Víctor Pinaya
Maestro de Educación Primaria / Dirección General de Educación Primaria
jueves , 24 de noviembre de 2022 - 04:01

Nadie se comunica racionalmente, solo con sonidos de las letras

En fecha 6 de octubre, en el diario Página 7 se publicó un artículo bajo el título: “Invocación al maestro para cambiar la manera de enseñar”; en la misma se hacen afirmaciones desacertadas respecto de la enseñanza de la lectura y escritura y otras aseveraciones alejadas de la verdad.

Se afirma que, “La determinación del Estado Boliviano a través de la Ley 070 Avelino Siñani-Elizardo Pérez en sentido de impartir la enseñanza de la lecto-escritura a través del método global es la prueba más grande de la farsa de la supuesta educación descolonizadora que se lleva a cabo con el modelo educativo sociocomunitario productivo (MESCP)”.

La indicada Ley tiene 92 Artículos, 12 Disposiciones Transitorias y dos Disposiciones Finales. Revisados los mismos, se comprueba la falsedad de tal afirmación, pues no existe una sola palabra que comprometa al Modelo Sociocomunitario Productivo con algún método de lectura o escritura en particular. Sobre la educación descolonizadora, nos referiremos más adelante.

Además, aclarar que todo currículo (que involucra un método) es siempre flexible y no puede ser de otro modo. La flexibilidad permite, al maestro, contextualizar y adecuar la planificación y desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, a las particularidades lingüísticas y culturales de sus estudiantes. Sería grave error legislar un método de enseñanza en una Ley. En el hipotético caso que fuera cierta tal afirmación, ¿qué pasaría con un maestro que incumpla tal disposición?, probablemente, un caso extremo, ¿tenga que ser sancionado por no utilizar el método global.?

La otra afirmación que quiero abordar indica: “...queda en evidencia que el fundamento para la aplicación del método global en la enseñanza de la lecto-escritura es totalmente ajeno a las particularidades del idioma español y, por tanto, es impertinente para la enseñanza de un idioma de ortografía transparente como el español, ...”

La autora del artículo, basa sus afirmaciones en estudios que realizó Borzone (de nacionalidad Argentina), quién habría “expresado valiosas críticas sobre la enseñanza de la lectura y la escritura...”, argumentando en favor del método fónico y en contra del método global, en los siguientes términos:

El detalle que suele perderse de vista al insistir en la aplicación del método aplicado actualmente en la enseñanza de la lecto-escritura, el método global, es que el idioma español es un idioma de ortografía transparente en que cada letra tiene un sonido propio [...]. En el caso del español, el deletreo no es particularmente complejo porque cada letra tiene un determinado sonido...

Sin entrar en discusiones lingüísticas, simplemente desde la experiencia de maestro de primaria, considero que, el hecho que en el idioma español cada letra tenga un sonido propio, el cual facilite su deletreo, no es argumento válido –desde el punto de vista didáctico– para pretender fundamentar la enseñanza de la lectura y escritura, a través del método fónico de corte tradicional, memorístico y repetitivo.

Con este método, el niño aprende a leer y escribir, pero sin sentido; por ejemplo, la letra: d, f... no tienen ningún significado; las letras y los sonidos son entidades abstractas que no significan nada para los niños de manera que la enseñanza y aprendizaje se convierten en un proceso mecánico de repetir sonidos sin sentido, eliminando así el gusto por la lectura.

Este método se inscribe en el grupo de los métodos fonético - alfabético. Su aplicación, en una educación tradicional, tiene como resultado a estudiantes que tropiezan con serias dificultades para expresar sus ideas y pensamientos de forma escrita. Por otra parte, el deletreo perjudica enormemente para una lectura comprensiva, por que el niño fija su atención en las letras y no en las palabras, menos en el mensaje del texto, y no son capaces de inferir o interpretar el mensaje que está entre líneas y detrás de las líneas a las cuales se refiere Daniel Cassany.

Considerando que las habilidades de la lectura y escritura son fundamentales para el logro en otras asignaturas escolares, el uso de este método fónico es una razón significativa para el fracaso escolar de muchos estudiantes en nuestro país; así como disminuyen nuestras posibilidades de participar auténticamente en esta sociedad del conocimiento.

Lo perverso del método fónico es centrarse en el sonido de las letras para enseñar la lectura y escritura, lo cual es totalmente ajeno a la práctica comunicativa cotidiana de los niños; nadie se comunica racionalmente, solo con los sonidos de las letras; además, es contrario al desarrollo de los procesos mentales, por iniciar precisamente, del sonido de las letras para luego conformar las palabras; de ir de las partes al todo. Bastará recordar que todos aprendemos a hablar en nuestros primeros años de vida, palabras que tienen significado, tales como mamá, papá, hermana, hermano, casa, puerta, gato, perro, árbol, naranja o cualquier otra palabra de nuestro entorno.

En el planteamiento del Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, la lectura y escritura se trabaja desde su enfoque comunicativo textual; desde esta perspectiva, la escritura tiene sentido si se escribe para comunicar algo. Lo mismo pasa con la lectura, en ningún lugar encontramos textos reducidos a las letras.

