Carlos Toranzo Roca

Participación Popular: 27 años

miércoles, 21 de abril de 2021 · 05:11

La Participación Popular cumple 27 años en este mes. No hay duda  de que ella y la Revolución de 1952  son las dos grandes reformas políticas del siglo XX. Gracias a ellas Bolivia abrió los cauces de la inclusión social y política, por ellas nuestro país vio las luces de la democratización social. Con certeza, el proceso político actual y el propio Evo Morales fueron hijos de la Revolución Nacional y de la Participación Popular.

 Buena parte de los bolivianos no sabemos agradecer a la gente que hizo esfuerzos por el desarrollo del país; muchos de los que dieron sus vidas, pasaron exilio, prisión y dieron la cara por la democracia tampoco han recibido las gracias que les debíamos dar. La mezquindad de no reconocer los méritos de los otros se rompe pasajeramente sólo cuando la gente que merece reconocimiento está en el lecho de muerte o cuando ya murió.

 ¿Cuántas medallas no se han dado a la hora póstuma pero sin la valentía de reconocer méritos a muchos que viven a nuestro lado, a muchos que son contemporáneos o que son más jóvenes que nosotros? En este país es más fácil destruir que construir. Normalmente se critica al que hace algo; en cambio, el que nada hace vive feliz en la sombra del anonimato. Es pecado, es peligroso hacer algo, porque siempre genera enemistad o envidia. Los que hicieron la Revolución de 1952 están olvidados. 

Pero, no vayamos tan lejos, pues muchos de los que hicieron la Participación Popular son nuestros contemporáneos, gente joven, comprometida, llena de ideales, esfuerzos, de vitalidad y de transparencia; todos ellos hicieron una reforma que generó inclusión social y que democratizó el país. Pueden anular la ley pero el proceso real existe.

 No es posible entender al MAS, al propio Morales, sin comprender la Participación Popular; son éstos los que utilizaron para sí los beneficios de una reforma democratizadora tan profunda. En la democratización de Bolivia hay procesos históricos que es importante mirar y seguir, por eso es central observar la participación popular como un hito de la democracia boliviana.

 ¿Quiénes empujaron el carro de esas reformas? Se trata de gente que vive aquí en Bolivia, que trabaja, a veces, con facilidad y, en otras con dificultad, pero personas que laboran cotidianamente por el país. Muchos de ellos, antes de 1994, ya se habían jugado el pellejo por defender la democracia y después se entregaron sin miramientos para hacer esa reforma.

 Tienen nombres concretos, se llaman Carlos Hugo Molina, el camba-colla que ama el bolero y que tiene una vida marcada por el dolor, camba que toca taquiraris y sones andinos con su  armónica, él vive desarrollando la democracia con el sello de Manuela. Roberto Barbery, su joven lugarteniente, amante de la filosofía y escéptico por naturaleza. Rubén Ardaya que partió tempranamente, Iván Arias, Alfonso García, Fernando Medina, Javier Medina, Isabella Prado, Diego Ayo, Mauricio Callau, Marcelo Renjel, Laurent Thevoz. Hay muchos más a quienes les deberíamos reconocer sus esfuerzos, pues ellos aman Bolivia, lo han demostrado con sus vidas. La paradoja es que en lugar de reconocer sus méritos, más bien los atacaron o persiguieron. 

El tiempo es el gran juzgador. Ya llegarán días en los cuales sean una anécdota los ataques y queden grabados en la historia más firmemente sus méritos y su entrega. Toda esa gente es de carne y hueso, son personas que  supieron entregar amistad, pero no es por amistad que uno les reconoce sus méritos, lo hacemos simplemente porque se lo merecen, porque le dieron al país valores en los cuales creer y reformas concretas descentralizadoras que es necesario profundizar. Gracias por haber tenido valores que son los que ahora se están perdiendo.

 Aunque el poder actual es centralista, la Participación Popular hizo que la gente tenga consciencia de la necesidad de descentralizar; esa reforma vive simplemente porque la gente se la apropió. Y nosotros, desde el llano, agradecemos a Carlos Hugo Molina y todo el equipo que trabajó con él, desarrollando una de las reformas democratizadoras más profundas de estos tiempos.  En cada municipio, sus pobladores saben que esa es la institución más cercana a ellos. Gracias de nuevo a esa generación que trabajó y trabaja por el país, sin militancia, sólo con ideales a cuestas.

 

 Carlos Toranzo Roca es economista.
 

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