Carlos Toranzo Roca

Los múltiples mestizajes

miércoles, 16 de junio de 2021 · 05:11

 La propuesta inicial del MNR de la Revolución era avanzar a la construcción de un mestizaje provisto de muchos rasgos de homogeneidad, pero, ese partido, de la mano del proceso de urbanización, avanzó, más bien, a construir múltiples mestizajes, diversos, diferentes entre sí. Esa edificación del mestizaje no implicaba eludir al pasado u orígenes indígenas de los mestizajes, claro que no; lo que se construyó son sujetos complejos que no renuncian a su pasado, pero que, a la par, son otros viviendo en las ciudades, pues lo que hacen, en la práctica, es mezclar culturas y costumbres y, además, esos sujetos son pobladores de un mundo cambiante, en el cual la tecnología ayuda a convertirlos también en sujetos globales. 

El hablar de mestizos y mestizaje no es una maniobra intelectual -como lo afirman muchos indigenistas- para ocultar el pasado indígena; es sólo un hecho fáctico que da cuenta de la complejización de los sujetos. La testificación empírica de esto es la población de El Alto, es urbana, es mestiza, pero no renuncia a sus pasados indígenas o campesinos, no reniegan de muchas costumbres de ese pasado, sino que simplemente las mezclan con otros hábitos y formas de existir, pero a la par, se trata una población profundamente globalizada, que maneja tecnología de punta, que gusta de la música y novelas coreanas, que posee una relación económica intensa con la China, que desarrolla con intensidad la economía de mercado, con pequeñas cuotas de reciprocidad. Es decir que, en un ambiente de globalización, explota hasta lo último su capacidad de desarrollo comercial y económico, moviéndose en un mundo moderno en el cual no renuncia a su pasado histórico.  

Al hablar de los mestizos hay que remitirse a identidades colectivas, no individuales, a elementos de la vida cotidiana, que complejizan más al mestizaje. Ellos pueden ser del Tigre, del Bolívar, de tal o cual fraternidad, de uno u otro sindicato, de tal o cual junta de vecinos, de los clubes de madres, estos elementos son nada más que la prueba empírica de la complejización de las identidades y de los mestizajes, esto choca con el esfuerzo de muchos teóricos que buscan UNA respuesta, única, sobre las identidades, que les facilite el camino analítico que les diga: el mestizo es sólo esto. 

Pero el mestizo, los mestizos cargan en sus espaldas con muchos atuendos sociales, políticos y culturales que explican su diversidad. No es correcta la mirada analítica que trata de definir a los mestizos por la vía de una sola identidad, cuando en realidad hay que hacer el esfuerzo de entender a las identidades en plural. Es el territorio de la diversidad, de lo pluri multi, de ése que quiere caminar hacia la interculturalidad, el que puede dar mejores aportes para analizar los mestizajes.

Lo camba, lo colla es una complejización más de las identidades, le añade un dato más -el regional- a la diversidad; pero no define una situación biidentitaria en el país. Pero, tengamos el cuidado de saber que los k’ochalas cochabambinos, son collas desde una perspectiva general, pero, ellos no poseen una marca de homogeneidad con los collas paceños, potosinos u orureños, no, de ninguna manera, dentro de los collas no se crea homogeneidad, sino que se impulsan diversidades. 

Los collas alteños son muy diferentes de los de la Hoyada paceña. En la Hoyada, una cosa son los collas de Villa Victoria, o los de Chicani, Calacoto o Cota Cota, respecto de los collas de San Miguel o de la Pérez Velasco, todo ellos son diferentes, pero son mestizos.

En el lado de los cambas también se produce una complejización del mestizaje, los cambas que provienen de Tarija no dejarán de ser chapacos, pero modificarán su pertenencia tarijeña, la enriquecerán con otras culturas; los cambas que vienen de Valle Grande son muy distintos a los cambas que migraron desde La Paz, Oruro o Potosí, los cambas citadinos nacidos en Santa Cruz son muy diferentes a los cambas de origen chiriguano o ayoreode. 

Los cambas de Yapacaní son muy diferentes a los cambas de Samaipata, los de Warnes difieren a los de San José de Chiquitos. Estamos en un país mestizo que no olvida los orígenes indígenas de muchos de ellos.  Pero lo que queda arcaico en el análisis es la forzada referencia a los blancos o a la blanquitud cuando, en realidad, ella se ha fundido dentro de los distintos matices del mestizaje.

 
Carlos Toranzo Roca es economista.
 

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