Carlos Armando Cardozo Lozada
Economista, Máster en Desarrollo Sostenible y Cambio Climático y presidente de Fundación Lozanía
jueves , 22 de septiembre de 2022 - 04:02

Narcisismo plurinacional

Tal parece que el nuevo prototipo plurinacional de ciudadano debe cumplir con nuevos estándares, mismos que son revisados y actualizados permanentemente, siendo precisos, cada ocasión que un funcionario intenta justificar y sostener el relato con el convencimiento suficiente como para negar la realidad absoluta.

Sobre el narcisismo el psicólogo clínico canadiense, Jordan Peterson, afirma que las personas narcisistas tienen la confianza de los competentes a pesar de carecer de competencias. En ese sentido exageran sus aportes, al punto en que si todo sale mal es culpa de otros y si todo sale bien es resultado de sus acciones. En el segundo caso aprovecharán para proclamar en voz alta sus supuestos logros a sus superiores y atacarán ferozmente a cualquiera que los deje en entredicho, contradiga o ponga en tela de juicio. La estrategia del camuflaje aplicada por el narcisista a partir de adjudicarse logros cuestionables se complementa con el énfasis en las virtudes morales (no genuinas) como el mero acto reflexivo de sentir lastima por alguien y enaltecer así su estatus como una persona buena sin tener que hacer nada al respecto.

Esta semana el Fondo Monetario Internacional publicó la consulta del Artículo IV con Bolivia para 2022. En ella si bien se reconoce logros como el descenso de la pobreza, el desempleo y el manejo de una de las inflaciones más bajas de la región (aclarando que todas estas penden de alfileres, que sería el masivo e insostenible gasto público que implementa el gobierno) se termina con una sentencia que aterriza todos esos logros en un contexto de déficit fiscal inmanejable, el deterioro acelerado de las Reservas Internacionales que sostienen el tipo de cambio fijo a pesar de los precios internacionales de las materias primas que favorecen sectores como los hidrocarburos y minería que resultan insuficientes ante la caída en la capacidad de producción del primer sector y la ausencia de inversiones en el segundo (el litio principalmente). Por otro lado, el FMI reconoce la necesidad de separar al Banco Central de Bolivia de las decisiones del Gobierno Nacional, en sentido que exista independencia en el ejercicio de sus facultades en lugar de la subordinación a la que ha reducido a la máxima instancia de política monetaria del país.

Finalmente, en tema del sistema de pensiones se sugiere evaluar cambios orientados a la diversificación así como la cercanía del Gobierno en su administración y gestión eficiente, al parecer el FMI tampoco ve señales claras de que la nueva Gestora de Seguridad Social tenga un manejo transparente del sistema de pensiones y se encuentre tentada a utilizar estos recursos como caja chica ante la voracidad fiscal que mantiene aún vigentes los logros en pobreza, desempleo e inflación que destacaron en su informe como hechos consolidados.

En respuesta el ministro de economía, Marcelo Montenegro, negó completamente cualquier posibilidad de tocar el tipo de cambio fijo y reafirmo que el Gobierno continuaría implementando el modelo económico social productivo comunitario insistiendo en el gasto público, subvenciones y transferencias. Por encima de sus detractores.

Todo esto bajo el manto protector de la “justicia social”, la lucha sin fin contra la “desigualdad” y la afamada “soberanía” que simplemente son consignas utópicas que intentan marcar distancia entre la realidad tal cual la perciben los bolivianos y el Estado Plurinacional teórico que simplemente es tan maravilloso como para que el ojo común pueda si quiera atestiguar su esplendor.

Es ese tipo de narcisistas los que proliferan a lo largo de la masiva estructura burocrática nacional, vemos narcisistas que consideran que su calidad de miembro/soldado del Proceso de Cambio los eleva dos peldaños por encima de cualquier ciudadano de a pie. Alcaldes, como Leaño o Copa (Sucre y El Alto respectivamente) que sumen a sus municipios al oscurantismo al oponerse a la realización del Censo, asumiendo que su postura bien representa las necesidades insatisfechas de sus gobernados. Un tema tan importante como la gestión de los canes callejeros que influye directamente en la salud pública es tratado por ambas autoridades con soluciones tan arcaicas, improvisadas y sanguinarias que simplemente develan en nivel de arrogancia que su supuesta superioridad les faculta ejercer, amparados en la vulnerabilidad de seres indefensos. Al parecer el exterminio masivo por cualquier método resume a cabalidad el espíritu del Proceso de Cambio, no hay alternativas a discutir o considerar. Su superioridad moral los hace intocables.

Este fenómeno transciende a cada subordinado que se ve alentado a dar la espalda a la realidad, ejercer un razonamiento prescindiendo de lo perceptual, dejando la formación de conceptos a los ideólogos del Proceso de Cambio, reduciéndose a simples receptores que se sugestionan a extremos tales que sus declaraciones son tan descabelladas e incoherentes que terminan por perjudicar a sus propios amos.

Los narcisistas plurinacionales son enemigos acérrimos de la objetividad, la contraposición de ideas y por supuesto la realidad. Que cada día que pasa se torna más difícil de negar. Las narrativas plurinacionales no son suficientes, requieren de relatores mitómanos dispuestos a sacrificar su dignidad en pos del “bien colectivo” o el bien del partido, como quieran verlo.

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