Editorial

Las cifras de Mi Teleférico

jueves, 17 de noviembre de 2016 · 00:00
Debido a la falta de información con la  que su gerente general, César Dockweiler, maneja la empresa Mi Teleférico, se desconoce con precisión cuál es el balance de resultados de la compañía.

Para contrastar las cifras que dos economistas obtuvieron del Presupuesto General del Estado, Dockweiler se negó a responder  a Página Siete. Eso no impidió que el funcionario criticara públicamente a Página Siete por la información publicada, que establecía que esa compañía trabaja a pérdida.

En un contacto posterior, sin embargo, el  gerente aceptó que, si se considera la depreciación de los equipos, cosa que debe hacerse porque lo ordena la norma, su empresa sí tiene un déficit acumulado hasta la fecha de 146 millones de bolivianos, según datos oficiales del balance general presentado por el  Ministerio de Economía y el SIGMA. 

"Efectivamente, si a los ingresos y egresos les aumentamos la depreciación del equipo electromecánico, nos dará ese resultado; sin embargo, si no tomamos en cuenta ese dato, el resultado (muestra) utilidad neta”, dijo. Como decimos: no tomar en cuenta la depreciación de los equipos es una manera de disimular  las cifras.

 En la conferencia de prensa, en la que Dockweiler intentó aclarar las dudas sobre a cuánto asciende el déficit de la empresa, admitió algo que también es importante: el pago del crédito para la construcción de la obra no lo asume la empresa, sino el Tesoro General de la Nación. No informó cuánto paga el Estado en cuotas e intereses anuales por el crédito obtenido hasta la fecha, que debe bordear los 300 millones de dólares. Esos montos pagados deben sumarse al balance y, entonces, el déficit de Mi Teleférico se multiplicaría varias veces. Ese dato todavía no ha sido revelado por Dockweiler.

La explicación de que el TGN se hace cargo de la deuda, y no la empresa, es ingeniosa, pero no responde   un tema de fondo: sea que la empresa estatal se hace cargo de los pagos, o sea que lo hace el TGN, ese millonario crédito, que ascenderá a unos 680 millones de dólares cuando todas las líneas estén concluidas, será pagado por los bolivianos. 

Por lo tanto, dentro de unos años, cuando ya haya que amortizar la totalidad del crédito e intereses por los 680 millones de dólares, el déficit será cuantioso, tanto que implicará riesgos para la sostenibilidad de la empresa, que muestra bajos índices de ocupación (las cabinas, excepto los horarios pico de la mañana y la noche, están virtualmente vacías). 

El teleférico es una gran obra para los paceños, pero debió estar mejor ideada y planificada. Las líneas que unen La Paz y El Alto son adecuadas y favorecen el transporte, pero las nuevas rutas, tendidas sobre avenidas principales de la ciudad, para que las cabinas pasen cada 10 segundos en el nivel del tercer piso de los edificios, no lo son. 

Por alguna razón que no se ha explicado bien, Mi Teleférico no incluyó en su planificación las líneas más obvias y de sentido común que debió realizar; es decir, aquellas que unan a San Francisco con la Ceja y al mercado Camacho con la zona Sur. 

Hasta ahora, según algunas estimaciones, Mi Teleférico, pese a las millonarias inversiones, no cubre ni el 3% de los pasajeros de El Alto y La Paz y los que se mueven entre ambas ciudades. Cuando se hayan concluido todas las líneas previstas, ese porcentaje no subirá ni al 6% del total.
 
Por lo tanto, no se habrá resuelto el grave problema del transporte en la ciudad, ni los enormes atolladeros de autos, ni la contaminación que éstos generan; pero el país se habrá endeudado en 680 millones de dólares, una cifra sideral para un país pobre como Bolivia.

De nada de esto desea Dockweiler  hablar. Página Siete lo ha invitado en varias ocasiones a su entrevista dominical, pero el funcionario ha declinado las invitaciones. Su cerrazón y soberbia, como la que mostró cuando prácticamente se le rogó que cambiara el trazo de la línea Blanca, para favorecer a las villas de la ladera Este de La Paz y no pasara por encima de la avenida Busch, son superiores a cualquier cosa.

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