Drina Ergueta

Periodistas en tiempos del covid-19

martes, 21 de julio de 2020 · 00:08

Despidos masivos, reducción de sueldos, precariedad laboral, contagios, muerte, restricciones informativas e inclusive represión es lo que vive en general el periodismo; a eso se suma, para las mujeres periodistas, la disminución de la presencia femenina y el aumento de las discriminaciones de género, en lo informativo y en lo laboral. Son algunas de las actuales coincidencias en el gremio entre países de Centro y Sud América y algunos de Europa, de acuerdo a informes presentados por varias periodistas este fin de semana.

¿Cuál es la situación del periodismo en la coyuntura del covid-19? Y, en especial, ¿cuál es la situación de las mujeres periodistas en este contexto? Ha sido el tema central de un nutrido conversatorio realizado este fin de semana por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en el que una cincuentena de reconocidas periodistas mujeres han participado desde gran parte de los países de América y de varios de Europa. Las similitudes son importantes y lo que se dijo muy interesante y preocupante.

Lo primero que resalta es el conversatorio online en sí: en los últimos meses se ha disparado el uso de medios electrónicos para comunicarnos, socializar, informarnos y debatir y se han puesto de moda los conversatorios para que gente generalmente experta hable de lo que sabe u opina. Estos encuentros públicos online tienen algo en común y es que participa una abrumadora mayoría masculina. Las mujeres no aparecen en estos conversatorios, ¿no se las invita?, ¿no se cuenta con ellas? por lo que el realizado por la RIPVG fue muy particular.

Así como en Bolivia, en varios países de América Latina (Chile, Ecuador, Nicaragua, Argentina, México…) la crisis sanitaria del covid-19 se ha presentado poco después de una crisis política, social o situación de reciente cambio que ha influido en cómo los gobiernos han encarado la pandemia. De todas formas, en general, de las exposiciones realizadas se observa que hay un control absoluto de la información de parte de los gobiernos, con el uso de los datos de acuerdo a la conveniencia política, así como hay restricciones para el acceso informativo (y a veces coerción y persecución) a los y las periodistas. 

Otro elemento común de gran preocupación son los despidos masivos y la reducción de las mismas fuentes de trabajo, con cierres de medios. La reducción de salarios a quienes mantienen sus puestos, es además otra norma, así como también las condiciones de absoluta precariedad con contratos temporales o haciendo colaboraciones puntuales, lo que no da un ingreso mensual seguro ni mucho menos genera aportes para beneficios sociales o una jubilación.

El trabajo que realiza la prensa, con periodistas en primera línea, pone a este sector en un alto grado de vulnerabilidad frente al contagio, cosa que está ocurriendo de manera creciente y con varios casos de muerte en todos los países. Esto ocurre, además, debido a que no cuentan con las mínimas condiciones de bioseguridad porque las empresas no les brindan los equipos necesarios.  

Las mujeres periodistas sufren una mayor discriminación respecto a la que habitualmente viven. Para quienes hacen un trabajo online, esta situación ha incrementado su horario no remunerado y el hecho de estar en casa las ha llevado a hacer mayor trabajo doméstico y, en situación de covid-19, de hacerse cargo de las personas enfermas.

La invisibilización pública de las mujeres se ha hecho más patente en este contexto de crisis sanitaria, ya que son varones quienes se muestran como expertos; por otra parte, se ha incrementado notoriamente los feminicidios y las violencias machistas y este tema, ya secundario, ha pasado a ser muy marginal en los medios y en las prioridades políticas.

El periodismo, hoy, vive una de sus peores crisis y el futuro es poco claro, más bien negro. El deterioro de las condiciones laborales es general en el globo y los avances logrados por las mujeres en este campo parecería que se están perdiendo, hay un retroceso. Urge reaccionar y para ello la RIPVG contribuye.

Drina Ergueta es periodista.

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