Textura violeta

Abucheos a Evaliz

martes, 04 de septiembre de 2018 · 00:08

Es habitual que en España, tanto en páginas de noticias políticas como en las del corazón, aparezca información sobre la hija del rey Felipe VI, la princesa Leonor; mientras que en Bolivia las noticias sobre la hija de Evo Morales, Evaliz Morales Alvarado, llegan de tanto en tanto. Pero hay más diferencias que su asiduidad en los medios y la más importante es la pertinencia de su presencia.

Evaliz Morales se graduó hace poco como abogada y en varios medios se publicó que durante el acto académico hubo expresiones de desaprobación y gritos de “Bolivia dijo No” (a la posibilidad de reelección de su padre) cuando ella recibía su título, situación que provocó muchos comentarios en redes sociales, tanto de ataques hacia ella como de defensa, hasta desmentidos de que hubiera habido tales expresiones en la magnitud mostrada por los medios.

En los ataques, los más serios le recordaron que como flamante abogada podría enseñar a su padre a respetar la Constitución, mientras que hubo quien dijo que debería usar vestimenta indígena debido a sus orígenes y de paso la llamaron fea; en su defensa se pidió que la dejen vivir en paz una ocasión privada y se refirieron a ella usando el calificativo de linda, bella, etc.

Su padre dijo en Twitter sentirse orgulloso porque ella es la primera persona en su familia que logra un título académico, señalando el hecho como algo positivo; aunque el comentario también se usó en tono negativo para denigrar a su padre por no tener estudios universitarios.

Así, el tema fue motivo de noticias de varios días, el supuesto abucheo, las críticas y la defensa y la celebración “privada” de la graduación, que de las redes saltó a los medios.

En España los medios siguen a dónde va la princesa Leonor, analizan su futuro, hablan de su escuela, de sus actos correctos y maleducados, de su próxima aparición presidiendo un acto oficial al cumplir los 12 años. A diferencia de la joven Morales, la princesa tiene una función pública desde el momento en que nació. Leonor, que para algunas personas es una “repelente niña repipi” por sus muestras de pedantería, será, si la monarquía sobrevive a su desgaste y detractores, la futura reina de España.

Es ese destino de poder asociado al cuerpo, a la sangre, que hizo, en el pasado, que varios personajes de la monarquía europea, incluidos infantes, sean ajusticiados, guillotinados, como única manera de cortar, literalmente, con alguna posibilidad de sucesión y mantenimiento de un régimen. Hoy recae en esos cuerpos la atención mediática porque se trata de personas públicas desde el momento en que nacieron.

No es el caso de Evaliz Morales o no debería serlo, ella no es personaje público en la medida en que no haga acciones públicas oficiales u oficiosas. Su vida personal a nadie le importa. Sí es un personaje público su padre y puede ser público lo que como tal haga. Por ejemplo, es pertinente criticar a Evo Morales que su hija haya estudiado en una universidad privada y no en la pública, ya que como definidor de políticas y administrador de lo público debiera demostrar que confía en la educación estatal que gestiona. Es pertinente también criticar y denunciar con pruebas si la hija hace uso de bienes públicos que ello no le corresponde.

Usar un acto privado de la hija para denostar al padre es simple bullying y los medios no deberían reproducirlo sin calificarlo como tal.

Los comentarios sobre el aspecto físico de Evaliz Morales son perspectivas machistas, racistas y clasistas, según el tono y los términos utilizados. Si se tratara de un hijo varón no se hablaría antes que nada de si es feo o guapo o sobre cómo va vestido, serían comentarios banales y absurdos, tal vez habrían resaltado más la nota que sacó.

La visibilidad pública de Evaliz Morales debe, si quiere, ganársela ella por sus propios méritos, no por ser “hija de”, y por ellos se la podrá criticar o aplaudir. Y ella no tiene que ser necesariamente tal y como cualquiera de nosotras lo suponga, ni siquiera lo que desee su padre.

Drina Ergueta es periodista.

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