Antonio Jordan Jimeno
Administrador de empresas y docente de la UMSA
miércoles , 28 de septiembre de 2022 - 04:01

Educación, universidades y subdesarrollo

La historia de la humanidad ha dado grandes respuestas cuando se analizan sus avances y logros; sin embargo, una afirmación incuestionable es que la educación es el pilar para el desarrollo. No podemos ignorar esta premisa; por el contrario, se constituye en un icono común en todos los países que le dieron la verdadera importancia al elegir a esta como la inspiración de la más importante de las políticas públicas.

En la actualidad, la educación es una de las funciones más descuidadas por el gobierno de nuestro país, no tenemos precisión sobre como calificar el desempeño de docentes ni estudiantes. Hace cinco años se acordó con la Universidad evaluar a los alumnos de sexto año de secundaria en matemáticas, esta tarea no se pudo realizar porque las autoridades no permitieron ingresar a los establecimientos educativos. Hoy cuando se reciben bachilleres en las universidades se aprecian las brechas, por lo que se deben realizar cursos de nivelación puesto que la preparación con el que llegan no alcanza para el nivel de profesionalización exigido. Esto permite afirmar que se cumplen procesos deficientes que afectan desde los niveles escolares hasta la secundaria, los que no pueden sino seguirnos conduciendo al subdesarrollo que nos caracteriza. El sello a todo lo anterior lo ponen los dos años de pandemia sobre los que Carlos Hugo Molina, el principal promotor de la Participación Popular, en una entrevista con el periodista José Pomacusi, afirmó que: “en educación hemos perdido dos años, tenemos dos años encima de ignorancia.... porque no estábamos preparados”. Esta es una afirmación muy dura, contundente y definitiva respecto de la educación.

El periodista y escritor Andrés Oppenheimer en su libro “¡Basta de historias¡” pag.26 “hace mención a una entrevista al Nobel de Economía Joseph Stiglitz a quien preguntó si ¿Estaba de acuerdo con la teoría de que la clave del crecimiento y la reducción de la pobreza en Latinoamérica era la educación, o se trataba de otra de las tantas recetas equivocadas del Fondo Monetario Internacional, los economistas ortodoxos y magnates como Bill Gates? Continúa diciendo. Para mi sorpresa. Stiglitz apoyó la idea sin reparos: en la economía global que vendrá después de la crisis que empezó el 2008, la educación, la ciencia y la tecnología serán las claves del desarrollo económico de la región”. Nosotros no apostamos a ninguna. En el libro mencionado también hace referencia a los niveles educativos de China e India, dice que en el país del Norte se decía “los japoneses tienen un mejor sistema educativo” y en una entrevista a la Presidenta de Finlandia Tarja Halonen pags.65 y 66, antes del 2012 le preguntó “¿Cómo hizo Finlandia para pasar de un país agrícola que solo exportaba madera a ser un exportador de alta tecnología?” Ella respondió: “El secreto es muy sencillo y se puede resumir en tres palabras: educación, educación y educación”. Concluyo estas referencias asegurando que los países mencionados y otros supieron leer bien la historia y priorizaron la educación, volviéndola altamente competitiva y hoy muestran sus resultados cuando leemos lo que lograron en los últimos 25 a 30 años, sobre todo si consideramos que en el contexto de la globalización están ocupando los primeros lugares en los indicadores de crecimiento y consecuentemente de desarrollo.

En nuestro país, donde la educación no tiene la importancia a la que nos referimos en los párrafos anteriores, es posible atreverse a decir que la hemos abandonado a su suerte. Sabemos, sin embargo; que en los últimos 60 años se han iniciado varias reformas educativas, pero ninguna concluyó con una evaluación exitosa y sobre todo con el impacto que se hubiera esperado para el país; lo que acontece actualmente no es la excepción, por ello ante esta poca luz al final del túnel de la educación, podemos ubicar a las universidades que, pese a la crisis por la que están atravesando, tienen algunas particularidades que les permiten asumir un rol preponderante como aconteció en muchos otros países, donde la formación profesional fue un factor preponderante en la educación y consecuentemente en él desarrollo. Sin embargo, quienes estamos vinculados a la universidad, sabemos que no todo está mal, siempre hay excepciones y podemos encontrarlas observando hechos concretos, los que se constituyen en una esperanza para quienes seguimos confiando que hoy la universidad es la única institución que mantiene esta condición en nuestro país, porque una de las categorías destruidas con las nuevas tendencias políticas, es la institucionalidad. ¿Podrán las Universidades cumplir este rol? Buscaremos una respuesta muy pronto.

Finalmente, ¿qué podemos decir sobre el desarrollo en nuestro país? Estamos en la parte más baja de la pirámide o de las estadísticas comparativas porque seguimos siendo subdesarrollados ya que el crecimiento de la mitad de la década de los 2010 lo despilfarramos y perdimos una vez más la oportunidad. El último informe del FMI sobre nuestro país, publicado por diferentes medios, el de Economía ED de 15 de septiembre, indica que si bien la pandemia Covid-19 provocó y lo sigue haciendo trágicas pérdidas de vidas en el país, la recuperación económica de la recesión impulsada por la pandemia ha sido más rápida de lo esperado. Tras una contracción del 8,7% en 2020, la economía registró un crecimiento del 6,1% en 2021. El organismo multilateral destaca que la inflación es solo del 1,9% interanual en junio de 2022, respaldada por la fuerte producción nacional de alimentos, la vinculación de facto del boliviano al dólar estadounidense y los subsidios y controles de precios para el combustible y los alimentos. Sobre el informe del FMI, que la publicación OP-ED lo califica de “contradictorio informe sobre la economía de Bolivia”, incluye 10 recomendaciones, las que según Gonzalo Chávez son las mismas de siempre y sin ninguna significativa contribución, por lo que no trascienden, solo se repiten. El Ministro de Economía M. Montenegro, por su parte, rechazó las recomendaciones del Organismo Internacional indicando: “Este tipo de recomendaciones no las vamos a aceptar porque somos un país soberano desde el año 2006. Nosotros ya no nos sujetamos a las directrices que sugiere el FMI”. Con todo lo anterior, solo queda preguntarnos ¿que nos espera en los años siguientes? ¿Continuaremos siendo subdesarrolados en este mundo competitivo? Lo que vivamos nos dará las respuestas, mientras tanto analizaremos e intentaremos conocer los indicadores de crecimiento que las fuentes oficiales publiquen y las podamos dar a conocer.

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