Agustín Echalar Ascarrunz
Operador de Turismo
domingo , 19 de marzo de 2023 - 04:03

La curva recta

De duelo y rompemuelles

La semana pasada, en una de la vías que comunican la zona sur de La Paz con Sopocachi y la parte alta de la ciudad ha tenido lugar un terrible accidente, que ha llevado a la muerte a un niño de tres años de edad y ha dejado muy mal herida a su madre. Un vehículo, repartidor de helados, se subió sobre la acera por la que caminaban la madre y el niño y los ha arrollado.

La tragedia, el dolor para esa familia es indescriptible, y solo corazones extremadamente duros no pueden conmoverse ante una situación que implica tanta tristeza. Esperemos que la justicia pueda por una vez actuar correctamente, no para aliviar el dolor de la familia, algo que por ese lado no se puede, pero para no crear aún más dolor a las víctimas de este fatal accidente.

Mas allá de lo arriba expuesto, me ha llamado la atención la reacción del vecindario, y la solución que aparentemente está dando el municipio a las demandas de los dolidos vecinos.

Bloquear una vía importante porque un conductor (posiblemente) irresponsable atropelló y mató a un niño es una forma irracional de hacer duelo, que responde a las dinámicas políticas y vecinales actuales, pero que igual no son ni sensatas ni correctas. Hacer un velorio en plena avenida, reitero, más allá del dolor colectivo que puede sentir la comunidad, y reitero la enorme pena que produce el solo pensar mientras escribo la muerte de un niñito de tres años atropellado por un coche, sigue siendo un despropósito. No es sensato hacer un velorio en una avenida de tráfico fluido.

Este hecho muestra la debilidad de nuestras instituciones, el irrespeto a normas de seguridad elementales, todo entregado a la emotividad.

Como corolario los vecinos han pedido unos rompemuelles y la Alcaldía parece ser que se ha apresurado en poner unos amortiguadores de velocidad, y se ha comprometido a poner el tal rompemuelles en el lugar donde tuvo lugar el accidente.

Esta acción es absurda, y solo ayudará a empeorar el tráfico en nuestras tristes calles y avenidas. Aclaro que, por supuesto, un rompemuelles es solo un poco más que una raya al tigre, pero si para prevenir accidentes como el sucedido la semana pasada la solución es poner rompemuelles, se tendría que poner uno, digamos cada 200 metros, y si eso es así, en realidad lo sensato sería no gastar ni en reparación del asfaltado ni en nuevos asfaltos, calles llenas de huecos impiden que los carros vayan rápido y siguiendo esa lógica, así se evitarían los accidentes.

Ciudades tan grandes como La Paz necesitan tener rutas expeditas, la gente tiene que poder movilizarse de un lado al otro lo más rápido posible, y de la manera más cómoda posible, los rompemuelles son no solo una barrera para eso, sino un sinsentido en el concepto de lo que debe ser una carretera moderna.

La Paz, Bolivia, tiene que desarrollar una señalética sensata y confiable, y lograr que ésta sea respetada, se tiene que trabajar para lograr que el conductor boliviano aprenda a ser respetuoso de cada señal de tránsito.

Así no solo se evitarán muchos accidentes, sino que habrá mucho menos congestionamiento.

Accidentes como el del niño que esta semana nos conmovió hasta el tuétano van a seguir habiendo, lastimosamente, porque la fatalidad existe.

Pero serán menos, si se tienen conductores más responsables, más concentrados, más respetuosos de las normas y las personas. No echando a perder las escasas vías que tenemos en la ciudad para ir de un lado al otro.

Debilidad de
nuestras instituciones, el irrespeto a normas de seguridad elementales, todo entregado a la emotividad.
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