José Rafael Vilar
Analista, consultor y escritor
viernes , 05 de agosto de 2022 - 04:06

Lo que pienso

Pareciera una nueva Marea Rosa...

Se etiquetó “Marea Rosa latinoamericana” a la avalancha de gobiernos del “socialismo del Siglo XXI” —unidos en el Foro de São Paulo— que aparecieron tras la ascensión de Hugo Chávez Frías en 1999: 2003: Luiz Inácio (Lula) da Silva (reelegido en 2006) en Brasil y en Argentina Néstor Kirchner Ostoiæ; 2005: Tabaré Vázquez Rosas en Uruguay (vuelto a elegir en 2015); 2006: en Bolivia Evo Morales Ayma (reelegido en 2009 —NCPE—, en 2014 —arguyendo “nueva constitución originaria”— y que volvió a presentarse —fraudulentamente— en 2019); 2007: en Ecuador Rafael Correa Delgado (reelegido en 2008 —con el mismo argumento de Morales en 2009, que también utilizó Chávez en 2000— y 2013) y en Nicaragua Daniel Ortega Saavedra (reelegido en 2012, 2017 y 2022); 2008: Fernando Lugo Méndez en Paraguay (destituido en 2012); 2009: el salvadoreño Mauricio Funes Cartagena.

Para simplificar: “la Marea Rosa latinoamericana” gobernó Venezuela entre 1999 y hoy; Brasil: 2003-2016; Argentina: 2003-2015; Uruguay: 2005-2020; Bolivia: 2006 y 2019; Ecuador: 2007-2017; Nicaragua: 2007 y hoy; Paraguay: 2009-2013, y El Salvador: 2009-2019. O dicho más simple: entre 2003 y 2019 gran parte de la población latinoamericana fue gobernada por políticos del socialismo del siglo XXI, empezando su declinación a partir de finales de 2015.

En medio de todo ello, se dio el súper ciclo (2008-2014) de los precios de los commodities —por el mercado internacional espoleado por la demanda de los países BRICS—, que dio a Latinoamérica ingresos extraordinarios por la soya (Argentina, Brasil y, en menor grado, Bolivia y Paraguay), hidrocarburos (Bolivia, Ecuador y Venezuela, en menor grado México y Colombia) y minerales (Brasil y Chile principalmente, y Bolivia), entre otros commodities y países. En resumen, esos inesperados ingresos lo gestionaron principalmente gobiernos que eran del “socialismo del siglo XXI”: Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela. ¿Lo aprovecharon para desarrollar los países? Sin dudas, en muchos se logró reducir las tasas de pobreza —sobre todo la extrema— y se incorporó sectores a la clase media emergente —como Brasil y, al comienzo, Venezuela— pero no por la vía del desarrollo sostenible sino por la del asistencialismo —generador de dependencia y manutención de la pobreza— y el estatismo —ineficiencia y corrupción; huelga con los ejemplos locales.

Tras el boom, la mayoría de los países de esa “Marea roja” —beneficiados o no del boom— cambiaron de signo político —no diré ideología—: Brasil hacia posiciones no foristas desde 2016 (hoy con populismo conservador); Argentina entre 2015 y 2019 fue gobernada por un liberal; Uruguay a partir de 2020 no gobierna la izquierda; Bolivia entre fines de 2019 y de 2020 tuvo un gobierno de Transición no-masista; Ecuador es gobernada desde el centro o el liberalismo desde 2017; Paraguay desde 2013 está regida por partidos de centroderecha-derecha, y El Salvador desde 2019 tiene un gobierno populista de derecha con tintes autoritarios. Con gobiernos del tipo dictaduras electoralistas, las élites rosa de Nicaragua y Venezuela han podido mantener su atornillamiento continuado al Poder.

Hoy hay una nueva rotación del eje político con otra generación de gobernantes: en México desde 2018 está Andrés Manuel López Obrador; terminando 2019 en Argentina ascendió Alberto Fernández Pérez; a finales de 2020, con Luis Arce Catacora regresó el MAS a gobernar Bolivia; desde 2021 a Perú lo gobierna Pedro Castillo Terrones; este 2022 se inauguró con Xiomara Castro Sarmiento (esposa del depuesto Mel Zelaya) en Honduras, Gabriel Boric Font en Chile y desde el domingo Gustavo Petro Urrego presidirá Colombia. ¿Pero será otra Marea rosa?

El populismo demagógico de López Obrador —alter ego del Grupo de Puebla, refugio de exforistas— y la división de la oposición local en México prevén la continuidad su herencia pero cada vez más deslavada; en Argentina, a pesar de la división entre opositores —se repite—, el kirchnerismo desespera para 2023; las crisis de la economía y la suya política interna mantienen en jaque a Castro; Castillo ya no tiene partido ni (casi) bancada y sí muchísimo rechazo; Boric enfrenta una bajada abrupta de popularidad y la coyunda del plebiscito, y de Petro sus anuncios despiertan muchos temores (falta aplicarlos). Con una oposición política muy débil, enfrentamientos dentro de su partido y una economía en UCI —más allá de la publicidad estatal—, Arce sortea mejor el mal tiempo por ahora.

... Creo que sólo es ola.

Entre 2003
y 2019 gran parte de la población latinoamericana fue gobernada por políticos del socialismo del siglo XXI.
AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen.
Para más información puede contactarnos

NOTICIAS RELACIONADAS

OTRAS NOTICIAS