Carlos Toranzo Roca

La Kusilla

viernes, 29 de enero de 2021 · 05:09

 A la Lucía la conocimos desde que era muy chiquita, era una niña feliz, se convirtió en “miembro” honoraria del Directorio del PIEB, nos acompañó varios años en las reuniones de Santa Cruz; mientras nosotros discutíamos con Sonia, Godofredo Sandoval, Xavier Albó, Silvia Escobar, Susana Seleme, Fernando Prado, cómo impulsar la investigación en Bolivia, ella nadaba feliz en la piscina del Hotel Asturias. ¿Cuántos desayunos, almuerzos, cenas y salteñas redondas -muy a la cruceña-, compartimos con ella? Era la sombra de su mamá, por estar tan cerca de ella seguro que le heredó su carácter y su valor para enfrentar la vida. Esa traviesa en Santa Cruz no perdonaba la necesidad de comerse unos buenos cuñapés del Horno Caliente, situado a 20 metros del Asturias.

Sonia se fue por unos años a la Cepal en Santiago, ahí la vimos con Martha, Lucía se había convertido en una linda adolescente, su hablar ya tenía el tono y los modismos chilenos. También lo vimos a Miguelito, convertido en un joven. Martha en otra ocasión la visitó en Santiago y vio a Lucía más joven; ella fue la que cocinó y ya hablaba de sus inclinaciones artísticas; dice que su acento ya era más santiaguino. Para ese entonces ya le habían hecho muchas operaciones del paladar, pero, que yo sepa no se quejaba, sino que afrontaba todo eso con mucho valor, con fuerza, con ésa que compartía con su mamá.

Las malas nuevas vinieron hace unos años, ahí aprendimos de La Kusilla y de Sonia lo que es la fuerza de enfrentarse con valor a la enfermedad. Lucía se aferró a la vida muchos años, aguantó operaciones y tratamientos rigurosos, pero, nada, nada de eso la cansó, sino que reaccionó trabajando, creando, mirando lo cotidiano, haciendo política ciudadana, como su mamá, reaccionando con enojo ante los intentos autoritarios de Evo Morales.

Pero, el gran refugio de La Kusilla fue el arte, el diseño; durante la enfermedad maduró artísticamente, desarrolló una inmensa creatividad, de la cual deja muchas, pero muchas huellas. Ella se convirtió en el ejemplo de vida, de entereza y de la lucha por existir. Mientras muchos se cansan, o desmayan por minucias, ella nos dio el ejemplo de la pelea por la vida, de una lucha compartida minuto a minuto por Sonia y por el cariño de sus hermanos.

Querida Kusilla, nos has dejado un ejemplo de vida y de lucha; gracias por tu fuerza y tu creatividad. Te seguiremos queriendo como en los viejos tiempos de las reuniones de Directorio del PIEB.

 

Carlos Toranzo Roca es  economista y analista.

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