Rolando Morales Anaya
Economista
viernes , 05 de agosto de 2022 - 04:04

Los dislates en la polémica sobre el Censo

En Bolivia, el debate político es muy pobre y llega a un extremo cuando los políticos abordan temas que desconocen, como el del censo, poniendo en evidencia su ignorancia y emitiendo despropósitos. Las marchas y paros, sobre todo los discursos que los acompañan, pidiendo que no haya demora en la realización del censo son dignas de mención en las publicaciones Ripley.

Un Censo de población y vivienda proporciona información demográfica, laboral, de educación, de acceso a la salud y a los servicios básicos urbanos y características de las viviendas. La información demográfica consiste en el número y distribución geográfica de los habitantes, su sexo, edad además las tasas de crecimiento de la población, de fecundidad, de mortalidad y otras.

Los políticos han incorporado en su discurso solo el número de habitantes por departamentos y municipios esperando cambios importantes desde el último censo que podrían modificar el número de sus representantes y su participación en los recursos de participación. Muchos de ellos se llevarán un gran chasco pues el censo mostrará que la población de sus regiones ha disminuido o, si ha aumentado, no lo ha hecho suficientemente para implicar una modificación significativa en la repartición de recursos o en la distribución de escaños. Esto debido a que la población boliviana crece poco, 1.04 por ciento anual, y que las familias tienden a ser menos numerosas. Por ejemplo, entre el año 2006 y el 2016, el número de hijos en mujeres de 20 a 29 años ha rebajado en 25 por ciento.

No se tiene información sobre la migración hacia el exterior, pero se supone que es importante. La migración interna ha sido significativa hacia Santa Cruz, El Alto y Cochabamba, pero es posible que no se la pueda cuantificar correctamente con el censo debido a la costumbre de la gente de regresar a sus pagos el día del recuento. Sin embargo, estas tres regiones serán las únicas que registrarán incrementos de población, pero es posible que no tengan el impacto deseado por los políticos en la distribución de escaños y de recursos. En el resto de los municipios, muchos verán sus recursos disminuidos.

Conviene aclarar a los políticos que el Censo no proporciona información económica sobre las familias y que es útil, más que a nivel nacional, a nivel municipal pues proporciona información sobre la asistencia escolar y acceso a los servicios de salud, número de desempleados, cobertura de servicios de agua, alcantarilla y basura, déficit habitacional y estado de las viviendas. Para mejorar las políticas sociales a nivel local es importante implicar a los municipios en el levantamiento y procesamiento de la información. Mirando a futuro, sería muy bueno reemplazar la idea del censo por un registro municipal de habitantes con toda esa información y algo más como, por ejemplo, la cobertura de las vacunaciones. Ese nuevo esquema sería mucho más útil que un censo pues llevaría a las autoridades municipales a aumentar su interés por el bienestar de su población. Por otra parte, sería menos costoso. Para asegurar su confiabilidad, la información podría cruzarse con la del SEGIP y de otros registros administrativos como, por ejemplo, la seguridad social. Pero, no debe perderse de vista que los principales usuarios de la información del censo deberían ser los municipios.

Si el interés de los políticos recae sólo en el número de personas y su distribución, deberían pedir un informe al SEGIP solicitando esta información. El error que se puede cometer de esta manera posiblemente será menor al del censo que posiblemente tenga un error entre el 5 y el 10%. Los políticos dicen que el censo también servirá para verificar la autenticidad del padrón electoral. Eso es imposible. Lo que deberían pedir en las próximas elecciones es la desaparición del padrón pues el carné de identidad debería ser un documento suficiente para habilitar a los electores.

Hace 15 o 20 años (quizás más), el INE proporciona, por Internet, acceso directo y gratuito a sus bases de datos, con información detallada de los hogares encuestados. Usándolas, cualquier persona puede calcular la población de su municipio y los indicadores que le interesa, por ejemplo, tasas de desempleo, de alfabetización, hijos por mujer, cobertura de servicios básicos, etc. La probabilidad de “fraude demográfico”, como sospecha el CONADE, es nula.

Cabe también informar que el INE desarrolla cada año una encuesta de hogares con preguntas similares a las del censo y relativas a los ingresos de las familias. Realiza, por otra parte, encuestas trimestrales de empleo y, cada 4 años, encuestas de salud y demografía. Qué bueno sería que los políticos usen toda esta información para enriquecer sus análisis, evitar dislates y hacer propuestas para mejorar las condiciones de vida de la población.

Los políticos
dicen que el censo también servirá para verificar la autenticidad del padrón electoral. Eso es imposible
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