Editorial

La dictadura gremialista

miércoles, 26 de octubre de 2016 · 00:00
Como con el sector del transporte sindicalizado, la batalla por ordenar el trabajo y la presencia de los gremialistas que pululan por doquier en la ciudad de La Paz parece perdida.

Desde hace años el conflicto es latente y desde hace meses se ha agudizado todavía más debido a que el gobierno municipal de La Paz pretende implementar un proceso de carnetización de los vendedores callejeros -conocidos como gremialistas-. 

La intención de las autoridades ediles es, según se ha informado,  registrar los nombres, rubros, horarios, tarimas y el lugar donde se asientan los comerciantes. El documento o carnet presentaría un código QR que permitiría  la georeferenciación del  gremial y el puesto de venta para evitar que los comerciantes se ubiquen en lugares prohibidos, o que otros lo hagan sin autorización.  "Es un paso a la modernización y el desarrollo; hasta el momento 3.150 personas han recibido el carnet”, sostuvo el director municipal de mercados, Kevin Martínez, y descartó que con el sistema se impulse una doble tributación, que es uno de los argumentos de los dirigentes para rechazar la medida, movilizarse y realizar bloqueos por toda la ciudad. 

Las dirigencias gremiales -que además están enfrentadas entre sí entre las que aceptan la carnetización y las que no lo hacen- han decidido sumir  sus bases en la desinformación o en informaciones contradictorias, con lo que lo que prima es el ánimo exaltado y el abuso, y no las razones de peso, que podrían ayudar a encontrar soluciones. Se ha dicho, por ejemplo,  que la medida  impedirá a los comerciantes heredar sus puestos a sus hijos, lo que no estaría mal, pues hasta donde sabemos los ciudadanos, los comerciantes obtienen permisos para vender en la calle, no se la compran.

Con todo, el gobierno municipal de La Paz intenta con pronóstico incierto, una vez más, regular la presencia, cantidad y ubicación de miles de comerciantes con una medida no demasiado ambiciosa, pero igualmente inaceptable para ellos. Como se ha visto también en otras ciudades del país como Santa Cruz, el gremial es  un sector poderoso,  reacio a cualquier regulación y con gran poder movilización. Esto sin mencionar que,  ante la falta de políticas de empleo seguro y formal, se registra un constante  crecimiento de la informalidad, dentro de la cual están los comerciantes en las calles. 

Por lo visto, los paceños están lejos de poder librarse del caos provocado por la dictadura de los transportistas y sus minibuses -que siguen amenazando con paralizar la ciudad- y de los comerciantes en las calles. 

Son verdaderas dictaduras contra las que poco puede hacer el ciudadano.

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