Carlos Marín Peñaranda
Investigador y gestor de turismo
martes , 27 de septiembre de 2022 - 04:01

Día Mundial del Turismo ¿nuevos motivos para celebrar en el país?

El pasado año, en conmemoración del Día Mundial del Turismo, hice una columna de opinión en referencia a este mismo tema. Señalé en esa oportunidad que en todo el mundo, y por segundo año consecutivo, no había muchos motivos para celebrar, porque fue el sector más golpeado y afectado por la pandemia, aunque el panorama de lo que restaba del año 2021 parecía ser más alentador para el rubro y para los países que habían trabajado seriamente en su reactivación económica y turística, lo que les significaría una recuperación económica más rápida y sostenible; pero que por aquí, igual íbamos a celebrar, con o sin motivo.

Transcurrió un año y lamentablemente nuestra realidad turística no ha cambiado, al contrario, considero que la misma se ha agudizado, por la falta de estrategias y planes de desarrollo y promoción turística en todos los niveles: Estado, gobernaciones y municipios; mucho menos si hablamos de la formulación de políticas turísticas, que son nulas. Continuamos con lo de siempre, fomentando algunos eventos programados, proyectos que no salen de los cuatro puntos cardinales de nuestro país, como asistencia a ferias, Works Shops o promoviendo algún y otro programa turístico, que no está mal, pero es poco a los retos urgentes que requiere nuestro país. Los paquetes turísticos diversos y la promoción corresponden más a la iniciativa privada, como siempre ha ocurrido en el país.

Si antes de la pandemia ocupábamos el último lugar de Sudamérica en llegada de turistas extranjeros, en el primer semestre de 2022, según datos estadísticos encontrados, continuamos en ese lugar y, desde mi perspectiva, esto irá empeorando debido a la falta de procesos de reactivación económica para el sector, políticas de fomento al turismo y la falta de alianzas público-privadas. Por tanto, estamos lejos de conseguir los más de los 1,2 millones de turistas extranjeros arribados en 2019, con optimismo mesurado llegaremos a los 600 y 700 mil visitantes extranjeros.

En cuanto al turismo interno, hubo un interesante movimiento en el país, después de la pandemia, el encierro provocado y obligado hizo que las personas busquen ansiosamente salir de sus espacios cerrados y busquen aire libre y naturaleza, esa es la tendencia que se quedará por mucho tiempo, pero que no es el resultado de estrategias de promoción de los niveles del Estado, gobernaciones ni municipios, es más iniciativa y oferta de operadores privados. Tampoco sabemos si superaremos los casi 1,3 millones de bolivianos que viajaron por el territorio en 2019, ojalá sea así, pero lamentablemente no tenemos metas ni objetivos, ni un Plan Nacional de Turismo a la fecha, como es el caso del Perú que hasta el 2019 tuvo un movimiento interno de 12 millones de personas, y tiene proyectado mover su turismo interno en 25 millones de personas al 2025. O el caso de Ecuador que anunció que invertirá 47 millones de dólares hasta el 2025 para posesionar su imagen y oferta en el mercado americano y europeo.

Para sumar a nuestra crisis, tenemos en peligro las áreas protegidas y el lugar más biodiverso del planeta, que es el Madidi y la Amazonia, que están siendo arrasados por la explotación del oro y el uso discriminado del mercurio, sin que institución ni autoridad competentes digan nada, no sé si lo saben o se hacen a los desentendidos, un ecosistema tarda entre 200 y 300 años en regenerase, por tanto, deberíamos conservarlo con capa y espada, no sólo por la atracción turística que conlleva, sino porque se trata de nuestra sobrevivencia.

Debemos dejar de lado nuestra pasividad y conformismo y ser más proactivos, vigilantes y exigentes a la hora de demandar políticas, planes y estrategias de desarrollo, promoción y conservación turística y de nuestro patrimonio cultural y natural al nivel central, regional y municipal. Lamentablemente tenemos al otro lado sectores privados blandengues, sumisos y sin estructura, que hasta ahora, transcurridos cinco meses, ni siquiera hicieron prevalecer el cambio a una norma. También, seguimos esperando que las universidades sean más proactivas con la elaboración de políticas turísticas públicas.

Con esta radiografía, ¿tendremos motivos medianamente razonables para celebrar el Día Mundial del Turismo?, la palabra la tienen los actores, autoridades del turismo y la población en general. Y como dijo el quijote del Madidi, Alex Villca, ojalá mañana seamos 10, 20 o miles quienes alcemos la voz y busquemos que el turismo se convierta en prioridad y en una opción para nuestro desarrollo económico desde el estado, gobernaciones y municipios y seamos defensores de nuestro patrimonio cultural y natural.

Los paquetes
turísticos diversos y la promoción corresponden más a la iniciativa privada, como siempre ha ocurrido en el país.
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