Sonia Montaño Virreira
Socióloga Feminista
domingo , 28 de agosto de 2022 - 04:06

Con la boca abierta

Tarea para la casa

Nadie hizo la tarea”, afirmó la aún suspendida maestra de biología luego de que el padre de un alumno, indignado, la denunciara ante la fiscalía por lo que podría ser un “delito de corrupción de menores”. ¡Habrase visto semejante lisura! La maestra tuvo la ocurrencia de pedir a sus estudiantes llevar semen como trabajo práctico para una clase de educación sexual que derivó en un debate mediático que parece haber terminado gracias a la sensatez del denunciante quien retiró la demanda aclarando que él -educado a la antigua- solo buscaba una solución administrativa que llegó a manos de la fiscalía - ¡horror! que tardó menos de lo que canta un gallo para salir a declarar que estaban investigando penalmente a la desatinada maestra. Convengamos que esa tarea para la casa era un tanto insólita y tan inútil como la mayoría de las tareas escolares. En este caso los padres no tenían nada que hacer, lo que ya es mucho.

El padre que denunció a la maestra de biología ante la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) decidió “hacer una pausa a su denuncia” por el bienestar físico y mental de su hijo, quien estaría sufriendo bullying después de lo acontecido. Me pregunto cómo se sentirá de defraudado el abogado Daniel Ponce a quien ya le estarían brillando los ojitos para asegurar que “ el delito de corrupción de menores con el que pretendían juzgarla nuestros amados jueces, tiene una pena de hasta ocho años de cárcel” en este caso por “incitar a que se extraigan fluidos corporales en sus domicilios”. La Defensoría de la Niñez, tan pobre en recursos, también se sumó al linchamiento y prestó su voz a la intolerancia.

El lado amable de la historia es que un buen número de personas, especialmente jóvenes, han celebrado la conducta de la maestra, quien carente de todas las herramientas pedagógicas probablemente habría hecho bien en preparar a las familias, a sabiendas que vivimos en una sociedad cada vez más impregnada de mojigatería y pornografía que oculta bajo la alfombra los enormes sufrimientos que ocasiona la falta de educación sexual.

El agua no llegó al río o, más bien, el semen no llegó al aula, porque como dijo la maestra con ingenuidad “nadie trajo el trabajo práctico” y los estudiantes “fácilmente” pudieron interpretar que podían llevar maicena con agua o una clara de huevo, para analizar estas muestras, pues considera que tienen consistencia similar al semen ( sic). En fin, no puedo dejar de reírme ante la idea de los jóvenes “haciendo la tarea” para una maestra que probablemente entiende la educación sexual como un hecho meramente biológico.

La masturbación es una práctica antigua y extendida que ha estado rodeada de prejuicios y miedos que sostienen que causa granitos, locura, gasta los espermatozoides y sabe Dios cuántas desgracias más. Lo cierto es que se masturban jueces, fiscales, curas, niñas, niños y adolescentes, viejos y viejas, maestras y maestros; es una de las formas más universales del placer y exploración de los cuerpos. Las niñas descubren el clítoris, todos descubren zonas erógenas y con una adecuada educación aprenderíamos a quitarnos la culpa y la vergüenza y dejar de asociar los cuerpos con el pecado.

Podríamos aprovechar este incidente convertido en alboroto para aprender la fundamental diferencia entre tocar nuestros cuerpos y dejar que otros los toquen, entre la caricia y la violencia; reconocer que la educación en Bolivia es un mundo ajeno a la juventud, invadida por prejuicios e ignorantes que han abierto las puertas a creencias satánicas y malignas. Frente a eso, lo que hizo la maestra de biología es una oportunidad para pensar en la educación realmente existente. Tal vez la maestra de sociales podría pedir un mapa de los sentidos, la de literatura buscar cuando se comienza derribar el tabú de la masturbación sin culpa ni vergüenza. La tarea para la casa pudo ser una conversación abierta sobre el amor al cuerpo, el sexo y el erotismo experiencia ajena a una gran mayoría de consumidores de basura machista y porno en las redes.

Lo que
hizo la maestra de biología es una oportunidad para pensar en la educación realmente existente
AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen.
Para más información puede contactarnos

NOTICIAS RELACIONADAS

NOTICIAS PARA TI

OTRAS NOTICIAS