Windsor Hernani Limarino
Especialista en Relaciones Internacionales
miércoles , 23 de noviembre de 2022 - 04:05

Silala: la Política Exterior de discursos de plaza

El 23 de marzo de 2016, Evo Morales mediante discurso público anunció que acudiría a instancias internacionales por las aguas del Silala e instruyó a Diremar estudiar alternativas jurídicas. Al día siguiente, en conferencia de prensa, el entonces canciller David Choquehuanca confirmó la decisión, aunque dijo que había que estudiarla y eso tomaría su tiempo.

Lo que según autoridades bolivianas tomaría dos años, la Moneda lo hizo en dos meses. El potencial acusado pasó a ser acusador y peticionó a la CIJ que declare que el Silala es un río de curso internacional y consecuentemente tiene derecho a su uso.

Eduardo Rodríguez Veltzé, en un coloquio virtual se refiere al hecho como una cuestión anodina. Asevera que el anuncio de Morales no fue lo que gatilló la demanda de Chile (técnicamente denominada aplicación). Enfáticamente agrega que “es posible que para la opinión pública y en algunos otros ámbitos sea así, pero en términos procesales: 1) la demanda no se refiere precisamente a los efectos jurídicos que haya podido tener la declaración de Evo Morales en un discurso de plaza; y 2) Chile por la fecha de sus pruebas, venía preparando y tenía lista esta demanda muchísimo antes que la fecha de presentación en junio del 2016”. “En efecto nadie prepara una demanda de ese volumen entre marzo y junio”.

Sobre lo dicho por Rodríguez cabe recordar que una demanda –por reglamento– debe contener: el objeto del diferendo, la competencia de la Corte, una exposición de los hechos, los fundamentos de derecho y las peticiones. Cinco acápites que deben ser desarrollados en un documento muy explicativo y a su vez sucinto. La demanda del Silala no sobrepasa las 10 carillas, divididas en 54 párrafos; de los cuales 3 refieren expresamente al discurso de Morales, párrafos 9, 37 y 38.

Tomando en cuenta la importancia de una demanda y las restricciones exigidas, nadie –menos expertos– incluirían algo que es innecesario o accesorio. Pensar eso es contrario al sentido común.

El párrafo 9 forma parte del acápite referido a la competencia. Para que la Corte tome conocimiento de un caso exige: 1) demostrar la existencia de una controversia y 2) que no esté en curso un otro proceso de solución, como la negociación.

El discurso efectuado por Morales reflejó: Posiciones manifiestamente antagónicas entre Bolivia y Chile sobre el Silala, que los intentos de encontrar una solución negociada fracasaron y la disposición de Bolivia de ir a la solución judicial. Es una declaración unilateral que tiene efectos sobre la competencia de la CIJ y debilita la posibilidad de Bolivia de objetarla. Sería incongruente anunciar ir a la Corte y luego negarse. Fue un autogol. Rodríguez lo sabe, si no por razonamiento propio, por asesoramiento de los expertos internacionales, que seguro analizaron lo sucedido. ¿Sí lo sabe, por qué lo niega?

Sobre el volumen de la demanda, la documentación lo contradice. La demanda es menos de 10 carillas y 30 anexos. Las pruebas son: Acuerdos, correspondencia diplomática, Actas, Declaraciones, artículos de prensa sobre el discurso de Morales, compromisos de la concesión de la Prefectura de Potosí y dos mapas –uno de 1884, y otro de 1890–. Documentos que están a mano y disponibles en cualquier Cancillería que trabaja con responsabilidad. No hay más nada. No consta en este primer documento ningún informe hidrológico, ni peritajes u otro tipo de documentos científicos. Entonces, si el anuncio de Morales no tenía efectos, ¿por qué se incluyeron 4 artículos de prensa sobre el tema como parte de las pruebas?

Sobre si la demanda fue hecha en dos meses o más, eso es una discusión banal. Sería más útil saber ¿Por qué transitamos del elocuente triunfalismo a la reserva y luego al allanamiento?

Al final, lo que de una vez por todas debemos comprender es que la política exterior defiende los intereses nacionales y consecuentemente –en la mayoría de los Estados– no nace en discursos de plaza, ni es improvisada y menos reactiva. Tiene personal capacitado, experimentado e institucionalizado, encargado de analizar, asesorar, elaborar estrategias y respuestas oportunas. Primero piensa y luego obra y no a la inversa. Es decir, se maneja con la sindéresis que exige los asuntos de Estado.

Los resultados son irrefutables porque son fácticos. El proverbio bíblico es claro, por los frutos os conoceréis; ya sabemos el desenlace de la demanda marítima y el del Silala está pronto a ser revelado.

Ya sabermos
el desenlace de la demanda marítima y el del Silala, está pronto a ser revelado
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