Editorial

Financiamiento para partidos políticos

jueves, 27 de octubre de 2016 · 00:00
Hace algunas semanas, el vicepresidente García Linera volvió a manifestar –ya lo ha hecho en otras ocasiones- su rechazo a que el Estado financie campañas de partidos políticos. La declaración viene en respuesta a la propuesta de ley que el TSE ha sacado a reflote hace algún tiempo para el "financiamiento indirecto” a los partidos. Recordemos que una de las primeras acciones que tomó el actual Gobierno con respecto a sus adversarios fue eliminar el financiamiento a los partidos políticos. Fue una acción de amplio respaldo popular, ya que las organizaciones políticas estaban, como siguen ahora, con su prestigio por los suelos.

La decisión tuvo que ver con dos razones: la primera, que genuinamente el MAS ganó ampliamente los comicios de diciembre de 2005 sin gozar de grandes recursos económicos, favorecido por el apoyo político de amplios sectores de la población. Segunda, que una vez en el poder, controló paulatinamente todas las instituciones públicas y empezó a usar esa maquinaria estatal en su beneficio. Los medios estatales, que en el pasado tuvieron atisbos de independencia, fueron sometidos al más férreo de los controles y transformados en órganos de prensa al servicio del partido de Gobierno y la imagen del presidente Evo Morales y otras autoridades. El canal estatal transmite, para beneficio del oficialismo, cientos de actos al año, gastando los recursos que le pertenecen a todos (lo que el Gobierno ha bautizado como "derecho a la comunicación”). Luego cooptó a la mayoría de los medios privados. 

De ahí en más el juego electoral es totalmente desequilibrado en Bolivia. La capacidad de disponer de recursos del MAS, incluida la de inaugurar obras estatales a favor de la imagen del Presidente y Vicepresidente, es enorme, comparada con las escasas capacidades de los partidos opositores.

Desde hace años se debate en el país la necesidad de que se retome el financiamiento a los partidos políticos. Se han realizado encuentros y seminarios, pero el resultado ha sido pobre.
 
Pese a ello el Tribunal Supremo Electoral ha elaborado una propuesta de ley que incluye el "financiamiento indirecto” a los partidos, es decir mediante el pago, por ejemplo, de espacios de publicidad en los medios de comunicación. Aunque la idea es interesante, y se ha aplicado en varios países, podría resultar contraproducente para las exiguas fuerzas políticas opositoras:
 
como las leyes electorales suelen ser "proporcionales”, el MAS, que ya tiene tanto poder respecto a sus rivales, adquiriría adicionalmente el 60% de los recursos disponibles en este asunto.  En todo caso, el debate es importante: toda democracia requiere el concurso, lo más equitativo posible de una buena cantidad y calidad de partidos. El TSE hace bien en poner el tema en la mesa.

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