Los niños aprenden la lectura y escritura a partir de sus conocimientos previos, es decir de textos que transmiten un mensaje y no al revés. El sentido se puede iniciar, por ejemplo, de la lectura o narración de un texto o mensaje que tenga un significado para los niños, luego identificar una palabra y descomponerla en sílabas, con las cuales podemos trabajar la conciencia fonológica con lecturas en voz alta. Luego formamos nuevas palabras con las sílabas que conocemos, y con las nuevas palabras formar frases u oraciones que tangan sentido para los niños. Todo este proceso se realiza a través de diferentes actividades de lectura, escritura: reconocimientos de palabras, imágenes que empiezan con determinada sílaba, etc.

Metodológicamente, significa partir de la realidad y experiencia de los niños, es decir, de lo que conoce como resultado de su experiencia comunicativa; lo que conoce, no es precisamente sonidos de letras, porque cotidianamente se comunica con palabras y textos orales completos que tienen sentido; la niña dice: “mamá me da sueño; quiero dormir”.

Partir de la experiencia de las y los niños se convierte en un elemento estratégico y altamente descolonizador de nuestra metodología, es la respuesta a toda una tradición educativa que ha excluido los conocimientos previos de los estudiantes y no ha permitido desarrollar una educación contextualizada y pertinente a las realidades de nuestro país. La tradición educativa hegemónica en el mundo, la pedagogía moderna, desde Rousseau (Dussel: 1980), conciben al estudiante como un sujeto sin historia y sin cultura y, por tanto, como una hoja en blanco. Por eso, la educación moderna (o denominada también tradicional) se ha desarrollado bajo el supuesto de que los estudiantes no saben y la labor del maestro es depositar en ellos el conocimiento (Freire: 1970).

Al recuperar y valorar los conocimientos de nuestros estudiantes, conectamos a la escuela con la vivencia de nuestros niños; así, recuperamos también una educación con sentido de vida, que es contraria a la educación memorística, repetitiva y carente de todo sentido.

Descolonizar en educación no significa seguir la ruta de la educación tradicional, la de ignorar los conocimientos que traen los niños. Descolonizar significa recuperar y revalorizar las experiencias y conocimientos de nuestros estudiantes; y sobre esa base, cimentar los aprendizajes de la lectura y escritura.

El desarrollo de la lectura comprensiva o crítica es parte fundamental del currículo

El Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo plantea el desarrollo de la lectura crítica que significa relacionarnos activamente con el texto; no conformarnos en ser meros receptores de las palabras o ideas que el autor nos quiere trasmitir; necesitamos vincular la lectura con nuestra realidad, para reflexionar cómo se relaciona con las cosas que vivimos cotidianamente.

Cuando leemos un texto buscando su sentido en el mismo texto, no estamos leyendo críticamente; en este modo de lectura la persona que lee no es un sujeto activo, debido a que su intención es encontrar el mensaje en el mismo texto y no ir más allá para llegar a inferir lo que el texto no dice explícitamente.

Debemos ser conscientes que, en nuestra comunicación cotidiana, al igual que los autores de los textos que leemos, no decimos nunca de forma explícita todo lo que queremos transmitir; “La comunicación humana es inteligente y funciona de manera económica y práctica: basta con decir una pequeña parte de lo que queremos comunicar para que el interlocutor comprenda todo...” (Cassany, Ibid.).

Analicemos el siguiente ejemplo:

“Yo bajo siempre en el morado porque vivo cerca; el rojo me queda lejos y solo uso cuando voy a la 16”

Probablemente para quienes vivimos en la ciudad de El Alto o La Paz, este texto puede ser de fácil comprensión. Sin embargo, para un lector de otro lugar o fuera de nuestro país, la comprensión del texto puede ser algo así como “una misión imposible”.

El texto en cuestión, para su comprensión requiere del lector, que aporte con sus conocimientos, mínimamente sobre el significado de “el morado”, el “rojo” y la “la 16”.

En realidad, “el morado” alude al Teleférico de la Línea Morada “el rojo”, al Teleférico de la Línea Roja y “la 16”, a la zona 16 de julio, donde se realiza semanalmente una feria, en la cual uno puede encontrar todo lo que busca.

Este fragmento de discurso, corresponde a una usuaria del teleférico de la línea morada, quien vive en proximidades de la “estación Faro Murillo” donde se ubica la estación intermedia de esta línea. La mencionada usuaria lleva una conversación con una compañera de asiento.

El texto completo de este mensaje seria:

“Yo bajo a la ciudad de La Paz todos los días en el teleférico de la línea morada, porque vivo cerca de la Estación Faro Murillo; el teleférico de la línea roja me queda lejos, y solo utilizo esa línea para ir a la zona 16 de julio.”

Como hemos podido darnos cuenta, el texto puede haber sido de fácil comprensión para quienes vivimos en El Alto o La Paz. Para otros probablemente, fue muy difícil comprender de qué trataba. Esto se debe a que no pudieron relacionar lo que dice el texto con el conocimiento previo que requiere para una adecuada interpretación.

De igual forma, la comprensión de un texto requiere el despliegue de procesos mentales como: aportar nuestros conocimientos previos, realizar inferencias para comprender lo que solo sugiere, hacer hipótesis y verificarlas, construir un significado, etc.; precisamente el currículo actual plantea desarrollar estas habilidades mentales en nuestros estudiantes iniciando desde el primer año de escolaridad.

Estas habilidades permiten también, visualizar que detrás de todo texto hay un autor que escribe desde su vivencia, con sus posiciones y puntos de vista, su ideología y como parte de una comunidad con historia que le marcan una forma de pensar y escribir.

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