Dos semanas sin agua

lunes, 21 de noviembre de 2016 · 00:00
Hoy se  cumplen dos semanas del racionamiento decretado por la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) para hacer frente a la crisis del agua en la ciudad de La Paz.  Nunca antes la urbe paceña había sufrido una situación parecida. Los vecinos de los 94 barrios que padecen la escasez se la pasan mirando el cielo con la esperanza de ver llegar las nubes de las lluvias salvadoras, pero ni los rezos y ni las ofrendas han logrado la solución milagrosa. Y es que -parafraseando un conocido refrán-   lo que la previsión no da, natura no presta. La gestión de las autoridades de los últimos 10 años ha sido tan incolora, inodora e insípida como el líquido vital que debían cuidar.
 
Como recuerda Página Siete en un informe difundido este domingo, los cuatro interventores que pasaron por EPSAS  desde el 1 de abril de 2013, día en que se concretó la intervención ordenada por el gobierno de Evo Morales, no hicieron absolutamente nada para solucionar la crisis de la proveedora, excepto inflar la planilla de salarios con bonos y sobresueldos. En realidad, visto lo que estamos viendo en la actualidad, la situación empeoró desde la estatización del servicio en 2006.    
 
El presidente Evo Morales ha destituido a los responsables de EPSAS y de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Agua (AAPS), aunque no ha tocado a ninguno de los responsables políticos, pero está claro que lo que está haciendo agua no sólo es la administración de las entidades responsables de la provisión de agua a la ciudad, sino que es el propio modelo de gestión masista el que está exhibiendo graves deficiencias estructurales. Los ejecutivos de EPSAS y AAPS han  demostrado incapacidad en la gestión diaria, sí, pero también falta de previsión de cara al futuro. La destitución quedó corta. Merecían una sanción mayor. 
 
El nuevo responsable de la AAPS, Víctor Hugo Rico, reveló que los técnicos de EPSAS detectaron en mayo pasado la tendencia a la baja en la acumulación de agua en las represas y que informaron de la situación a "alguna instancia superior”. ¿A quién? ¿A la AAPS? ¿Al Ministerio de Medio Ambiente y Agua?  Rico dijo que probablemente "se cortó el circuito de información hacia la instancia superior”. En todo caso, las autoridades encargadas de fiscalizar la gestión de la operadora no han cumplido adecuadamente su trabajo,  sea por irresponsabilidad o desidia  o simplemente porque el modelo de fiscalización impuesto por el Gobierno tras la supresión de las superintendencias tampoco funciona.
 
En sus  intervenciones públicas, Evo   Morales ha asegurado que no estaba informado de la situación. "Nunca nos han advertido, nunca nos han alertado”, dijo a  tiempo de pedir "disculpas al pueblo paceño” por la crisis. ¿Cómo es posible que esto haya ocurrido? Si esto es cierto, ¿por qué el Presidente no exige responsabilidades a los encargados políticos del sector? Mientras esto no ocurra, el responsable es el propio Presidente. ¿Este hecho no está demostrando graves fallas en el equipo que acompaña al mandatario en la administración del Estado? En todo caso, no sería la primera vez. Basta recordar lo ocurrido en  Chaparina y, más recientemente, cuando el Jefe del Estado reconoció que no conocía la existencia de CAMC, la empresa china beneficiaria de contratos estatales multimillonarios.
 
Tampoco se ve una gestión adecuada de la crisis. Para empezar, no se está cumpliendo el cronograma de racionamiento elaborado por la  EPSAS, ni nadie sabe cuándo ni por dónde pasarán los camiones cisterna para asistir a los barrios afectados por la escasez. Es evidente que la información brilla por su ausencia. Y lo que es peor: en pleno racionamiento, ocurren las fugas que hemos visto días pasados con el consiguiente desperdicio de agua. ¿Quién se hace cargo de tanto despropósito? ¿Qué sanciones se han impuesto  a los responsables?
 
La indignación ciudadana es comprensible y creciente,  como se puede comprobar en las  protestas que se registran en las filas que realizan los vecinos a la espera de los camiones cisterna. Urge, pues, que las autoridades adopten medidas para regularizar el suministro de emergencia, pero también que anuncien las medidas que están tomando para dar una solución definitiva al problema.
 
Llama la atención la dejadez de un Gobierno que ha tomado la llamada  Guerra del Agua  de abril del año 2000 como un "hito fundacional”, "un punto de inflexión histórico”, que puso en marcha el "proceso de cambio” que lidera el presidente Evo Morales. A la luz de los hechos, tales definiciones no son otra cosa que simples consignas de barricada.

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