Carlos Marín Peñaranda
Investigador y gestor de turismo
martes , 02 de agosto de 2022 - 04:03

Una oportunidad para el turismo antes que sea tarde

La tarea del Gobierno nacional es promover a Paraguay como destino y parte de nuestra estrategia de generación de ingresos, es fortalecer nuestra cultura y dar oportunidad a un gran número de jóvenes que, como dijo el Secretario General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), tienen el potencial de ser la mayor fortaleza del turismo”, son palabras del presidente del Paraguay, Mario Abdo Benítez, al inaugurar una sesión especial sobre Energías Renovables y Turismo Sostenible, realizada en el marco de la visita de la OMT, a ese país, este pasado 27 de julio.

La delegación de la OMT, además de reunirse con el presidente, también se reunió con la ministra de Turismo de Paraguay, Sofía Montiel de Afara, con el Consejo Consultivo Nacional de Turismo de ese país, así como con representantes del Banco Mundial y del sector privado. La Ministra de Turismo expresó su deseo de aprovechar el trabajo existente de su Ministerio con la OMT y desarrollar una nueva serie de iniciativas de desarrollo de capacidades para guiar al turismo en el sector fuera de la pandemia y hacia un futuro más resistente. Por su parte, el Secretario General de la OMT, Zurab Pololikashvili, señaló que Paraguay ya está “en el mapa mundial como destino, y que, trabajando juntos, la OMT y el gobierno pueden hacer que este hermoso país sea más conocido y hacer del turismo una prioridad para la creación de empleos y oportunidades de crecimiento económico”.

Con esta decisión, Paraguay apuesta por el turismo, como otros países sudamericanos, y seguramente a salir del penúltimo y último lugar en Sudamérica en turismo receptivo, que ha ido compitiendo con nuestro país, según datos y ranking oficial; veamos: en 2017 Paraguay tuvo 1,58 millones de visitas del exterior, dejando el último lugar a nuestro país con 1,11 millones. En 2018 Paraguay logró la llegada de 1.18 millones de visitantes, mientras Bolivia recibía 1,14 millones de visitas. En 2019 Paraguay ocupó el último lugar con la llegada de 1,21 millones de visitas, mientras que Bolivia dejó el último lugar con 1,23 millones de visitantes extranjeros. En 2020, en el año más duro de la pandemia, los dos países tuvieron una estimación de 0,3 llegadas del exterior.

Por otro lado, conocimos nuevamente que la gastronomía peruana está en lo más alto del mundo, en los premios The World’s 50 Best Restaurants 2022 (Los 50 mejores Restaurantes del Mundo 2022), realizado el pasado 18 de julio en Londres. El “Central Restaurante” de Lima fue elegido como el Mejor Restaurante de Sudamérica y segundo mejor a nivel mundial, seguido en el puesto 7 por “A Casa de Porco” de Sao Paulo, en el puesto 11 por el Restaurante “Maido” también de Lima, en el puesto 14 el restaurante “Don Julio” de Buenos Aires, y en el puesto 32 nuevamente un restaurante de Lima, el “Mayta”.

Es hora que dejemos de convencernos entre nosotros que tenemos una buena y diversa gastronomía, que contamos con recursos culturales, patrimoniales materiales e inmateriales exquisitos, con una excepcional biodiversidad, con flora, fauna y otras bondades que podrían estar a la altura de cualquier destino en la región, es hora de convencernos de que turísticamente podemos posicionarnos en los mercados del mundo por cuenta propia. Basta de mirar corto y sin ambiciones, de criticar al que no hace nada cuando tampoco lo hacemos nosotros y solo sale el dedo acusador de que no hay voluntad política, suficiente de ser conformistas y perros del hortelano.

Obviamente que hay responsables y cómplices de que nuestro turismo esté en terapia intensiva, desde las autoridades gubernamentales que manejan el ente rector del turismo y otras dependencias descentralizadas, que no tienen el norte claro y no saben por dónde conducir el desarrollo y la promoción del turismo en el país; gobernaciones y municipios que tampoco tienen el camino claro de por dónde se debe empezar a trabajar por el sector y cuentan con recursos humanos deficitarios y básicos para encarar políticas, planes y estrategias. Se cierra el círculo caótico con la carencia de recursos económicos para el sector y además por el rol actual del sector privado, que si bien ha sido el pujante de lo que se ha logrado hasta hace un par de años, actualmente no tienen propuestas serias a corto y mediano plazo para las posibles salidas de la terapia intensiva. Ni hablar de las universidades, que hasta ahora no han realizado propuestas de políticas públicas en turismo para salir de esta crisis, parecen entes aislados del quehacer nacional.

Mientras la OMT ha establecido metas y oportunidades compartidas para el turismo en Paraguay, aquí los entes públicos, privados y universidades, seguimos mirando cómo nuestro turismo se debate entre su resurrección o cae definitivamente al abismo, y lo peor, nadie quiere asumir responsabilidades, es muy probable que sea tarde cuando despertemos del letargo; pero al final a quién le importa, en los últimos 30 años ha sido así, lento, estacionario y conformista, no por algo seguimos ocupando el último lugar en Sudamérica en turismo receptivo.

Obviamente que
hay responsables y cómplices de que nuestro turismo esté en terapia intensiva
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