José Rafael Vilar
Analista, consultor y escritor
viernes , 24 de junio de 2022 - 04:00

Lo que pienso

Gélido baldazo ginebrino y sana sana sin sanar

Ginebra —donde nunca he estado— siempre me recuerda a Rousseau —Jean-Jacques, no Thomas Ryan, el supremacista trumpiano de Vanguard America y Patriot Front—, el filósofo polímata que hizo suya la frase de Décimo Junio Juvenal: Vitam impendere vero (”dedicar la vida a la verdad”). Ciudad de relojes y negociaciones, sede de un celemín de instituciones y organizaciones internacionales desde muchos años atrás, ciudad de asilo de perseguidos desde el siglo 16, el pasado martes 21 fue de gélida tormenta —baldazo de grandes (graves) proporciones— para la (in)Justicia boliviana y alabarderos (y sus alcahuetes encubridores): el Informe del Relator Especial sobre la Independencia de los Magistrados y Abogados, Diego García-Sayán Larrabure, ante el pleno del Consejo de Derechos Humanos de las NNUU.

El Informe tiene 109 señalamientos u observaciones (cuatro introductorios) y 18 recomendaciones en una amplia panoplia de muy graves indicios de falta de justicia que desnudan la orfandad en derechos legales en Bolivia pero alcanza un clímax cuando denuncia la ilegalidad de juicio contra la expresidente Añez Chávez —por ende: la nulidad de su sentencia— al reconocer explícitamente que “ejerció la presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia entre noviembre de 2019 y noviembre de 2020” (V. Obstáculos a un sistema judicial independiente e imparcial, B. Injerencias N°87), lo que, por ende, la hace sujeto de juicio de responsabilidades a la vez que «observó con preocupación la existencia de tipos penales ambiguos tales como sedición, terrorismo o incumplimiento de deberes» (V. N°85) de los que se acusa a la exmandataria y demás cojuzgados e insta «a poner fin a la generalización y abuso de las detenciones preventivas» (VIII. Recomendaciones. N°121) —a cuyo uso arbitrario denomina «problema estructural de la administración de justicia» (V. N°88)— y cierra esa manifestación con un pronunciamiento axiomático: “Todas las personas procesadas tienen derecho a un juicio justo y a todas las garantías procesales” (VIII. N°121), recomendando —entre muchos otras— “extremar esfuerzos para construir y reconstruir confianza entre todos los actores políticos e institucionales del país y en la justicia [para] contar con un sistema de justicia independiente, accesible, eficiente y que funcione de acuerdo a los estándares internacionales de derechos humanos y en la Constitución” (VIII. N°110) y recalca: “Es crucial que el énfasis en una justicia de esas características sea una política de Estado y que se sostenga en el tiempo, con amplio respaldo y participación de todas las fuerzas políticas y sociales” (VIII. N°111).

En resumen y con la misma descreencia de las apresuradas y trastabilladas argüencias con las que se intenta “justificar y explicar” las falencias graves que desnuda el Informe y llamando a García-Sayán Larrabure a la “reflexión” —una “fina” expresión, considerando la etiqueta de “agente de la derecha” que le endilgó el Ex—, este Informe del Relator Especial es tan demoledor —vaya como tenaz la similitud— como Análisis de Integridad Electoral sobre las Elecciones Generales de 2019 —más mencionado como “la Auditoría de la OEA”— por el Grupo de Expertos Internacionales de la OEA invitado oficial y públicamente por el Gobierno del Estado Plurinacional. Para cualquier lector, la visita del Relator y la del Grupo de Expertos Internacionales —gestionadas desde el Gobierno Plurinacional e inicialmente muy celebradas— tras que emitieron sus informes insuflaron al oficialismo y conmilitones la misma sensación de las damas burladas que describió Tirso de Molina. Penosa situación.

Otro acápite es el de sana sana entre el Ex y sus huestes con el Primer Mandatario round —hubo otros y otros habrán mientras el Ex se desliza sin freno a su nadir— que terminó endilgándole al Larama David la “pretensión de dividir al MAS” —de paso “sanificó” a Del Castillo, hasta ahora sambenito de las huestes chapareñas. Más pausa circunstancial que verdadera solución de sus conflictos y conciliación de las tendencias masistas, una pausa para seguir “cocinando” juicios contra Añez Chávez y la Transición —a contramano del Relator y su Informe, de la ONU, de la Unión Europea y de la OEA, entre otros— que nos aíslan y despeñan en el contexto internacional.

Y como J-J Rousseau abrió la lectura, nada mejor que una máxima suya para cerrarla: “Las injurias son las razones de los que tienen culpa”.

Y como
J-J Rousseau abrió la lectura, nada mejor que una máxima suya para cerrarla: “Las injurias son las razones de los que tienen culpa”.
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