Carolina Méndez Valencia
Periodista
viernes , 10 de junio de 2022 - 04:00

La gata de Schrödinger

Preguntas en el año de la despatriarcalización

Escribo para sembrar preguntas. Hay cifras flotando en el aire que no coinciden con lo que pasa ahora mismo en el suelo. El Viceministerio de Comunicación publicita en Facebook que son exitosos los resultados de la Comisión de revisión de casos de violación y feminicidio, y asegura que están trabajando “por una vida libre de violencia contra las mujeres”. Mientras, se reporta un último caso de feminicidio. Una chica de 17 años fue encontrada sin vida y con signos de brutal violencia en un terreno de Chayanco del municipio de Uncía, en Potosí. La autopsia determinó que falleció por estrangulamiento.

El Viceministerio de Comunicación insiste -en su spot pagado- que de 327 casos identificados por la Comisión, se observaron sólo 141. La cifra es casi la mitad de lo revisado. ¿Vale la pena alardear que de cada dos casos uno tiene una irregularidad producto de la propia negligencia estatal que libera feminicidas y violadores con sentencia?

El spot –que aparece de forma reiterada- señala que se emitieron 51 órdenes de aprehensión y que se recapturó a 21 personas. Es decir, hay al menos 30 feminicidas o violadores sueltos a los que aún no se ha logrado aprehender. ¿Es -de verdad- esto digno de presumir?

Luego de que se inspeccionó el cien por ciento de los juzgados de intervención penal –dice el spot- se procesó a más del 80% de los jueces, pero se destituyó sólo a 10. ¿Cuánto significa esta cifra en relación al universo del 80% del total de jueces procesados en el país?

La madrugada del último domingo de mayo, en San José de Chiquitos –Santa Cruz- una mujer fue apuñalada por su pareja, quien se quitó la vida horas después del crimen. Quedaron siete hijos en la orfandad y ante la muerte del feminicida, la Policía dio por cerrado el caso. Me pregunto si esto pasó a ser contado como un “caso atendido” por parte del ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, quien se presentó dos días después ante la Asamblea Legislativa Plurinacional para decir que se redujeron los casos de feminicidio en el país.

Del Castillo fue convocado a responder un pliego petitorio de 15 preguntas sobre seguridad ciudadana en El Alto y aprovechó la oportunidad para lanzar –lo que él considera- cifras de éxito en reducción de la violencia contra la mujer.

Antes de responder a la interpelación solicitada por los legisladores del Movimiento Al Socialismo, el ministro deslizó triunfante que en el municipio de El Alto se logró reducir la violencia contra la mujer. Su argumentación estuvo basada en que se reportó una baja de siete a dos feminicidios, comparando los primeros cuatro meses del año entre 2021 y 2022. Lo curioso es que mientras decía esto, presentaba una tabla que hablaba de “una reducción de 36% de casos atendidos por la policía”.

¿Qué significa exactamente que la policía atienda menos casos en Bolivia?

Argumentar que hay una reducción de violencia de género porque no los están atendiendo es –por lo menos- tendencioso. ¿En cuántos de estos casos “atendidos” el feminicida se dio a la fuga porque no se actuó a tiempo pese a que había la denuncia?, ¿cuántos casos no son atendidos porque no hay personal policial disponible?, ¿en cuántos casos las víctimas tropiezan con trabas burocráticas como fotocopias de carnet?, ¿cuántos casos de violencia fueron abandonados luego de que la víctima se dio cuenta de la mora procesal y la poca efectividad estatal?

El ministro insistió –sin sonrojarse- en que se redujeron los feminicidios en parte gracias a “esa voluntad que tienen ahora las mujeres para denunciar a sus victimarios”. ¿Cómo es que ahora se denuncia más pero hay cada vez menos casos atendidos?, ¿cuántos casos de feminicidios estaban antecedidos por denuncias de violencia que no significaron protección a la denunciante sino todo lo contrario?

Todas estas preguntas saltan ante los datos oficiales que salen a diario porque pese al discurso triunfalista estatal de su cruzada en el año de la “despatriarcalización”, lo que vemos es que nos siguen matando cada día. Y no, no se trata de “crímenes al interior de las casas” sino crímenes sistemáticos sostenidos por el Estado Patriarcal que sigue promoviendo la impunidad. ¿O es que acaso ya aclaró la Policía lo que pasó con María Fernanda, que entró viva y salió muerta de una comisaría?

Página Siete da la bienvenida a Carolina Méndez Valencia, periodista, como columnista de nuestras páginas, con la seguridad de que sus ideas contribuirán al debate de los temas más importantes del país y el mundo.

Y no,
no se trata de “crímenes al interior de las casas” sino crímenes sistemáticos sostenidos por el Estado Patriarcal
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