Hernán Cabrera M.
Periodista y Licenciado en Filosofía
jueves , 25 de agosto de 2022 - 04:05

Yañee

La UAGRM, el censo, el acoso sexual

En sus 142 años de historia y llevando el nombre del príncipe de las letras bolivianas, la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, luego de los últimos 14 años de fiesta permanente en que transcurrió, retomó la ruta del liderazgo social y político. No tenía otra opción.

Después de una reñida elección (agosto de 2021) la comunidad moreniana confió su destino a dos nuevas autoridades: Vicente Cuéllar, rector y Reinerio Vargas, vicerrector. Un economista y un médico, ambos con amplia trayectoria académica y dirigencial en la UAGRM. Les costó mucho ser elegidos, ya que, en la segunda vuelta, se unieron contra ambos moros y cristianos, amigos y enemigos, compañeros y adversarios, denunciados y denunciantes. Los docentes y estudiantes votaron por esta fórmula que prometía cambios, calidad académica, rol institucional. Cumplirán un año de gestión en septiembre.

Cuéllar y Vargas tuvieron que bailar con la más fea, reflejado en hechos de corrupción de la gestión de Rosas y Ulloa: denuncias de sobreprecios en obras, en compras, etc., pero cuyos procesos están pendientes de ser aclarados y sancionados; una crítica situación económica, al caso que no había ni para pagar sueldos ni aguinaldos del año pasado. El gobierno tuvo que darles una mano.

Una imagen institucional muy devaluada, ya que las exautoridades fueron absorbidas por la corrupción e incapacidad. Vimos a una UAGRM de espaldas a su pueblo y sin norte en la parte académica. El cambio era muy necesario y ahora se tendrán que hacer realidad esas profundas reformas, que viene afectando a los grupos de poder, que se creen intocables en la universidad.

Frente a un hecho histórico como el debate del Censo de Población y Vivienda, Cuéllar y Vargas, tuvieron que jugársela el todo o nada por exigir que el mismo se lo realice en el tiempo que dice la ley: cada diez años y no cada 12 o 15 años. El debate está en su auge y sin definición de fechas, aunque el gobierno dice el 2024.

La UAGRM en los últimos dos paros y gestiones de frente al gobierno jugó un rol fundamental. Fue y es el ente articulador de las instituciones y agrupaciones de Santa Cruz, recibiendo golpes y críticas de la derecha y de la izquierda. Este rol fue encarado por Cuéllar y Vargas, precisamente por la debilidad y la falta de credibilidad en que está sumido el Comité pro Santa Cruz, que prácticamente ha desaparecido de esta reivindicación regional.

El que está sacando más provecho de estas tensiones es el gobernador de Santa Cruz y CREEMOS; sus diputados y senadores juegan al desastre, al caos, a agudizar la polarización contra el gobierno, lo cual no es el camino y eso lo saben el rector y vicerrector. No deben hacerle el juego a los radicales que siempre arengan las banderas de la defensa de Santa Cruz y apuntan con su revólver a los que califican de “traidores”. El Alcalde Fernández está en su lista.

Las gestiones por el censo 2023 o 2024 continuarán, proceso en el que la UAGRM viene destacándose y que deberá liderar sin dejarse arrastrar por las pasiones y los radicalismos; pero también hay otros grandes problemas y hechos que se van desarrollando al interior de la UAGRM y que merecen la máxima atención de las autoridades: denuncias de acoso sexual, violaciones a universitarias, ofertas de nota por sexo y eso lo saben el rector, vicerrector, decanos, vicedecanos, directores de carrera, docentes, dirigentes del Sindicato, FUP, FUL, estructuras administrativas y políticas que tendrán que impulsar estrategias eficaces para fortalecer una cultura de respeto a los derechos humanos de las mujeres.

En estos últimos días la prensa publicó varios reportajes sobre los hechos de violación y denuncias de acoso sexual en la UAGRM, constatando que la universidad no cuenta con los mecanismos idóneos y rápidos para atender a las víctimas y sancionar a los acosadores, que en su mayoría son docentes.

La UAGRM cuenta con 1.500 docentes, más de 100.000 estudiantes, la mitad son mujeres, que se están animando a denunciar el acoso sexual, las presiones, las ofertas que les hacen los docentes, Pero más allá de las denuncias o de que se visibilicen estos hechos, las autoridades tienen la enorme responsabilidad ética de poner en marcha instancias internas que investiguen y sancionen cada uno de los casos, como la Defensoría Universitaria, Tribunal de Justicia, etc. Ojo que el delito no reconoce ningún fuero ni autonomía. Ni marchas de apoyos. Ni discursitos apelando a “la solidaridad masculina”.

¿Qué está fallando? Las respuestas las tienen en la UAGRM.

La UAGRM tiene buenos profesionales, los acosadores son pocos, para construir una gran respuesta contra estos males que aquejan a las universitarias y las autoridades lideradas por el Rector y Vicerrector están imbuidos de los mejores propósitos.

Así como está demostrando liderazgo en esta cruzada por el Censo, vital para los próximos años en el Estado Plurinacional, así la UAGRM debe irradiar liderazgo fuerte y eficiente en la lucha contra la violencia y el acoso sexual.

La universidad
no cuenta con los mecanismos idóneos y rápidos para atender a las víctimas y sancionar a los acosadores
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