Carlos Toranzo Roca

Sobre los mestizajes

miércoles, 2 de junio de 2021 · 05:11

Mi reflexión sobre el mestizaje elude la sobreintelectualización del tema, más bien, creo que es muy útil la descripción. Abrir los ojos, mirar sin prejuicios y relatar procesos sociales, eso es también una metodología; no es preciso colocar un concepto previo para ver si éste tiene validez en la realidad. Cuando se describe, se puede poner la vista en lo económico, en la sociología o en el comportamiento de los actores, se puede observar la cultura, la política. El ideal es describir de manera conjunta ese cóctel de entradas temáticas diversas. 

Hay quienes hablan de la necesidad de la multidisciplina para mirar mejor los objetos de estudio, pero, creo que un paso más adelante es hacer el intento de avanzar a la interdisciplina, es decir, lograr el diálogo de las distintas perspectivas. Es esto lo que intento hacer -no siempre con éxito- al mirar los procesos de mestizaje o la emergencia de las burguesías cholas.  

Las preguntas sobre el mestizaje, en general, parten de miradas cuasi monodisciplinarias del comportamiento de algunos actores sociales, de varios de ellos, y justamente por eso pueden detectar respuestas casi homogéneas de los actores. En correlación a este tema, advierto que no me gusta hablar de identidad en singular, creo que es más preciso referirse a identidades, siempre múltiples; el plural es clave en el análisis del mestizaje. Eso es la diversidad. 

La mayoría de la población boliviana, incluidos todos los sectores mestizos, no son democráticos; domina en ellos una cultura de autoritarismos, este es un sello de los mestizos. Esto condice con un país que aún no ha creado una fuerte democracia representativa, ésta apenas tuvo un incipiente nacimiento desde 1985 en adelante, de la mano de la democracia pactada   y el “neoliberalismo”; esto, es, sólo 20 años en una historia republicana de casi dos siglos.

Cuando se habla de que el país recuperó la democracia en 1982 hay que precisar, no recuperó la democracia representativa, que era inexistente, sino que recuperó la democracia de manos de militares. Los actores populares, influidos por los sindicalismos revolucionarios de los años 50 o 60  o por los partidos marxistas de esos años, lo que buscan es tener un ”veranillo” democrático, algunos años de democracia para cumplir su sueño autoritario de crear su propia dictadura (la proletaria).

En el tema de las identidades, siempre hay el antojo intelectual de definir cuál es la identidad de los bolivianos, o cuál es el núcleo de la bolivianidad, pero esa búsqueda trata de encontrar UNA identidad, no condice con una temática que posee su núcleo en las diversidades. Por eso, recorriendo la historia, el intento del MNR revolucionario del 52 que trataba de englobar a todos en un mestizaje homogéneo, fue una apuesta no sólo fallida, sino equivocada.  Como pasando el tiempo, Xavier Albó -a quien quiero y respeto-, por su amor a los indígenas, creía que el centro de la identidad boliviana era lo indígena. No me cabe duda que el MNR del 52 impulsó intensamente el mestizaje, lo hizo desde la economía, la política o la cultura.

Pero ese MNR, de la mano del proceso de urbanización, avanzó mucho a construir múltiples mestizajes. ¿Eso quiere decir eludir el pasado u orígenes indígenas? Claro que no, pues lo que se construyó son sujetos complejos que no renuncian a su pasado; pero, son otros viviendo en las ciudades o son, además, pobladores de un mundo cambiante, en el cual la tecnología ayuda convertirlos también en sujetos globales. 

El hablar de mestizos y mestizaje no es una maniobra intelectual -como lo afirman muchos indigenistas- para ocultar el pasado indígena; es sólo un hecho fáctico que da cuenta de la complejización de los sujetos. La testificación empírica de esto es la población de El Alto, es urbana, es mestiza, pero no renuncia a sus pasados indígenas o campesinos, a muchas costumbres de ese pasado;  pero a la par, es una población profundamente globalizada, que maneja tecnología de punta, que gusta de la música y novelas coreanas, que posee una relación económica intensa con la China, que desarrolla con intensidad la economía de mercado, con pequeñas cuotas de reciprocidad. Es decir que, en un ambiente de globalización, explota hasta lo último su capacidad de desarrollo comercial y económico, moviéndose en un moderno que no renuncia a su pasado histórico.

   
Carlos Toranzo Roca  es economista.

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