Discusión sobre el aumento salarial

viernes, 15 de abril de 2016 · 00:00
Nuevamente ha empezado la negociación anual sobre el aumento salarial a los trabajadores formales del país. Y nuevamente, como ha ocurrido en los últimos 10 años, los empleadores, es decir quienes pagarán esos aumentos, no han sido invitados a esas rondas de diálogo.

En esta ocasión, cuando el Gobierno empieza a advertir las dificultades que tiene la economía, que para mantener su crecimiento requiere echar mano de las reservas y de créditos internacionales, la oferta realizada a la Central Obrera Boliviana es que los sueldos suban únicamente en  un 4%. Ello se basa en el dato de que la inflación de 2015, que se toma en cuenta como base para esta discusión, alcanzó a 3,5%.
 
Los trabajadores ya han señalado que el aumento es muy bajo y que ellos aspiran a uno mayor, más cercano a las cifras de años anteriores: 8,5% de incremento. Es probable que el oficialismo ceda y al final el aumento se ubique en un nivel intermedio, cercano al 6,5.
 
Los aumentos salariales en niveles relativamente altos, digamos de entre 8% y 10% anual, ayudan a expandir la economía porque le aportan liquidez. Esa liquidez favorece, en un proceso de círculo virtuoso, a que aumente el mercado interno lo que, a su vez, impulsa a la economía. 
 
Así ha venido sucediendo en estos años tanto en referencia a este aspecto como en uno relacionado al pago de dos aguinaldos a fin de año, en vez de uno.
 
Sin embargo, aunque la idea de expandir el gasto puede ser inicialmente positiva, también tiene un lado negativo: reduce la capacidad de muchas empresas de destinar montos a la inversión y coloca a muchas otras en situación de insolvencia. Dependiendo del sector en el que esté ubicada la empresa, la región de la que proviene e incluso su antigüedad en el mercado, el tener que enfrentar elevados incrementos salariales y financiar dos aguinaldos a fin de año la puede colocar en una situación de grave riesgo. De eso se han quejado permanentemente los empresarios.
 
Los incrementos y el pago de los dos aguinaldos, como ocurre en economías desarrolladas, no debería ser una medida "ciega”, es decir, igual para todos, sino flexible. Una compañía podría ofrecer aumentos mayores si es que se cumplen metas de productividad mayores, por ejemplo. Pero el Gobierno trata de la misma manera a grandes firmas como YPFB o los bancos, que a pequeñas empresas, por ejemplo un kínder, una peluquería o una artesanal planta de producción de mermeladas que no tienen el mismo movimiento.
 
Con todo lo dicho, y las preliminares dificultades que enfrenta la realidad boliviana, el aumento salarial para 2016 debería ser moderado, no elevado. 





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