Julio Ríos Calderón
Escritor y consultor
miércoles , 30 de noviembre de 2022 - 04:02

El desprecio y la carroña en aprobación de una ley

En medio de escándalos, expresiones soeces, palabras sucias, total falta de respeto, gritos, insultos, odio con ventilador, mentiras, abusos tergiversados, se aprobó en la Cámara de Diputados la ley del censo que anuncia la redistribución de escaños. Empero no se conoce cuál será la conclusión en el Senado y si Arce promulgará la ley.

Santa Cruz, por intermedio de sus dirigentes, levantó el paro que duró más de un mes, dándole ribetes de cuarto intermedio y vigilia permanente, en razón a que no se consumó la ley. Sean cuales fueran las consecuencias asumidas por la drástica medida, de no hacerlo, el Estado hubiera vigentado su involuntad de dejar sin efecto el censo.

La mentira institucionalizada, el cinismo del MAS, decepcionó a Bolivia, y es intolerable su malsana intensión. Tres características configuran el perfil de los gobernantes. Su ambición es ciega y sacia su poder en la oscuridad. Su ignorancia es atrevida y harta su exclavitud en la pereza, mas su falsedad demuestra la intención abusiva marcada del maestro que huyó a México, luego de consumar el fraude electoral y el derecho humano a reelegirse, sin importarle la voluntad del no, proveniente de un referéndum que por su truculencia y arbitrario origen se mantiene inalterable en el sentimiento boliviano.

Ignoran los diputados del MAS, que el odio es un mal consejero. Tienen idea fija con Camacho, Calvo y Cuellar. Ocupados con el aliento del Vocero, piden su detención por la vía penal. ¡Ni se les ocurra! Arderían las llamas cruceñas y sin tregua las propuestas debilitarían más al frágil gobierno. Sus mentiras tienen trípodes sin equilibrio, por tanto son cortos. El último cabildo de Santa Cruz fue apoteósico, jamás visto en la historia de Bolivia

¡Cómo mienten! El vocero, acostumbrado a su retórica que parafrasea a Grotius, Spínoza, Malebranche, Leibniz, Wolff, Shopenhauer, Kant, Heidegger y otros pensadores, sin advertir que el ser humano tiene derecho a la duda filosófica, envuelve en frases rimbombantes de rebuscamiento, toda su frustración y falta de ubicación ideológica. En la calle, sin alternativa, tuvo que aceptar representar la imagen masista y con la idea fija de Arce, señalando a la “derecha” como protagonista de una desestabilización.

¿Qué derecha? ¿Qué izquierda? Richter fue vocero de la campaña de Manfred Reyes Villa, referido de extrema derecha. Poses hilarantes que rayan en la estupidez. En fácil, la derecha, ideológicamente hablando refiere “que bienes se van a consumir y en qué cantidad”. Y la izquierda “de cada uno según su capacidad; de cada uno según su esfuerzo”. Por ejemplo, el vocero ¿cuántos trajes tiene, qué variedad de corbatas luce y qué modelos de camisa usa? Sin vacilación alguna muy elegantes. Un figurín hablador con la capacidad de persuadir por la línea de la farsa. “Hay hombres inteligentes, muy inteligentes, peligrosamente inteligentes”, decía Franz Tamayo. Richter en su calidad de director de un semanario, fue responsable, del “editorial”, así no firme como titular: “Evo y sus huestes asesinas”. La crónica describe a cabalidad quién es Morales. Pero el vocero se niega en medio de sus románticas tiradas que requieren de un diccionario portátil para entenderlas.

Otro sujeto ignominioso, Guarachi, que dio plazo para que los inmigrantes “Yugoslabios”, croatas, etc, abandonen el país, atribuyéndose él, ser dueño de Santa Cruz. Este elemento que dejó sin oxígeno a los enfermos de la Covid – 19, no sabe que el término correcto, es “Yugoslavos”. ¡Qué Vergüenza ajena! Qué decir de Andrónico, Presidente del Senado y tercer hombre en sucesión constitucional, un niño que buscando protagonismo, solo lució su moderno peinado, repitiendo todo lo que parcialmente dijo el periodista Carlos Valverde Bravo, en su programa “Sin compostura”.

