Editorial

Escándalos en filas militares

sábado, 19 de noviembre de 2016 · 00:00
A diferencia de la Policía, las Fuerzas Armadas habían logrado mantenerse al margen de hechos de corrupción. Por muchos años, el uniforme militar estuvo asociado a honestidad y trabajo esforzado, en una notable variación de la imagen que habían tenido hasta 1982 por las constantes alteraciones al orden constitucional que habían provocado en forma de golpes de Estado y abusos a las libertades democráticas.

Esa buena imagen, que se forjó durante un largo periodo democrático, se ha transformado en otra, en la que la ciudadanía asocia Fuerzas Armadas con apego y sumisión al poder de Evo Morales, por una parte, y a hechos de corrupción.

Un elemento va asociado al otro. El estar bajo tamaña sumisión ante la figura del Presidente le ha dado a las Fuerzas Armadas la posibilidad de realizar  numerosos emprendimientos, varios de ellos, según se vio,  irregulares.

Es tanto el apego que tiene el Jefe de Estado por la vida militar, y tanta admiración le profesa a los militares, que Morales les permitió hacer una empresa al Ejército, la Empresa Constructora del Ejército (ECE), que de todos modos terminó siendo disuelta ante sus enormes acciones de corrupción y falta de eficiencia. Y junto con ello les ha aumentado el presupuesto, permitiendo que compren insumos y, de alguna manera, apañando sus irregularidades.

Página Siete presentó recientemente seis eventos en los que las Fuerzas Armadas se han visto involucradas en los últimos años en hechos irregulares. Son estos:

El primer caso es el que señala que la FAB compró motores mediante un proceso de excepción, procedimiento que va contra la norma, generando una pérdida de más de medio millón de dólares; el segundo se refiere a que la misma entidad adquirió de manera irregular repuestos y llantas para sus aeronaves por un monto de un millón de dólares. También la FAB adquirió, en 2008, dos aviones modelo MA-60 por 40 millones de dólares y 13 millones de sobreprecio. El ministro de Defensa, Reymi Ferreira, admitió que no se puede investigar el caso porque los documentos se perdieron. El cuarto caso tiene que ver con la no construcción, por parte del Ejército, de nueve puestos militares, con una pérdida para el Estado de 3,8 millones de bolivianos. Como tema cinco la ECE, que quebró por los malos manejos e ineficiencia, provocó una pérdida de 60 millones de bolivianos.

Finalmente, uno de los casos más polémicos es el de las barcazas chinas, que data de 2009, cuando la Empresa Naviera Boliviana  comenzó el trámite para la construcción y la compra de 16 embarcaciones y dos remolcadores, por los que pagó un anticipo de 29 millones de dólares. Las barcazas nunca llegaron al país.

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