Carlos Toranzo Roca
Economista
miércoles , 30 de noviembre de 2022 - 04:06

Plurimulti

Negocio: dividir al país entre cambas y collas

La política de los populismos de antes y de ahora, del siglo XXI, radica en dividir a los países entre buenos y malos, revolucionarios y neoliberales, corruptos y anticorruptos, imperialistas y nacionalistas, dividen para reinar, para gobernar hasta las calendas griegas. Esa es la táctica usada en todos los países donde hay regímenes de ese tipo, el manual cubano con las adiciones venezolanas es usado en varios lugares de América Latina.

El conflicto desatado en Santa Cruz, al inicio por la fecha del censo y que, después, decantó en la lucha contra el centralismo no estuvo exento de esos elementos, el MAS intentó que el país sea mirado a través del cristal de la división entre cambas y collas, colocó a los primeros como golpistas, separatistas, neoliberales, anti populares; calló y sin decirlo apuntaba a que los collas podrían ser todo lo contrario. Muchos líderes cruceños y una parte de la población de ese departamento cayeron en la trampa y atribuyeron a los collas la culpabilidad del centralismo, de la concentración de ingresos, y los ubicaron como los agentes de la defensa del gobierno.

Pero, en política un error es caer en la trampa de las generalizaciones, y es menester mirar la realidad para romper esas posiciones erróneas, para comenzar una buena parte de la población cruceña es colla y estaba movilizada junto a los cruceños nacidos en ese lugar, por otro, en todos los demás departamentos, La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba, una parte importante de la población, es decir, de collas estaba en pro de los pedidos cruceños y hace años está contra el gobierno. En la medida en que la demanda cruceña es democratizadora, y anti gobierno autoritario, los collas del otro lado del país están en pro de ella. Hay que abrir los ojos a esa realidad. En todos los departamentos, no sólo en Santa Cruz, hay gente prodemocracia, y hay parte de la población que mira con buenos ojos al autoritarismo.

Si la demanda nodal de Santa Cruz era luchar contra el centralismo, es bueno reconocer que ella es más sentida en ese departamento, quizás un poco menos en Beni, Pando y Tarija y Potosí, la sienten sí, pero con menos intensidad; en cambio, en La Paz, Cochabamba y Oruro la descentralización no es parte de su ideario y no es una idea fuerza que movilice a sus poblaciones. Santa Cruz es líder de la descentralización, pero, su dirigencia cívica, sus intelectuales y dirigentes no convirtieron ese tema en nacional, la política cruceña es todavía más regional que nacional. Santa Cruz se mira a sí misma como región y no todavía como nación.

Por el otro lado, equivocadamente La Paz se mira como nación y se olvidó de ser región, La Paz no siente la necesidad de descentralización, se confunde con la modorra del gobierno nacional. En la Revolución Federal de 1899 se plegó al federalismo, sin creer en él, al triunfar contra el Sur se volvió más centralista, eso aumentó en grado superlativo con la Revolución Nacional y llegó al cúlmine con el gobierno del MAS. En la Paz no hay movimiento regional, no hay paceñismo, otros departamentos se han desarrollado gracias a su movimiento regional, a sus demandas regionales. La Paz se ha estancado por no tener demandas regionales, por adormilarse entendiéndose como gobierno central.

El centralismo le ha hecho un mal inmenso a La Paz, ha matado la iniciativa empresarial, ha adormilado a los emprendedores, La Paz se han vestido el traje tradicional de la de la burocracia pública y se ha olvidado de crecer. La Paz ha permitido durante muchas décadas que la inversión pública se vuelque a otras regiones, mientras que la sede de gobierno se va anquilosando y hundiendo en la modorra burocrática. La Paz espera sentada todo del gobierno central, pero no pelea sus derechos. Si la Paz se seguirá mirando como gobierno central, no se desarrollará, si Santa Cruz se siguen sintiendo sólo región y no nación, será imposible un desarrollo nacional descentralizado con verdaderas autonomías regionales. Lamentablemente, ni en Santa Cruz, ni en la Paz hay elites a la altura de los retos de un desarrollo nacional descentralizado.

El centralismo
le ha hecho un mal inmenso a La Paz, ha matado la iniciativa empresarial, ha adormilado a los emprendedores
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