Juan Antonio Morales
Profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.
miércoles , 03 de agosto de 2022 - 04:04

Los misterios de la macroeconomía boliviana

Sin datos del PIB es muy difícil concluir que la economía está creciendo y que el modelo MESCP está funcionando maravillosamente, como repite incesantemente la propaganda oficial. Hasta ahora no sale el Índice Global de Actividad Económica (IGAE), que es un anticipo muy útil del Producto Interno Bruto. Estando ya en el octavo mes del año, se debería contar también con los datos de por lo menos el primer trimestre de este año.

El FMI acaba de hacer conocer su actualización de las proyecciones de crecimiento de la economía mundial, que las había hecho en abril. Para la mayoría de los países sudamericanos, especialmente para los productores de energía y granos, el primer semestre de este año ha sido bueno y ha dado lugar a revisiones al alza de las tasas de crecimiento que habían sido proyectadas a principios de año. Si bien el FMI actualiza el dato para Sudamérica, concentra su atención en los países más grandes de la región.

Los buenos precios para las materias primas mencionadas y el control de la pandemia, que ha posibilitado la reanudación de actividades económicas intensivas en contactos personales, tales como los servicios de hotelería y restaurantes y el comercio al por menor, explican la recuperación del dinamismo, aunque sigue siendo modesto. Argentina, el Brasil y Colombia, entre los países grandes, están teniendo un crecimiento más alto que el que se anticipaba a principios de año.

No obstante su buen crecimiento del primer semestre, la Argentina tiene el muy importante desafío de controlar su inflación y su devaluación, que están enteramente desbocadas. Como las altas inflaciones no duran mucho tiempo, la Argentina se estabilizará en algún momento, aún a costa de sacrificar crecimiento y empleo. La corrección monetaria argentina tendrá consecuencias para nosotros.

El FMI advierte que la situación pudiera cambiar si la recesión de los países de economía avanzada afecta a los precios de las materias primas, lo que ya ha estado sucediendo desde junio. La caída de precios de los metales con relación a diciembre del año pasado ha sido muy fuerte, especialmente para el cobre (que no exportamos) y para el estaño. El precio internacional de los granos ha estado también cayendo y aún el del petróleo, aunque moderadamente.

Hablando de recesión, dos economías grandes, la de Estados Unidos y la de Alemania, han decrecido durante dos trimestres consecutivos. La mayor preocupación del público americano está en la economía, no tanto por lo que ya ha ocurrido sino por lo que puede venir todavía como malas noticias.

Por su parte, la economía china no termina de recuperarse y las proyecciones para los meses que vienen son más bien pesimistas. La debilidad de los países motores de la economía internacional puede terminar afectándonos y hay que estar preparados.

No se está cumpliendo el Programa Fiscal-Financiero, acordado entre el MEFP y el BCB. Al terminar el segundo trimestre, hay un sobregiro de USD 128 millones en las RIN (es decir, una pérdida con relación a la programada) y de 5.368 millones de Bs en el Crédito Interno Neto del BCB al Sector Público No-Financiero. Así como no hay datos de este año para el PIB, tampoco se tiene informaciones con respecto al desempeño fiscal y no se puede juzgar si se está cumpliendo la meta en este rubro.

La muy baja inflación boliviana en un mundo convulsionado llama la atención de propios y extraños. Los precios internos de los combustibles y de los alimentos de base son anclas para la inflación. Se mantienen en niveles bajos gracias a los subsidios del gobierno, lo que afecta a las cuentas fiscales. Simplemente se está pateando la lata hacia adelante. También nos estamos beneficiando con la fuerte devaluación del peso argentino, que abarata en dólares el precio de algunos productos. Esta situación no puede durar y hay que estar preparados para un cambio de dirección. Para suerte nuestra, los precios internacionales del trigo y del maíz están de bajada: en el caso del trigo de 32,8% con relación a mayo. El precio del maíz ha caído muy moderadamente (6,7%).

La debilidad
de los países motores de la economía internacional puede terminar afectándonos y hay que estar preparados.
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