Rodolfo Eróstegui Torres
Experto en temas laborales
martes , 30 de agosto de 2022 - 04:04

Atando cabos

Declarados en comisión

Los dirigentes sindicales bolivianos afirman constantemente que son casi únicos debido a que se adscriben a la corriente revolucionaria y porque entre sus principios se contempla la independencia sindical que les blinda de toda injerencia política. En otras palabras, están sanitizados. En ningún país del mundo la dirigencia percibe su salario y beneficios para estar a disposición de los
trabajadores y no de sus empleadores.

Aclaremos que este derecho no es de los trabajadores, sino de los dirigentes sindicales. Claro que torturando a las palabras seguramente los dirigentes asegurarán que es un derecho del trabajador porque así ellos tienen quién les defienda.

Hace un siglo la dirigencia sindical, fundamentalmente minera, luchaba contra los grandes empresarios de la minería. Eran dirigentes que ofrendaban su vida o perdían su empleo, todo por reivindicar demandas justas, como que les proporcionen cascos para protegerse la cabeza de las rocas que caían en los parajes mineros. Generalmente estas dignas organizaciones de trabajadores eran declaradas ilegales y por ello sus dirigentes fueron perseguidos y encarcelados. Las masacres de Uncía, Huanuni, Catavi, Siglo XX y muchos otros centros mineros más son constancias históricas de aquellas luchas épicas y del sindicalismo
consecuente.

Aquellos dirigentes sindicales no se los declaraban en comisión y cuando lo hacían es porque viajaban a un congreso de trabajadores, para ello solicitaban licencia sin goce de haberes y, los trabajadores de la empresa a la que pertenecían hacían “vaquita” para que tengan sus viáticos y se repongan de los salarios caídos.

¿Cuándo se hizo costumbre que un dirigente sindical reciba su declaratoria en comisión con goce del 100 por ciento de sus haberes y beneficios sociales? No lo sé. Supongo que la Revolución Nacional de 1952 tiene algo que ver. Vaya a saber. Pero lo cierto que esta costumbre se la consideraba un derecho adquirido. Derecho que se vuelve norma con el Decreto Supremo 22407 de 11 de enero de 1990, dado que en su artículo 97 se dice que el Ministerio de Trabajo declarará mediante resolución ministerial y caso por caso a los dirigentes sindicales en comisión. La costumbre se hizo norma.

Se dice que con la declaratoria en comisión el gobierno los tiene agarrados del escroto y con ello pierden incluso su independencia sindical. Pero no, ni este gobierno ni los que vendrán podrán quitar este derecho de los dirigentes sindicales, porque sencillamente se inicia un conflicto en el que tienen todo para perder. De esa forma es la dirigencia la que agarra al gobierno del escroto y de rato en rato se lo aprietan para recordarles quién manda. Y zas, aparecen vagonetas en la puerta del sindicato; y zas, aparecen nuevas oficinas; y zas, les dan pasajes al exterior en vez de dárselo a Conrrado
Moscoso.

Que los dirigentes sindicales sean declarados en comisión no tiene objeción legal. Eso está vigente y no discuto. El asunto es que nadie dentro del Estado podrá ganar más que el presidente (DS 28750). Pero como se provocó la fuga de cerebros la flexibilizan mediante el DS 0863 para que no sigan fugando los cerebros. Pero nos preguntamos, ¿los dirigentes sindicales son los cerebros imprescindibles para la empresa? Quizá sí, hay dirigentes sindicales que ganan más de 40 mil bolivianos por mes y que no trabajan en las funciones para los que fueron contratados.

Ahora, sindicalismo revolucionario no creo que sea, pues se decía que el sindicalismo revolucionario nace cuando el trabajador se tiene que apretar su cinturón. La constatación es que la mayoría son puros panzones. Estos son lo más parecido a un funcionario de partido político, en este caso del partido de gobierno, ellos son los que organizan las jornadas de respaldo al gobierno, en otras oportunidades aparecen en los medios defendiendo la política gubernamental.

Para concluir, diremos que efectivamente el sindicalismo boliviano es único en el mundo pues en ningún país los empleadores pagan a los representantes de los trabajadores. Generalmente son los trabajadores quienes con su cuota pagan el salario del dirigente.

En ningún
país del mundo la
dirigencia percibe su salario y beneficios para estar a
disposición de los
trabajadores.
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