Drina Ergueta

Señora Áñez, estamos en guerra

martes, 17 de marzo de 2020 · 01:10

Señora Jeanine Áñez, sin ánimo de ofender y sin posicionamiento político alguno, le digo que las primeras medidas y adoptadas por su gobierno para hacer frente al coronavirus son ridículas. Si no se hace lo adecuado, pueden morir miles de bolivianos por esa enfermedad en este año, es así de grave; por ello, las medidas a asumirse deben ser de guerra.


En Europa se calcula que gran parte de la población se infectará, Ángela Merkel dijo que hasta un 70%, si no se logra una vacuna urgentemente y los esfuerzos que se realizan, de confinamiento, cierre de fronteras, etc., están destinados a posponer los contagios y dar tiempo, uno, a que la gente enferma pueda ser atendida gradualmente y, dos, a que se logre dicha vacuna. Hasta ahora, el 7% de la población infectada tiene un cuadro clínico crítico y que, pese a la atención médica, muere menos de un 5%. Los adultos mayores son muy vulnerables. Con todo, en Italia y España la situación es crítica y las medidas hasta ahora adoptadas son insuficientes.


Escribo desde este viejo continente, aunque mi corazón sigue en mi patria con la que mantengo contacto constante y me produce desesperación e indignación la información que me llega desde Bolivia. Producto de las vivencias en relación a este virus me atrevo a señalar algunas medidas radicales que considero necesarias y que, en gran parte, se aplican en Europa:


1º. Aislamiento. El país se debe cerrar e, internamente, todas las poblaciones donde haya un brote deben estar totalmente aisladas, donde no hay reuniones de ningún tipo y los encuentros deben ser a mínimo uno o dos metros de distancia. No son vacaciones. Nadie sale de su casa, sólo para lo mínimo y de manera muy restringida, salvo quienes deben cumplir una función concreta. En ese territorio nadie entra ni sale, salvo quienes llevan medicinas y alimento; se cierran carreteras y comunicación aérea o fluvial. Esto se irá ampliando según la necesidad hasta ser de carácter nacional. 


2º. La gente en Bolivia vive al día. Por ello, todos los pagos de alquileres, hipotecas, deudas al banco o entre personas de forma privada, intereses, cuotas a colegios, pagos por servicios básicos de agua, electricidad, telecomunicaciones o cualquier otra entidad, todos, quedan pospuestos. La economía debe hacer un paréntesis y centrarse en sobrevivir. 


3º. El Estado debe garantizar la alimentación de la población confinada. Se deben tomar fuentes de alimentación, destinar los recursos que hagan falta, para garantizar que no falte el alimento básico en las zonas cerradas. Organizar la logística. Igualmente, garantizar la dotación de servicios básicos.


4º. Todos los hospitales y centros médicos públicos y privados deben pasar a disposición del Estado mientras dure la crisis. Lo mismo, toda infraestructura que sea útil para acoger personas enfermas también, es decir hoteles, colegios, etc.  


5º. Todo el personal médico y de salud, incluidos estudiantes de medicina y enfermería, deben estar a disposición del Estado para atender la emergencia. Paralelamente, capacitar a gente voluntaria para apoyar. Pedir apoyo a otros países, China dio 30 toneladas de material a Italia.


6º. El Estado, también, puede intervenir en las empresas para que se fabrique lo necesario: medicamentos, mascarillas, alimentos, etc.; o apoye en logística. Es urgente tener equipos que ayuden a respirar a quienes estén críticos, por ello se los debe obtener a como dé lugar, importando o fabricando.


7º. A través de todos los medios de comunicación se debe realizar una política de comunicación eficaz y no político electoral para informar a la población, enseñar didácticamente la urgencia y necesidad de participación comprometida en las medidas que se adopten. Se trata de medidas temporales hasta superar la crisis. 


La gente hoy tiene actitudes aparentemente irracionales frente a esta enfermedad porque se siente indefensa y saben que no hay un Estado que responda. Por ello, el Estado debe tomar todo el control y dar las directrices efectivas, que den seguridad y respuesta. Para ello también debe recurrir a las fuerzas del orden y apelar a la disciplina de la población como medida de sobrevivencia.

Drina Ergueta es periodista.

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