Editorial

La desclasificación de documentos

sábado, 26 de noviembre de 2016 · 00:00
La Cancillería desclasificó seis tomos de documentos correspondientes a la época de las dictaduras militares, de 1966 a 1979. Al formular el anuncio, el ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca, dijo que tomó esa decisión para "recuperar la memoria histórica de los acontecimientos suscitados” en ese período.

Todo intento de establecer la verdad histórica y, sobre todo, buscar elementos para esclarecer y sancionar los crímenes de las dictaduras militares es digno de elogio, ya que se trata de una reivindicación muy sentida de los familiares de las víctimas y de los defensores de los derechos humanos. 

Nos preguntamos, sin embargo, por qué el ministro Choquehuanca, quien ejerce el cargo  hace 10 años, ha tardado tanto en desclasificar dichos archivos, un retraso injustificable teniendo en cuenta que el reclamo de las organizaciones de derechos humanos data de hace tres décadas. En este sentido, es de esperar que el Canciller disponga la desclasificación inmediata de los seis tomos restantes que, según dijo, todavía están en los archivos de su ministerio.

Siendo la decisión del Canciller positiva, la desclasificación de los documentos de la Cancillería no es la que más importa. La opinión pública sigue esperando la apertura de los archivos de las Fuerzas Armadas, que son los únicos que pueden aportar información no sólo para esclarecer un dramático período de la historia nacional, sino para aclarar el destino de los desaparecidos políticos y sancionar a los responsables de las violaciones a los derechos humanos.

Las autoridades gubernamentales han dicho en varias ocasiones que tales archivos no existen, que habrían desaparecido, pero lo cierto es que, como sostienen los familiares de las víctimas, el Gobierno ha hecho poco, por no decir nada, para obligar a los militares a entregar la documentación existente, así como tampoco ha hecho nada para  instaurar una Comisión de la Verdad, como ha ocurrido en todos los países que han sufrido el azote dictatorial.

La opinión pública se pregunta cómo es posible que el capitán general de las Fuerzas Armadas, es decir del Jefe del Estado, no pueda satisfacer esa demanda, siendo, además, representante de un partido que se dice de izquierda y defensor de los derechos humanos.  

Todavía estamos ante la cruel paradoja de que la institución señalada como la responsable del asesinato y desaparición de los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz ha sido premiada con una condecoración que lleva el nombre del líder socialista. Mientras este y otros casos no sean aclarados, las Fuerzas Armadas seguirán apareciendo como responsables de las violaciones perpetradas en su nombre por algunos de sus miembros.  

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

96
12

Otras Noticias