Mirna Luisa Quezada Siles
Periodista
jueves , 18 de agosto de 2022 - 04:04

Fiestas saludables del libro

La 26ª edición de la Feria del Libro Internacional (FIL) La Paz 2022, realizada en el Campo Ferial Chuquiago Marka con la presencia de varias decenas de expositores y la realización de más de 200 actividades culturales, tuvo las características -valga la redundancia- de una feria, es decir un lugar donde se venden productos en determinadas fechas; música interpretada por diferentes grupos; espacios con diversión; oferta de variedad de comida e incluso contó con los infaltables revendedores de entradas (los días que se pagaba), algo muy típico en nuestro país.

Los objetos protagonistas, los libros, estuvieron dispuestos en diversidad de stands arreglados de manera vistosa y creativa. El público acudió con entusiasmo todos los días, especialmente los fines de semana, cuando se advirtió gran cantidad de interesados por la lectura y el esparcimiento sano. Las ofertas fueron múltiples y se pudo encontrar textos desde 10 bolivianos ¡precio increíble! por lo bajo.

La FIL La Paz fue creada en 1996 por decisión de la Cámara Departamental del Libro de La Paz, institución que destaca en su página WEB que esta iniciativa fue creciendo año tras año en las propuestas de su agenda cultural, así como en la oferta de producción editorial nacional e internacional. “Los lectores pueden acercarse a sus autores en una fiesta para toda la familia constituida alrededor de la palabra escrita”, asegura la institución.

La feria tiene como objetivos: la promoción de la industria editorial boliviana; la protección de la propiedad intelectual y los derechos de autor; el fortalecimiento al libro legal; el establecimiento de contactos con autores nacionales e internacionales y el impulso al desarrollo cultural del país, finalidades que ojalá reciban más apoyo gubernamental a futuro.

Según Richard Uribe en el texto “Las ferias del libro”, los orígenes de éstas se remontan a los siglos XV y XVI épocas en las que se trataba de encuentros muy reducidos, visitados por profesionales de la edición, amanuenses, nobles y representantes de órdenes religiosas. No eran eventos destinados a la promoción de la lectura entre el pueblo y el número de libros era limitado.

Las primeras grandes ferias del libro en Europa fueron las de Frankfurt y Leipzig, aunque también destacaron las de Medina del Campo en España, y la de Lyon, en Francia. Además de elementos relacionados con el libro, también se comerciaba con objetos de lujo, intentando aprovechar el nivel económico de los visitantes.

Con el tiempo, las ferias fueron especializándose, aunque sin perder su carácter elitista. Se cuenta con ejemplos como la feria de Frankfurt, uno de los epicentros mundiales de la compra y venta de derechos de autor y cita obligada para las grandes editoriales multinacionales. Con la democratización de la lectura y la alfabetización del siglo XX en Europa y América, se cambió el formato de muchas ferias, siendo organizadas pensando en la venta al público.

En el caso de la FIL La Paz, luego de la cuarentena que se vivió años atrás, ésta resurge con mayor ímpetu logrando que sea un espacio que promueve la cultura, el estudio y el aprendizaje sin hacer discriminación alguna. El hecho de existir un lugar temporal de esta naturaleza, alienta también a la economía y a ese extraordinario encuentro entre lectores y libros.

Revalorizar la lectura de textos impresos es un factor importante que el gobierno debe apoyar promoviendo más ferias del libro que en realidad se convierten en fiestas por la amenidad y el saludable espectáculo que se advierte en su ambiente. Si bien los libros digitales tienen cada vez mayor cantidad de adeptos por algunas características como ser cómodos y ecológicos; los impresos –según estudios a nivel mundial- mejoran la memoria, la creatividad y no dañan la salud, específicamente la visual, entonces qué mejor que disfrutar de ellos en una fiesta.

Para finalizar una frase del célebre escritor argentino, Jorge Luis Borges: “De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo... Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.

Revalorizar la
lectura de textos impresos es un factor importante que el gobierno debe apoyar promoviendo más ferias del libro.
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