumpla sus propósito de caminar hacia una dictadura, como lo deseaba en 2019. Igual que el año pasado, el dilema sigue siendo: democracia o dictadura. Cuidado que la falta de grandeza de los políticos allane el camino de la dictadura, como lo está haciendo hasta ahora.

De todas formas, igual que el 2019, debemos pensar que, para las próximas elecciones, no sólo tienen la palabra los políticos, los partidos; sino que también cuentan los ciudadanos, los jóvenes, las mujeres, las familias, todos esos que con sus movilizaciones pacíficas sacaron del poder a Morales. Ojalá que, de nueva cuenta, con la grandeza que tuvieron en 2019, puedan concentrar su voto para evitar el camino de la dictadura.

Carlos Toranzo Roca es economista.
 

 

 


   

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