Julio Ríos Calderón
Escritor y consultor
miércoles , 22 de junio de 2022 - 04:00

El cinismo institucionalizado

Desde Jesús, se aclamó la liberación de Barrabás, un delincuente y jefe de un grupo guerrillero llamado los Celotes, con la consecuente crucifixión del Maestro, hasta Jacques de Molay, quemado en la hoguera por proteger a los peregrinos cristianos en Tierra Santa, y la condena a muerte de Sacco y Vanzetti, dos inocentes que fueron ejecutados sin pruebas.

Hoy fue condenada a 10 años de reclusión la ex Presidenta Constitucional Transitoria, Jeanine Añez (cargo reconocido en entrevista pública por el entonces candidato Arce Catacora), por intermedio de prácticas absolutamente ilegales, empleadas con astucia para conseguir su detención con engaños y trampas. Esta acción se conoce con el nombre de “triquiñuela”.

El cinismo de los principales dirigentes del MAS, entrevera una forma burda y repugnante, colaborada tácitamente por todos los poderes de Estado y la Fiscalía, controlada por este partido imitador del hitlerismo.

Todo esto es una farsa. ¿Cuál es la arenga? ¡Amen al MAS! ¡Porque si no lo hacen serán chamuscados en la hoguera! Cuando la defecación llega al pescuezo hay bolivianos que recuerdan que fue el propio Canciller de Morales, quien pidió una auditoría a la OEA a las elecciones amañadas; fue el propio Morales quien anuló en conferencia de prensa las elecciones.

Y ahí está la Ex Presidenta, enfrentando el fuego; y ahí están Arce, Morales, Moldis, Choquehuanca, Lanchipa, Richter, Lima, revestidos del odio que injuria y ofende.

Quedaron, indultados, quienes quemaron los Pumakataris, quemaron casas, amañaron el escrutinio de 2019, protagonizaron la masacre de El Porvenir y el Hotel las Américas, a los que metamorfosearon el referéndum -se olvidaron de la contundente declaración de García Linera que “aquel que gane por un voto, éste basta para cumplir con el sí o el no”-. No hay juicio para quienes asesinaron a las víctimas de la Covid, bloqueando los camiones que transportaban oxígeno.

La actitud represora y maligna del cruel autoritarismo del gobierno de turno, es pavorosa. El compromiso de Arce ya no existe –si alguna vez la tuvo– se ha ido. Hoy no asoma, como prometió, de dirigir un Gobierno de conciliación. Aparece un nido de serpientes, una verdadera jaula de ratas.

Están matando los principios que el MAS debería inculcar. ¡Qué gran estafa! ¿Qué clase de espectáculo están representando hoy? Porque la única con clase en este teatro está condenada. La sacaron de su domicilio pasada la medianoche y el alma de ella está intacta, no huyó como delincuente confeso con rumbo al país de los mariachis.

¿Son misóginos? Primero maltrataron a una gran periodista, a Carola Castedo, en 2016 llamándola “sinvergüenza” y como prólogo del 21-F le dijeron: “Delegada del No”.

Renunció el Vicepresidente, la Presidenta de la Cámara de Senadores, de Diputados, y para que el mundo entienda la Sucesión Constitucional estaba avalada por un fallo del Tribunal Constitucional, y la misma diputada Lidia Patty que fue parte de la ALP en 2019 firmó la aprobación unánime de la Ley 1266 del 24 de noviembre del 2019: “Se anula el fraude, se hace un proceso acelerado para designar nuevos vocales electorales, se ratifica la vigencia del 21F y dice que Evo Morales ya no puede postular”.

¿De qué golpe habla el MAS? Están negando su propia legitimidad, y la de la expresidenta del Senado Eva Copa, en torno a los cambios a último momento, como los dos tercios.

Están haciendo de su gestión un barato circo, una amarga realidad advertida que como un reloj inútil la democracia dejó de funcionar. Quedó atrás un tiempo estéril y estamos paralizados en medio de la nada. Los habitantes de este país, merecedores de mejor destino, sólo observan el arbitrario proceder de quienes gobiernan. Muchos inocentes que no sospechan la mentira son una especie de tristeza atascada en el tiempo, y una niebla espectral domina sus días.

La ira, la mentira (no la justicia porque está podrida), con toda su desvergüenza emitió la sentencia adornada de ignominia al condenarla a diez años de ergástula.

Oportuno recordar a Choquehuanca, hábil metafisicólogo, que el gran sexto principio hermético -el principio de causa y efecto- incorpora la verdad de que la ley compenetra el universo; que nada sucede por casualidad; que casualidad es meramente un término que indica una causa existente pero no reconocida o percibida; que los fenómenos son continuos, sin ruptura o excepción.

A Choquehaunaca no le queda otra que entender que cada vez que realizamos una acción creamos una energía que puede ser positiva o negativa, en función de la acción que hayamos realizado, que acabará volviendo al MAS. “Todo tiene su límite; no despertemos la ira del inca”. El boliviano, hoy más que nunca, esta defraudado por el cinismo institucionalizado.

Los habitantes
de este país, merecedores de mejor destino, sólo observan el arbitrario proceder de quienes gobiernan
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