Mabel Franco Ortega
Periodista cultural
jueves , 19 de mayo de 2022 - 04:00

Carta a un Fénix

Control social

Una exautoridad municipal de Cultura de la ciudad de La Paz, de la segunda mitad del siglo XX, me contó hace poco cómo un funcionario de gestión posterior, no sólo ignoró lo que se había hecho para habilitar la Casa Juvenil de la Cultura “Juancito Pinto”, sino que desmontó el lugar y hasta se habría llevado el maderamen de primera calidad, material que luego habría aparecido instalado en el domicilio del destructor.

Ese acto, que no se pudo juzgar en su momento ni nunca –cuántos habrá similares en el país- causó enorme daño. La casa Juancito Pinto nunca más volvió a ser lo que fue ni lo que pudo ser.

Para no enterarse de semejantes desaguisados, lo mejor, cuando uno deja un cargo público, es no volver a visitar el lugar donde se ha trabajado, porque se sufre, me aconsejó aquella exautoridad. Una receta para ser feliz. Feliz a la manera de ojos que no ven.

Qué implica elegir a una autoridad mediante voto. ¿Es una licencia para que el ungido y colaboradores de confianza hagan y deshagan? ¿Es una forma cómoda de delegar a otros/as lo que es también responsabilidad propia? ¿Qué poder tiene efectivamente el votante para ejercer control social? ¿De qué sirven los consejos ciudadanos que se han constituido en algunos municipios y departamentos: de la tercera edad, de las diversidades sexuales, de la juventud, de las culturas...?

Nada, parece ser la respuesta.

Por ejemplo, qué ha dicho el consejo cultural del municipio paceño (Concipculta) sobre los colores que se prevé aplicar a la fachada del Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez. El edificio patrimonial –que este 2022 cumple 177 años- estuvo a punto de lucir colores muy parecidos a los del partido que gobierna la ciudad: un celeste pastel y blanco. Se habla de estudios de estatigrafía, pero quién los ha visto.

¿Qué opinará el Colegio de Arquitectos de La Paz? Bueno, tampoco dijo nada sobre el color que la fachada del teatro tuvo los últimos años y que se conoce ahora –por rumores ante la falta de datos precisos- fue una imposición de un secretario de culturas que, para ahorrar, ordenó usar la pintura que había nomás.

Quién ha reclamado por el largo cierre del punto cultural Líber Forti que se llenó de polvo por meses. Ahora que se reabre, nos enteramos que la lluvia entró y destruyó material impreso –revistas- que ha tenido que ser desechado. A quién culpar. ¿La Asociación Boliviana de Actores ABDA se ha dado por aludida, considerando que en ese punto está la única biblioteca especializada en artes escénicas? No.

Parte del material donado por la familia de José Lanza Salazar, que expresó así la confianza en el manejo del punto Líber Forti durante la pasada gestión, ha sido enviado a bibliotecas zonales. ¿Con qué derecho? Pues con el mismo que se arroga la actual administración cultural para desmontar el punto de consulta que se había ido armando en el cine teatro 6 de Agosto: muebles y libros. ¿Informaron al público, a la sociedad civil organizada, sobre esas decisiones? No.

En marzo de 2021, para el Día Internacional del Teatro, la Secretaría Municipal de Culturas entregó un lote de libros de teatro contemporáneo –valiosa adquisición y única sobre el tema- al punto cultural Líber Forti. La actual responsable no sabe dónde están ubicados esos libros, pese a que cada uno de ellos fue promocionado desde la página de Facebook de los teatros municipales en 2021. Allí deben estar, no se pone en duda; pero podrían perderse y nadie se enteraría, pues así está la ausencia de fiscalización.

Es cierto que quien ha sido elegido/a como autoridad recibe el voto de confianza, de fe, porque antes desplegó la oferta de trabajo que supuestamente convenció al votante. Y es cierto también que tiene que desarrollar ese trabajo sin consultar cada detalle a la población, pues nunca podría avanzar. Pero, claramente, se necesita desplegar un mecanismo de control.

Tal necesidad está reconocida constitucionalmente y establecida mediante la Ley nacional de Participación y Control Social Nº 341. Un texto, como muchas de nuestras normas, inspirador, pero al parecer nada interpelador. Como sociedad civil hay que tener en claro que dicho control no va a funcionar por la voluntad de las autoridades, sino por decisión y acción de los gobernados.

La felicidad podría tener que ver con ojos que vigilan.

Hay que
tener en claro que dicho control no va a funcionar por la voluntad de las autoridades, sino por decisión y acción de los gobernados
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