Todo esto es una farsa. ¿Cuál es su arenga? ¡Amen al MAS! ¡Porque si no lo hacen serán chamuscados en la hoguera! Cuando la defecación llega al pescuezo hay algunos que le creen sus mentiras y hay otros que gritan coreando a Tamayo: “No se es impunemente poderoso”.

No pueden concluir una ley del censo, pero son muy comedidos y rápidos para premiar a quienes amañaron el escrutinio de 2019, protagonizaron la masacre de El Porvenir y el Hotel las Américas, a los que cometieron el morrocotudo fraude electoral, los que asesinaron al ex Presidente del Fondo Indígena, Marco Aramayo por denunciar corrupción. La sinceridad del Presidente Arce ya no existe –si alguna vez la tuvo– se ha ido. Hoy no renace como prometió de dirigir un Gobierno de conciliación, sino a un nido de serpientes, una verdadera jaula de ratas.

Está matando los principios que el MAS debería inculcar. ¡Qué gran estafa! ¿Qué clase de espectáculo se está representando en la ALP hoy? ¿De qué golpe hablan? Están negando los masistas su propia legitimidad, están negando la Presidencia del Senado de Eva Copa, durante la fuga de Morales, están negando los cambios a último momento, como los dos tercios.

Está haciendo de su gestión un barato circo, una amarga realidad advertida que como un reloj inútil la democracia dejó de funcionar. Quedó atrás un tiempo estéril y estamos paralizados en medio de la nada. Los habitantes de este país, merecedores de mejor destino, sólo observan el arbitrario proceder de quienes gobiernan. Muchos inocentes que no sospechan la mentira son una especie de tristeza atascada en el tiempo, y una niebla espectral domina sus días.

El Presidente Arce está dando modelo del autoritarismo, que hoy gotea sin parar como una baba caníbal. Ha provocado ya el inicio de una movilización con el paro indefinido en Santa Cruz. Arce es el único culpable que sigue con el slogan y el cuento aburrido de desestabilización por parte de la derecha.

Evo, abrió la caja del verbalismo ofuscado, imitando aunque no lo sepa, aunque no lo quiera, al aprendiz de brujo. Una vez que el duende de la retórica escape del falsario encierro de la imprevisión, cabalgará con el Iluso meollo que lleva dentro, dejando a su paso los escombros de una mentira.

Morales con miopía y procacidad habló (y seguramente lo seguirá haciendo), con viento de ignorancia y autoritarismo, envuelto en el clima que él mismo creó. Se verá llevado hacia posiciones cada vez más radicales, hasta que se abra para él, la vía sin retorno que hoy recorre. Vive de un discurso grotesco y no advierte los riesgos del mismo. Más que los hechos, le importan los dichos. Por eso creemos que es posible hablar, decir de un modo y obrar de otro, porque, arrebatada la audiencia por sus ficciones, prestará más atención a los hechos sobrios, rotundos, descarnados, que ocurren al margen de ella.

Pero el riesgo del verbalismo tiene doble filo. De un lado, implica la tentación que sufrió Morales cuando, al escucharse a sí mismo en medio de sus majaderas tiradas, terminará obsesionado con aquello de “golpe de estado”.

Muchos problemas rematan en su conciencia con su definición desesperada en términos ideales, verbalmente infantil, sin que le importe cómo se han de encarar sobre la realidad que es más arisca que el micrófono y el papel.

Pero el otro borde de su escalpelo aparatoso, es que aún el dirigente que se sabe cercado por la mayoría de los bolivianos, sólo quiere persuadir mientras coopera, en los hechos, en dirección contraria, y terminará prisionero de lo que dijo, víctima de lo que anunció.

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