Rafael Puente
Miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba
viernes , 13 de mayo de 2022 - 09:00

Vamos a andar

La degeneración institucional ¿alcanza también a la Universidad?

Venimos sufriendo unproceso generalizado de degeneración institucional. Los sindicatos, los partidos políticos, parte importante de los pueblos indígenas, e incluso algunos intelectuales, vienen mostrando un proceso que podemos llamar de degeneración. Lo que no es negocio no sirve. Sólo sirve lo que trae consigo ventajas para alguien, sea institución, cargo gubernamental o individuo privilegiado. Por supuesto todo eso no sólo ocurre en Bolivia, sino que aparece como un fenómeno casi mundial, pero no por eso resulta menos lamentable.

Cabía esperar que la juventud todavía no se encontrara contagiada de ese mal, y sobre todo la juventud estudiosa. Las universidades —de manera especial las universidades públicas— aparecían como espacios todavía confiables, y que las nuevas generaciones pensantes y que están preparando su futuro, nos darían esperanzas.

Pues no. En estos últimos días se multiplican noticias que muestran lo contrario. Resulta que la Confederación Universitaria Boliviana (la famosa CUB) aparece presidida —se supone que democráticamente— por un ciudadano de 52 años de edad ¡y al que se le paga 21.870 bolivianos mensuales! ¿De dónde sale ese dinero? De los bolsillos de todos nosotros, de los impuestos que no podemos dejar de pagar pese a la crisis en que vivimos. Por supuesto no responde a preguntas de la prensa. Pero se sabe que fue parte del CONALCAM.

Por lo demás se trata de un individuo que, según las informaciones de la prensa (que son las únicas a las que tenemos acceso) no tiene profesión universitaria. Lo que oficialmente sí se sabe es que cursa el segundo año de la carrera de Agronomía, y lo hace en la universidad de San Simón. Lo que también se informa es que tiene amistad personal con Evo Morales (incluso parece que se ha hecho fotografiar con Evo, lo que a estas alturas por supuesto no representa ninguna garantía, dado que Evo hace tiempo que dejó de ser garantía de nada)

Sabemos que Héctor Arce (diputado del MAS) propuso retirar a estudiantes que llevaran 7 años o más en universidades estatales (el Estado no está para subvencionar a una juventud que quiere profesionalizarse sin estudiar). Pero nadie le hace caso.

¿Y qué dicen al respecto las decenas de miles de jóvenes que estudian en nuestras universidades? No sabemos que digan nada. Cabe pensar que vivimos momentos en que la juventud “pensante” ha renunciado a pensar, y la institución que debiera canalizar y orientar ese pensamiento se presta a cualquier negocio. Así se explica que en medio de la tragedia que significó la explosión de gas lacrimógeno en el coliseo de la Universidad Tomás Frías (Potosí) la FUL (Federación Universitaria Local) no tiene otra preocupación que convocar a elecciones.

¿Qué futuro nos espera si vemos que la juventud pensante, y se supone que estudiosa, actúa de manera tan irresponsable, con tan poca preocupación por la difícil situación que en estos momentos viven el país y el mundo? ¿Qué esperanza podemos tener si las nuevas generaciones (que tendrían que ser la esperanza del país) viven en semejante estado de inconciencia y de alejamiento de su propio país?

¿O alguien puede proporcionarnos mejores esperanzas para el futuro de este país?

¡Ojalá!

Cabe pensar
que vivimos momentos en que la juventud “pensante” ha renunciado a pensar.
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